La crisis golpea a migrantes en EU

Los inmigrantes legales o ilegales se ven afectados al no poder pagar la casa que compraron; ahora se enfrentan a la pérdida de sus empleos y sus viviendas, por la crisis subprime que se v

Al profundizarse la desaceleración económica y la crisis del sector inmobiliario a lo largo de Estados Unidos, los inmigrantes latinoamericanos corren el peligro cada vez mayor de perder sus empleos y sus viviendas.

Tanto los inmigrantes legales como ilegales se unieron a los estadounidenses y compraron casas que difícilmente podían pagar durante el auge del mercado de la vivienda.

Pero, con la súbita caída de los precios en los últimos meses, estos propietarios se encuentran ahora atrapados con hipotecas que tienen un valor más alto que el de sus viviendas.

Cuando los intereses de las hipotecas de riesgo, conocidas como "subprime", comenzaron a subir y los precios de las casas a bajar, la economía estadounidense fue golpeada por el sector de la construcción, que emplea a un alto número de hispanos y otros inmigrantes, dijeron expertos.

El desempleo entre los inmigrantes de América Latina en Estados Unidos saltó a 6.3% en diciembre, frente a 5.7% en el mes anterior, por arriba de la tasa nacional de 5%, según las estadísticas del Departamento de Trabajo estadounidense.

Los latinoamericanos tienen en sus manos casi la mitad de las hipotecas más riesgosas, con altas tasas de interés variable, lo que los deja particularmente vulnerables a la actual crisis en el mercado inmobiliario estadounidense.

"Las condiciones económicas se están deteriorando, y muchos inmigrantes ya no logran trabajar horas extras o conseguir un segundo empleo para seguir pagando sus hipotecas", dijo Aracey Panameño, del grupo de investigación Center for Responsive Lending (CRL).

Nelson, un inmigrante legal de 29 años de El Salvador y trabajador de la construcción, tuvo la mala suerte de perder su empleo en noviembre, cuando su hipoteca subprime subió 650 dólares para ubicarse en 2,650 dólares mensuales.

Dice que ahora no le queda más que vender la casa que compró en el estado de Maryland en el 2005. Si no logra venderla en los próximos cuatro meses, su casa será rematada, lo que implicará más daños financieros y una mancha en su historial de crédito.

"Prácticamente tengo que rematarla", dijo.

Como muchos otros inmigrantes atrapados en la crisis, el padre de tres hijos dijo que no sabía que la tasa de interés de su hipoteca era variable y que subiría después de dos años.

"Cuando firmas el contrato para comprar una casa hay bastantes cosas para firmar, yo no lo leí, yo sólo firmé. Creo que fue la ansiedad, la felicidad de comprar mi casa", dijo.

"Me siento un poco traicionado", agregó.

Miedo de recesión

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el Congreso trabajan en un plan de casi 150,000 millones de dólares para estimular a la economía y evitar una recesión.

En diciembre, Bush divulgó otro plan para tratar de frenar la ola de remates de viviendas por incumplimiento de pago, al congelar la tasas de interés en algunas hipotecas subprime.

Pero expertos dicen que la mayor parte de los inmigrantes con problemas financieros no califican para ese último plan de ayuda o no saben aprovechar sus beneficios.

Más de 43 millones de latinoamericanos viven en Estados Unidos, cifra que los convierte en la primera minoría en el país, mientras mexicanos y centroamericanos forman la gran parte de unos 12 millones de inmigrantes ilegales que viven en territorio estadounidense.

Leyes más duras y un creciente número de redadas por parte de las autoridades migratorias han agregado presión sobre los inmigrantes ilegales.

"Hay menos trabajo, y más miedo (de deportaciones)", dijo un inmigrante ilegal mexicano que vive en Kansas con su familia.

"Los empleadores están pidiendo cada vez más que uno tenga el número de la Seguridad Social en orden", agregó.

Pese a que no hay datos oficiales, fuentes consulares mexicanas dicen que un número creciente de inmigrantes en Estados Unidos está decidiendo retornar a su país de origen.

Los inmigrantes ilegales lograron comprar casas durante los años de auge en el sector, mostrando evidencias de que pagan sus impuestos o simplemente presentando documentos falsos.

Muchos compraron casas mediante hipotecas a plazo fijo con altas tasas de interés o hipotecas subprime con una inicial baja, sin darse cuenta de que los pagos subirían con el tiempo.

Varios analistas dicen que dificultades con el idioma, ya que muchos no hablan bien el inglés, los hicieron más vulnerables a comprar malas hipotecas.

"Ellos estuvieron más expuestos a abusos", dijo Alejandra Louden, de la iniciativa "Hogar" en el Congressional Hispanic Caucus Institute, que realizó un estudio reciente sobre las hipotecas adquiridas por la comunidad latinoamericana.

"Los documentos venían en inglés y eran explicados en español, pero faltaban algunas explicaciones vitales", agregó.

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