Riviera Maya, paraíso en construcción

Cada semana se otorga al menos un permiso de construcción en la zona, señala la autoridad; el valor de las unidades se incrementa hasta 50% desde el proyecto hasta que cada una se vende.
La Riviera Maya es la zona turística que más crece en el paí  (Foto: )
Fabiola Cortés Miranda

La Riviera Maya, ubicada al norte de Quintana Roo, aproximadamente a 40 minutos de viaje por tierra desde el aeropuerto de Cancún, registra un importante crecimiento hotelero y condominal. Según informes de la Dirección de Desarrollo Urbano municipal, cada semana se otorga, al menos, una licencia para la construcción de un hotel o un edificio de condominios.

Mientras en Cancún el sector inmobiliario ha tenido que sortear la oposición de los hoteleros, en la Riviera Maya, los desarrolladores hacen un espacio tanto a los cuartos de hotel como a las residencias, todo bajo un mismo techo, con la idea de aprovechar los servicios y las comodidades que proporcionan los centros de hospedaje. Entre los que han optado por esta combinación están Bahía Príncipe, The Tides y Costa Turquesa.

El crecimiento vertiginoso del sector inmobiliario en la zona de la Riviera Maya parece no tener freno, y sólo está atento a las condiciones cambiantes y los requerimientos del mercado.

Horacio López, ex presidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), considera que la vasta oferta condominal hace cada vez más difícil su comercialización: “Cada vez es más difícil vender, cada mes hay más producto que mostrar, más unidades, más precios que comparar, más calidades”, señala el ejecutivo. Sin embargo, afirma que los precios todavía están lejos de devaluarse y siguen siendo un atractivo.

El también agente inmobiliario explica que el valor de las unidades llega a incrementarse hasta 50% desde que se presenta el proyecto (aún sin tener licencias de construcción) hasta que se venden las últimas unidades, una vez que se ha concluido completamente el desarrollo.

López explica que en la Riviera Maya hay una tendencia que apunta hacia dos segmentos en particular: “Uno muy exclusivo y selecto que los agentes inmobiliarios no llegamos ni a percibir; y otro, que es un producto masivo, de menor precio, más para la gente que vemos en la playa”.

Fuera de la mirada de casi todos, lejos incluso de los profesionales inmobiliarios, están las villas de superlujo. Mayakoba, del Grupo OHL, es el prototipo de este segmento en la Riviera Maya. Rosewood, su primer desarrollo que combina la oferta hotelera con la condominal, está vendida en 80%, señala Juan Aguilar, director de Mayakoba.

Sus 32 exclusivas villas están siendo comercializadas a un precio de 3.5 millones de dólares; los compradores son, básicamente, extranjeros (85%).

La segunda apuesta de Mayakoba es Viceroy. Se trata de 164 residencias que van desde estudios hasta villas de cinco recámaras. Los precios de los inmuebles varían dependiendo de su tamaño y de su ubicación, si tienen frente de playa o vista a la laguna; aunque, sin duda, tener una segunda casa de esta firma estará al alcance sólo de 164 muy ricos, pues el costo de las propiedades va de los 995,000 a los 8 millones de dólares.

Gimnasios, spa, lagos y canales, a través de los cuales los residentes acceden a sus villas, así como la disponibilidad del campo de golf El Camaleón, sede de la PGA Tour, son algunos de los atractivos que los millonarios no pueden resistir. Aunque uno de los mayores activos de Mayakoba es su exclusividad y la privacidad.

La comercialización de estas segundas casas se realiza a través de compañías internacionales que guardan bajo total reserva el nombre de sus clientes.

Sin embargo, la mayoría de los compradores que llegan a esta zona para tener una parte del paraíso a su nombre, buscan precios más baratos, comenta Teresa Gutiérrez, representante de Coldwell Banker en Playa del Carmen.

“Ahora, el rango que está buscando el comprador promedio varía entre 250,000 y 350,000 dólares; hace un par de años, el comprador buscaba propiedades de mayor valor, de entre 400,000 dólares a 1.5 millones de dólares, pero ahora los clientes que estaban en ese rango han disminuido muchísimo”, dice.

La profesional inmobiliaria atribuye la situación actual a la crisis económica que experimenta este sector en Estados Unidos; a lo que se llama la ‘quiebra inmobiliaria en Europa’, y por último, a los huracanes que en años recientes han impactado en el Caribe mexicano, principalmente ‘Wilma’, en octubre de 2005.

La Riviera Maya cuenta con el doble de hoteles que su ‘hermano mayor’, Cancún. También tiene 20% más cuartos y una ocupación hotelera seis puntos porcentuales mayor que el tradicional balneario. Sin embargo, la derrama económica de la Riviera aún es menor. Según datos de la Secretaría de Turismo, Cancún generó el año pasado una derrama de 3,000 millones de dólares (MDD), mientras que la Riviera Maya sólo generó 1,787 MDD, equivalente a 42% menos. Cancún también supera a la Riviera en otro indicador importante: el gasto promedio diario por visitante. En el primer caso, suman más de 1,000 dólares, mientras que en la Riviera este dato apenas suma 630 dólares, casi 40% menos que el destino vecino.

A pesar de lo anterior, Teresa Gutiérrez observa que la Riviera Maya es un mercado todavía pujante. “Los compradores quieren un producto con el que puedan especular y obtener una plusvalía, y esto es lo que hace que la Riviera Maya siga siendo atractiva”, agrega la vendedora. Si bien es cierto que reconoce que este destino turístico aún no ha perdido valía, también concede que eso podría suceder, “porque hay mucho de lo mismo, y lo exclusivo, para que tenga éxito, tiene que hacerse realmente exclusivo”, subraya.

Aun cuando no existen cifras precisas del número de unidades disponibles ni de los montos económicos que están involucrados en esta actividad, la pujanza del mercado inmobiliario tiene indicativos claros. Empresas como Stewart se han establecido en la Riviera Maya con la certeza de que ahí hay buenas oportunidades de hacer negocios.

Stewart se asentó en esta parte del Caribe mexicano en agosto de 2005, su principal producto es el Seguro de Propiedad Inmobiliaria o title insurance, el cual protege al inversionista de cualquier pérdida que pueda tener en virtud de algún defecto en el título de propiedad, como dobles ventas, registros apócrifos o demandas de ejidatarios.

“Como aseguradora, defendemos el título de propiedad de nuestros clientes, llevamos a cabo todos los procedimientos, y si a pesar de ello el cliente pierde su propiedad, le regresamos su inversión, así sean 10,000 o 500 millones de dólares”, asegura Iván Castillo, gerente general de Stewart en Quintana Roo.

El precio de este seguro depende del monto de la inversión que haga el comprador, se paga en una sola emisión, y no tiene prescripción.

En más de dos años, Stewart integró alrededor de 600 expedientes, de los cuales, aproximadamente, 300 corresponden a un seguro de propiedad inmobiliaria y a investigaciones jurídicas en torno a las propiedades que los clientes desean adquirir.

Dentro del sector condominal, en la Riviera Maya, la cuantía de los montos asegurados oscila entre los 250,000 y 300,000 dólares, mientras que en Cancún va de los 400,000 a 550,000 dólares, afirma Castillo.

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