¿Por qué el petróleo sube como espuma?

Las grandes industrias petroleras no encuentran justificación alguna para el precio del barril; algunos culpan a los especuladores o atribuyen el alza a la descompensación entre oferta y dema
Bursamétrica reportó resultados a la baja en los crudos de

De acuerdo a las grandes empresas petroleras (denominadas conjuntamente en inglés como ‘Big Oil’) no hay razón que explique el precio del barril de crudo, que recién alcanzó los 80 dólares. Hay, sin embargo, quienes opinan que la fuerte demanda y la insuficiente oferta justifican perfectamente el aumento en el precio del petróleo, y  que la industria está cuidándose las espaldas al sobrevaluar el crudo.

“No hay escasez de carburante en el mundo. No hay un problema de suministros” declaró hace poco Jeroen van der Veer, director de Royal Dutch Shell, “Lo que hay tras el precio es mucha psicología.”

Van der Veer repitió lo que ya había dicho el presidente de Exxon, Rex Tillerson: “No puedo explicarme por qué el petróleo cuesta 70 dólares. No tenemos problemas de abastecimiento. Sucede algo más y no sé bien qué es.”

Para algunos, estos reclamos que elevan los ejecutivos de Big Oil tienen claras motivaciones. “Hay motivaciones políticas que los impelen a intentar bajar el precio del petróleo” afirma Ken Carol, analista de empresas petroleras de Johnson Rice & Co., una firma de banca de inversiones. 

Anteriormente, cuando ocurría un alza récord en los precios del crudo surgía la demanda de un impuesto especial a las ganancias de las empresas petroleras, la exigencia de terminar con las lagunas jurídicas, e incluso se hablaba de la necesidad de disolver a las grandes firmas como Exxon Mobil, ConocoPhillips y Chevron.

Pero esta vez, los políticos han permanecido en silencio. El crudo superó la barrera de los 80 dólares la semana pasada, mientras se discutía la ampliación de los proyectos de ley sobre energía que incluían la eliminación de algunas deducciones fiscales de la industria petrolera.

Además de esperar eludir la intervención gubernamental en este respecto, la industria petrolera también podría intentar desviar las críticas de lo que algunos acusan como falta de inversión en la producción y refinación de crudo.

A pesar de que las empresas petroleras no controlan directamente el precio del petróleo son, junto con la OPEP, responsables del suministro. Y también son responsables de construir refinerías que conviertan el crudo en gasolina y gasóleo.

Uno de los analistas, cuyo nombre omitimos, afirma que es posible que la industria esté tratando de desviar la atención del hecho de que no se han construido nuevas refinerías en los EU desde 1976. Y agrega que las empresas petroleras prefieren invertir en los rubros de perforación y producción antes que invertir en refinerías, donde los márgenes de ganancia son menores.

Un portavoz de Consejo Nacional del Petróleo de los EU manifestó que la capacidad de las refinerías existentes ha aumentado considerablemente, mientras que la oposición de la comunidad y las estrictas leyes medioambientales dificultan la edificación de nuevas refinerías.

La situación actual tampoco ayuda mucho, puesto que el precio del barril a lo largo de casi toda la década de los 90’s fluctuó entre los 10 y 20 dólares, eso dejó poco dinero para dedicárselo a nuevos proyectos de exploración y producción. Luego, la economía mundial entró en un auge repentino a principios del 2000.

“La economía no le está dando a las empresas petroleras el tiempo necesario para que aporten nuevos recursos al mercado” advierte Peter Beutel, analista de la consultora Cameron Hanover.

Incluso con los precios elevados de hoy, muchas empresas petroleras entregan más dinero a los accionistas (a través de la recompra de acciones y dividendos) que el que dedican a los proyectos de exploración y producción.

Aunque los altos ejecutivos petroleros creen que 80 dólares es demasiado, aún sigue abierto el debate entre los expertos sobre si el precio está justificado o no.

De acuerdo a la mayoría de los analistas, la razón fundamental del repentino aumento del crudo estriba en el hecho de que desde principios del 2000 la creciente demanda en los Estados Unidos y en el extranjero enfrenta una oferta más bien estática. Así, explican, el crudo ha pasado de los 20 dólares que costaba en el año 2002 a los 80 dólares de hoy.

La subida del precio también atrajo a múltiples inversionistas, quienes posiblemente sean ese ambiguo “sucede algo más y no sé bien qué es” que no atina a nombrar Tillerson; los inversionistas pueden ser los culpables del alza en el precio del petróleo.

“Claramente hay algunos jugadores financieros a quienes les interesa subir el precio del crudo. Dado el escenario actual de oferta-demanda, los 80 dólares no se justifican” sostiene Ken Carol de Johnson Rice & Co.

Aún aquí, las opiniones difieren cuando se trata de determinar cuántos inversionistas especulativos están elevando el precio del crudo. Peter Beutel advierte que sólo el 18% de los grandes contratos en la Bolsa Mercantil de Nueva York -es decir, aquellos inversionistas que apuestan por una subida en el precio del crudo- son propiedad de fondos de inversión. Mientras que el 75% de los contratos pertenecen a gente que  realmente usa el petróleo.

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