Pekín amenaza el brillo de Shanghai

El desarrollo de la capital de China amenaza la supremacía del mercado financiero de Shanghai; ambas ciudades pelean por inversiones y por albergar las sedes de los bancos internacionales.
Shanghai alberga a más de 100 empresas estatales, mientras q
PEKÍN (Dow Jones) -

La principal bolsa de China, el mercado de bonos y el mercado financiero se encuentran en Shanghai, la ciudad costera concebida hace años por los estrategas económicos del gigante asiático como respuesta a la hegemonía de Wall Street.

Y en ese tiempo, Shanghai ha prosperado y ha atraído a una docena de bancos extranjeros que han establecido allí sus operaciones, siempre con el permiso de las autoridades chinas. Sin embargo, Shanghai ahora afronta la competencia de su vecina del norte: Pekín.

La avenida Financial Street se ha erigido como centro financiero por derecho propio. Los banqueros de Nueva York, Francfort o París se han decantado por la capital a la hora de fijar sus sedes en China, convencidos en parte por la gran ventaja que supone estar cerca de las personas que toman las decisiones en el país.

El banco francés Societe Generale es uno de los pesos pesados que ha decidido establecer en Pekín su filial china, que comenzará a operar en el cuarto trimestre de este año, si bien también tendrá presencia en Shanghai.

"Estar cerca del mercado, de los clientes y de los reguladores es muy importante", afirma Jackson Cheung, consejero delegado de Societe Generale para China.

En Financial Street, los banqueros extranjeros gozan de un fácil acceso a la información política ya que en la avenida se concentran los reguladores financieros, las oficinas principales de los llamados "Cuatro Grandes" bancos de China y cada vez más entidades foráneas.

"En Pekín puedes ver todo el panorama mientras que en Shanghai (la perspectiva) es muy local", observa un banquero de una casa de inversión estadounidense, que pidió a Dow Jones Newswires que no revelara su identidad.

No obstante, Shanghai sigue llevando la delantera. Según Tu Guangshao, vicealcalde de la ciudad y ex vicepresidente de la Comisión de Supervisión y Administración de Valores de China, la competitividad de Shanghai continúa siendo evidente.

Los primeros nueve bancos extranjeros a los que se les permitió implantar sus filiales en China, entre ellos Citigroup Inc y Standard Chartered PLC, no dudaron en ubicar su sede Shanghai. Como resultado, ahora cuentan con una base de clientes más arraigada y un reconocimiento satisfactorio de sus respectivas marcas.

Sin embargo, otras grandes entidades internacionales, como JP Morgan Chase & Co o Deutsche Bank AG, que cuentan con una mayor presencia en el segmento de banca de inversión, han preferido Pekín.

La irrupción de la capital china como centro financiero cobró nuevos bríos después de que Wang Qishan, un funcionario conocido por su reputación resolutiva, se convirtiera en alcalde de Pekín en 2004.

A principios de mayo, los gestores de la ciudad presentaron nuevas propuestas para impulsar su desarrollo en el futuro, tras calificar el plan quinquenal diseñado en 2005 de "conservador".

En la actualidad, la capital alberga a más de 100 empresas estatales, muchas de las cuales se espera que saquen a bolsa participaciones y sean blanco de fusiones y adquisiciones en los años venideros. Todo ello hace de Pekín un lucrativo mercado para los banqueros, apunta Huo Xuewen, director de la oficina financiera del Ayuntamiento de Pekín, que en un futuro pretende atraer más fondos de inversión.

Pekín ampliará la avenida Financial Street para acoger negocios emergentes en áreas como arrendamiento financiero, corredurías de futuros y fondos de inversión.

Asimismo, se está contemplando el lanzamiento de un fondo de inversión industrial y la creación de la primera bolsa del carbono, señaló.

Los analistas aseguran que el estatus cada vez mayor de Pekín como enclave financiero supondrá una inyección de dinamismo para la liberalización económica de China y podría fomentar la competencia entre las principales ciudades del país en su búsqueda de inversión extranjera.

El Banco Popular de China, cuya base está en Pekín, ha fijado su segunda sede en Shanghai, ya que considera que puede salvaguardar mejor la estabilidad financiera del país con una oficina importante cerca de los mercados.

Para Zuo Xiaolei, economista jefa de Galaxy Securities Co, el Ayuntamiento de Shanghai ha mostrado más flexibilidad a la hora de aplicar su política de fomento de los negocios.

"Tener múltiples centros no es malo para el país ya que puede aumentar la competencia", opina. Asimismo, cree que Pekín y Shanghai pueden desempeñar papeles diferentes para fomentar el desarrollo financiero.

No obstante, otras ciudades también se están posicionando y han encontrado su hueco en el sector financiero. La ciudad sureña de Shenzhen encarna las reformas económicas del país enfocadas hacia las exportaciones. Mientras, Tianjin, una ciudad no muy alejada de Pekín, aspira a erigirse en el eje en torno al cual giren proyectos piloto en asuntos como la convertibilidad del yuan y atraer al capital riesgo, comenta Zuo.

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