Mercados bursátiles en peligro por EU

Diversos analistas alertan sobre los futuros efectos de una crisis donde “lo peor está por veni según los expertos, la economía de EU se debilita y unos 200 bancos locales podrían ir a la qui
Los expertos aseguran que los efectos por la crisis hipoteca
MONTREAL (Notimex) -

La perspectiva de un agravamiento de la situación de los bancos en Estados Unidos, por las pérdidas que deberán asumir como consecuencia de las crisis hipotecaria y financiera, anticipa más problemas para el sector bursátil.

Diversos analistas alertan sobre los efectos que la profunda recesión en Estados Unidos tendrá sobre los sectores bursátiles, un sector que incluso ha resistido otras crisis, como la de la salud y la de los productos básicos de consumo.

Brian Milner del Report on Business, del diario canadiense Globe and Mail, se cuestionó dónde invertir ahora que inevitablemente los bancos se volverán mucho más conservadores.


David Prince -presidente de Harbinger Research- y Marc Faber –editor del mensual The Gloom, Boom & Doom Report- recomiendan cautela y "ajustarse los cinturones" al analizar las perspectivas bursátiles en el contexto de la economía y las finanzas en Estados Unidos.

En ambos casos se trata de analistas que pronosticaron acertadamente y recomendaron oportunidades interesantes para los inversores en crisis anteriores.

Para Faber, los bancos y los inversores son el eslabón débil porque temen perder más dinero si los deudores fallan en sus pagos, y al actuar así contribuyen a acentuar la contracción del crédito.

Las bajas en la tasa de interés de la Reserva Federal (Fed), por esa razón, no están llegando a los consumidores ni a las empresas, y según el analista eso aumentará la volatilidad y la especulación en los mercados bursátiles.

En Estados Unidos los consumidores no sólo están cada vez más endeudados sino que su riqueza personal ha disminuido tanto por la baja de precios de las casas como por la incapacidad de venderlas en caso de necesidad.

No ayuda que aumenten los signos negativos enviados por la economía real estadounidense, como la anticipación de que este lunes las cifras oficiales mostrarán mayor erosión en el gasto de los consumidores por el alza en el desempleo y los precios de los combustibles.

"Será otro clavo en el ataúd de los consumidores", según el economista Josh Shapiro de Maria Fiorini Ramírez Inc. de Nueva York, sin embargo, Nigel Gault, economista de Global Insigth, apuntó que el debate no es si hay recesión, sino cuan profunda será.

Richard DeKaser de National City Corp. de Cleveland, Ohio, opinó que sólo se saldrá adelante si la Fed corta más agresivamente el alquiler del capital, opinión que comparte Ian Shepherdson de High Frequency Economics, quien subraya que "lo peor está por venir".

Como signo de estos tiempos muchos economistas han redescubierto al colega Hyman P. Minsky con su texto "Hipótesis de la Inestabilidad Financiera" de 1992, donde se detalla el proceso que vive actualmente el mundo de las finanzas en Estados Unidos.


Eso explica la cada vez más común referencia al "momento Minsky", ese proceso de especulación financiera que vuelve el sistema inestable y conduce finalmente "al colapso de los valores bursátiles".

Por esa razón también aumentan las referencias a eventuales "rescates" y nacionalizaciones de bancos, o a si "los Estados y las instituciones internacionales pueden salvar a los negocios".

Son muchos los economistas que se interrogan sobre el poco efecto de los cortes de la tasa de interés interbancaria, las inyecciones de capital de los bancos centrales a los bancos comerciales y la ayuda directa de Washington a los consumidores.

El anuncio la semana pasada de la Fed sobre las "recompras a plazo" de títulos contaminados -por 15 mil millones de dólares- es visto por observadores como un paso hacia la "nacionalización" de la cartera vencida del sector hipotecario.

Este tipo de solución para salvar algunos bancos no está fuera de lo posible cuando se tiene en cuenta, como dice el analista Jaret Seiberg de Stanford Group, que a partir de los próximos meses unos 200 bancos locales en Estados Unidos pueden ser llevados a la bancarrota.

Esos pequeños bancos, que son muy importantes dentro de las economías locales, no están en riesgo por los créditos hipotecarios residenciales, sino por el rápido deterioro en el sector hipotecario comercial y profesional.

A este cúmulo de problemas se agrega la devaluación del billete verde y su impacto en las decisiones de los inversionistas y en los precios de materias primas y productos elaborados.

Los inversionistas no sólo buscan refugios en nichos bursátiles que han resistido a la crisis sino también en mercados monetarios que resisten la devaluación del dólar estadounidense.

Las devaluaciones descargan en los socios comerciales extranjeros una parte del impacto de la crisis, y en este caso impactan en las materias de base que se negocian en dólares, desde el petróleo hasta el café.

Por eso esta crisis tiene todavía “pies para salir corriendo", como opinan los analistas de Report on Business.

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