Retos para el nuevo presidente(a) de EU

Los candidatos deben armar un rompecabezas financiero sin elevar el déficit del presupuesto; el erario público tiene la última palabra sobre planes de mejorar el sistema de salud e impuest
¿Qué hará el próximo presidente de Estados Unidos?  (Foto: )

Los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos (EU) tienen grandes planes una vez que lleguen a la Casa Blanca: reformas al sistema sanitario, reducir impuestos, ponerle fin a las lagunas jurídicas en el mundo corporativo, fomentar el ahorro, y un largo etcétera.

Sin embargo, los proyectos del próximo presidente podrían verse restringidos por el presupuesto federal. De acuerdo a la Oficina del Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés), el déficit presupuestario anual mejorará durante la próxima administración hasta llegar al 2013 con un superávit de 61,000 millones de dólares (mdd).

Pero esa proyección está fundamentada en premisas financieras poco viables, pues dos de los mayores obstáculos que amenazan este nirvana presupuestario son: cómo actuar ante el inminente final de los recortes fiscales aprobados en 2001 y 2003, y el creciente costo de modificar -o eliminar- el impuesto mínimo alternativo.

Según la manera en que se aborden ambos factores, podrían añadirse cerca de 4 billones de dólares al déficit presupuestario federal para el 2018, estima el Centro de Política Fiscal. Si a ello sumamos los costos de las guerras en Irak y Afganistán, y los progresivos costos de la Seguridad Social y el Programa de Seguro Médico, EU terminaría con un presupuesto deprimente.

 “Una disminución importante en el crecimiento del gasto, un aumento considerable del ingreso fiscal en proporción al tamaño de la economía, o una combinación de ambas situaciones sería lo necesario para mantener la estabilidad fiscal del país a largo plazo” advirtió la CBO en un informe reciente.

Por su parte, los expertos en déficit dudan de que los planes de los candidatos consigan reducir el déficit. “Ninguno de los candidatos ha propuesto algo que nos mueva a creer que reducirán el déficit” afirmó Joshua Gordon, analista político en Concord Coalition, grupo que supervisa el déficit público. Más bien parece que podrían aumentarlo, agrega.

¿Lograrán controlar el déficit?

Todos los candidatos aseguran que sus propuestas son fiscalmente responsables y que, a lo menos, no aumentarán el déficit.

Barack Obama, por ejemplo, “se ha comprometido ha cumplir con todas sus propuestas de campaña” comenta Austan Goolsbee, consejero económico del candidato demócrata. Goolsbee cita una lista de medidas para generar ingresos y recortar los gastos: ponerle fin a la guerra, dejar que los recortes fiscales de las familias con altos ingresos expiren, terminar con las lagunas jurídicas corporativas y eliminar los paraísos fiscales.

“Cualitativamente pueden ser medidas correctas, pero cuantitativamente…no sé cómo lo conseguirán” declara Roberton Williams, analista del Centro de Política Fiscal. Por ejemplo, ¿cuántos ingresos se generarán con el plan de Obama de cerrar las lagunas jurídicas que protegen a los corporativos? Se pregunta Williams, y responde que hasta que la medida sea aprobada por el Congreso “puedes citar cualquier cifra, pero no puedes demostrarla.”

Extender los recortes fiscales

Uno reto importante que deberá enfrentar el próximo presidente es el relacionado a extender la serie de incentivos fiscales que expirarán en tres años. Los candidatos de ambos partidos políticos quieren mantener los incentivos hasta cierto punto. Los republicanos desean conservarlos todos, y de acuerdo al Centro de Política Fiscal, eso supondría reducir el ingreso federal en 2 billones de dólares en el lapso de 10 años.

Los demócratas, por su parte, quieren mantener los recortes sólo para familias de clase media y baja. Omaba y Clinton han dicho que permitirán que los recortes expiren cuando se trate de familias con un ingreso superior a los 250,000 dólares, esta medida puede reducir el ingreso fiscal en 783,000 mdd, en base a la proyección de la CBO.

Gene Sperling, asesor económico de Clinton, sostiene que tal proyección es más formal que realista. Los demócratas piensan que permitir que todos los recortes expiren será “demasiado duro para la clase media en un momento de estancamiento económico” añade Sperling.

Del lado republicano, John McCain opina que la cura para el déficit radica en el gasto, no en los impuestos. “El senador McCain cree que un esfuerzo enfocado al gasto discrecional en áreas que el país realmente necesite, así como una reforma integral de las asignaciones presupuestarias, podría equilibrar el presupuesto” explica Douglas Holtz-Eakin, consejero de política económica del senador.

Cambios en el impuesto mínimo alternativo

El próximo presidente tampoco podrá ignorar otra realidad política: proporcionar ayuda permanente a todos -o casi todos- los contribuyentes del impuesto mínimo alternativo (ATM, por sus siglas en inglés), un tema en el que los legisladores de ambos partidos coinciden.

McCain se ha comprometido a eliminar el ATM. Holtz-Eakin asegura que esta decisión puede compensarse con otra promesa de McCain: eliminar las asignaciones conocidas como ‘earmarks’, fondos estipulados para proyectos especiales de los congresistas que sólo benefician a su distrito electoral.

Holtz-Eakin cree que eliminar este tipo de asignaciones presupuestarias liberaría en un lapso de 10 años 650,000 mdd, casi la misma cantidad que se perdería si el ATM es eliminado. Pero muchos expertos opinan que este escenario es irreal, pues el costo de eliminar el ATM seguiría siendo alto. De acuerdo a las estimaciones del Centro de Política Fiscal, si el Congreso deja que los recortes fiscales expiren el ingreso público sufrirá en 10 años una reducción de 880,000 mdd, y si decide extender los recortes la reducción ascenderá a 1.85 billones de dólares.

Ese costo sería menor si en lugar de eliminar el ATM se decide reestructurarlo, para proteger a los contribuyentes de clase media, algo que Obama y Clinton defienden.

Los cambios en el ATM, sumados a la extensión de los recortes fiscales, significan que el presidente entrante debe ingeniárselas para compensar esa pérdida y reemplazar 4 billones de dólares de ingresos públicos. Si el ingreso perdido no se reemplaza, el gobierno deberá rebajar drásticamente el gasto, elevar los impuestos o pedir prestado, pues las proyecciones para el presupuesto federal asumen que el ATM continuará como hasta hoy y que los recortes fiscales expirarán.

El debate político sobre qué camino tomar jugará un papel importante en las iniciativas del próximo habitante de la Casa Blanca. Pues como dice Gordon, hay muchas fórmulas matemáticas para equilibrar el presupuesto, “pero no hay muchas fórmulas políticas”.

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