Bernanke desafía a Alan Greenspan

Es posible que la Fed decida reducir las tasas de interés, pero no se repetirá la era Greenspan antes las continuas reducciones provocaban nuevas burbujas que afectaban al mercado.
Bernanke podría continuar con sus rebajas en tasas iniciadas
Peter Eavis
NUEVA YORK -

La reciente turbulencia de los mercados traerá un cambio importante: la Reserva Federal de EU, presidida por Ben Bernanke, volverá a ser un banco central.

A juzgar por la cautela y prudencia de sus reacciones durante un agosto negro, la Reserva está deseosa de dejar atrás los años de Alan Greenspan y abordar de una manera más ortodoxa la política monetaria. Aunque la Reserva probablemente reduzca las tasas de interés en el próximo mes, su actuación en la crisis de agosto indica que Bernanke evitará usar las tasas de interés para desencadenar deliberadamente un gran aumento en los préstamos, una estrategia que Greenspan llevó a cabo entre 2001 y 2004.

“Creo que Greenspan hubiera reducido ya las tasas. Así que pienso que las cosas empiezan a hacerse de una manera diferente en la Reserva” afirma Paul Kasriel, economista de la corporación Northern Trust.

Un cambio en la Reserva Federal tendría consecuencias importantes para la economía norteamericana y la bolsa de valores. Al principio, las resoluciones poco complacientes de la Reserva serán percibidas con pesimismo. Pero a largo plazo, los participantes en el  mercado podrán ver con buenos ojos a un banco central menos disfuncional que pueda iniciar un proceso para reducir los niveles de préstamo en el país, algo que debe suceder si desean que la economía estadounidense no se desacelere cada vez que suban las tasas de interés.

¿Cuál es la evidencia de que Bernanke (quien ayudó a elaborar la política monetaria bajo el gobierno de Greenspan) está distanciándose de su predecesor? Un enorme cambio: las acciones de Bernanke han demostrado que no teme reducir la tasa de interés clave –la tasa objetivo de fondos federales- cuando los mercados se vean perjudicados.

También es cierto que Greenspan solía decir que un banco central debería reducir las tasas en respuesta a las señales de debilidad de las microempresas (Main Street) y no tanto de los grandes corporativos (Wall Street); el mismo mensaje que está difundiendo la Reserva Federal en este momento. Sin embargo, a partir de 1998, las acciones de Greenspan no eran del todo coherentes con esa postura. Justo en ese año, la Reserva redujo drásticamente las tasas cuando el mercado atravesó una crisis provocada por el colapso de un gran fondo de cobertura y la devaluación del rublo ruso.

Las actuales condiciones del mercado son peores que las de 1998 y la Reserva de hoy sólo ha reducido la tasa de descuento, una medida diseñada para que las instituciones financieras saludables comercien entre ellas y se presten dinero mutuamente. Bernanke, por su parte, todavía no reduce la tasa de los fondos federales, la cual tiene un enorme impacto sobre la economía. Tampoco ha comentado oficialmente cuál podrá ser el próximo paso con respecto a esa tasa.

Si llega a bajar la tasa de los fondos federales este septiembre, difícilmente habrá otras reducciones, contrario a lo que sucedió en 1998. ¿Por qué? Porque parece que la Reserva reconoce que los créditos se descontrolaron en los últimos cinco años, y hoy es de vital importancia que los mercados se ajusten a nuevos y más bajos valores para muchos préstamos y bonos.

En un discurso que Bernanke pronunció en junio, se refirió a la conmoción de la hipotecas de alto riesgo de una manera visiblemente neutral, sugiriendo que la Reserva Federal daba seguimiento a los problemas inmobiliarios, pero que no estaba demasiado preocupada por los cambios que el sector atravesaba. “Creo que la Reserva está contenta de ver que el temor al riesgo va en aumento” declara Paul Kasriel.

La misma opinión comparte Jeffrey Lacker, presidente del Banco de la Reserva Federal de Richmond. Aunque Lacker no es miembro del comité de la Reserva, órgano encargado de elaborar la política monetaria, sus puntos de vista son con seguridad compartidos por otros miembros del comité. Las declaraciones que Lacker hizo la semana pasada aprueban tácitamente la reducción de la tasa de descuento, pues afirmó que era una buena medida dado que podía proporcionar liquidez sin provocar que el mercado de nuevo valore erróneamente los créditos. “Una sólida política de reducción debería tener como objetivo proporcionar suficiente liquidez sin debilitar las valoraciones del riesgo”, declaró.

A pesar de que el Secretario del Tesoro, Henry Paulson, no es un miembro de la Reserva, sus declaraciones tomaron el mismo camino: “A medida que la Reserva atiende la liquidez, esto hace posible, facilita que el mercado se concentre en el riesgo y en la evaluación del riesgo”.

La diferencia fundamental entre la gestión de Greenspan y la de Bernanke es que este último reconoce sinceramente que las reducciones en la tasa de interés pueden propiciar otra burbuja, y por ello la disposición debe publicarse con sumo cuidado. Este parece ser un factor relevante en la toma de decisiones de la Reserva Federal. El diario Wall Street Journal hizo eco del temor implícito en la reducción de la tasa de descuento: “Los directivos de la Reserva buscan una maniobra lo suficientemente dramática para reforzar la confianza mientras evitan una reducción en la tasa de interés clave, la tasa de los fondos federales. Bernanke aún no está convencido de que la economía necesite un recorte, y algunos directivos de la Reserva temen que pueda fomentar más préstamos descuidados como los que condujeron a la crisis.”

La estrategia de Bernanke fue reivindicada por las recientes noticias en torno al Bank of America, la institución invertirá 2 mil millones de dólares en Countrywide, la enorme compañía hipotecaria que está pasando por una restricción de liquidez. La noticia demuestra que las empresas sólidas son capaces de participar en los ajustes de mercado invirtiendo en empresas más débiles durante la crisis. Y esto sucedió sin una reducción en la tasa de los fondos federales.

Pero si los mercados de crédito están siendo controlados, ¿cuál será la próxima burbuja? Una vez que los mercados se normalicen, una gran caída en la tasa de los fondos federales podría, por ejemplo, originar un derroche de préstamos por autofinancieras y compañías que otorgan tarjetas de crédito, instituciones que actualmente presentan un balance general más saludable que el de los prestamistas hipotecarios.

 Es necesaria más evidencia para resolver si la Reserva Federal ha cambiado su postura. Si la economía real empieza a mostrarse debilitada, la Reserva podría revertir la laxitud de los años de Greenspan. Bernanke no es un Paul Volcker, cuya política anti-inflacionista lo llevó a aumentar las tasas hasta niveles alarmantes en 1980. No obstante, el economista  Paul Kasriel cree que la Reserva toleraría cierta desaceleración económica siempre y cuando sirva para estabilizar la economía. “No creo que la Reserva acoja bien una recesión, pero creo que no le importaría un crecimiento refrenado”, afirma.

Tras casi 20 años de estar al mando de la Reserva Federal, Greenspan dejó una economía estadounidense más vulnerable a los colapsos crediticios que nunca. Le tomará 20 años a su sucesor Bernanke para deshacer el entuerto. Y posiblemente las decisiones tomadas en recientes días sean el primer paso.

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