Bush trata de calmar temores económicos

El presidente admiitó que la economía se desacelera, pero dijo que las bases del país son fuert Bush urgió al Congreso a aprobar el paquete de ayuda para evitar una recesión en EU.
George W. Bush reconoció en su último discurso sobre el Esta  (Foto: )

El presidente de Estados Unidos busca calmar los temores de los ciudadanos de su país sobre la economía, al tiempo que traza un curso de acción que espera que lo mantenga vigente en el último año de su mandato.

Con el fantasma de la recesión desplazando a la guerra en Irak como la principal preocupación de los estadounidenses, George W. Bush reconoció en su último discurso sobre el Estado de la Unión que el crecimiento está desacelerándose pero insistió en que a largo plazo los indicadores son sólidos.

El mandatario incitó al Congreso para que actúe rápidamente con respecto al paquete de estímulo económico de 150,000 millones de dólares anunciado la semana pasada y resistió la tentación de "cargar" el plan con previsiones adicionales.

"A largo plazo, los estadounidenses pueden estar confiados acerca de nuestro crecimiento económico. Pero en el corto plazo, todos podemos ver que el crecimiento se está desacelerando", dijo Bush durante el discurso ante el Congreso de Estados Unidos, transmitido por televisión.

Debilitado políticamente por la impopular guerra en Irak, eclipsado por la carrera para elegir a quien lo sucederá en la Casa Blanca, y luchando por no perder vigencia cuando se acerca el fin de su mandato, Bush no presentó ninguna idea nueva o audaz.

Bush instó a los estadounidenses a ser pacientes con la misión en Irak, cuando ya se han cumplido casi cinco años de la invasión liderada por Estados Unidos, y resaltó los resultados obtenidos con el envío de nuevas tropas en enero pasado.

Con referencia al programa nuclear de Irán, Bush envió una severa advertencia a Teherán, a quien en su discurso del 2002 incluyó en el "eje del mal" que también integraban Irak y Corea del Norte.

"Por ecima de todo, sepan esto: Estados Unidos enfrentará a aquellos que amenacen nuestras tropas, permaneceremos junto a nuestros aliados, y defenderemos nuestros intereses vitales en el Golfo Pérsico", señaló Bush.

Un año de mandato

El séptimo discurso del Estado de la Unión de Bush fue una posibilidad para que estableciera el tono de los últimos días de su mandato, y para tratar de salvar su descolorido legado antes de abandonar la Casa Blanca en enero del 2009.

Entre los principales temas de la agenda presidencial estuvo el fuerte impulso que dio al paquete de estímulo, diseñado para eludir la recesión en una economía que sufre por los altos precios del petróleo y una crisis en el mercado de viviendas.

"En las mesas de las cocinas de nuestro país hay preocupación acerca de nuestro futuro económico", dijo Bush, reconociendo los aumentos en los precios de los alimentos y los combustibles, y el creciente desempleo.

Entre los legisladores asistentes al discurso estuvieron los candidatos demócratas a la presidencia Hillary Clinton y Barack Obama (ambos senadores), pero el republicano John McCain permaneció haciendo campaña en Florida, donde se votará el martes.

"Lo que nos ofreció fue más de lo mismo: un frustrante compromiso con las mismas políticas fracasadas que ayudaron a que los superávit récord se volvieran enormes déficit, y empujaron a una floreciente economía del siglo XXI al borde de la recesión", señaló Clinton.

Algunos economistas dicen que las medidas de estímulo al consumo podrían comprar tiempo pero no serán suficientes para resolver los problemas que han hecho temblar a los mercados financieros mundiales.

Sobre Irak, Bush aprovechó que está en una mejor posición que hace un año, cuando imploró a los escépticos estadounidenses para que apoyaran su plan de enviar más tropas a Irak.

"Nuestros enemigos en Irak han sido duramente golpeados", dijo el mandatario. "No han sido derrotados, y aún debemos esperar duros combates ahí en el futuro", agregó.

Bush no anunció nuevas reducciones del número de tropas pese a los continuos pedidos de los demócratas para establecer un cronograma de retirada, algo que según las encuestas también desea la mayoría de los estadounidenses.

Acerca de un tema al que se plegó tardíamente, Bush comprometió 2,000 millones de dólares para un nuevo fondo internacional para promover tecnologías y energías limpias y combatir el cambio climático.

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