La inflación recibe ofensiva verbal

Bancos Centrales de Europa y América hicieron declaraciones que afectaron a los mercados; su intención de ajustar la política monetaria para combatir el indicador surtió efectos negativ
NUEVA YORK/PARIS (CNN) -

Los encargados de los bancos centrales de ambos lados del Atlántico desataron el martes una nueva ofensiva verbal contra la inflación, lo que hizo subir el dólar y provocó caídas en los precios de las acciones.

El Banco de Canadá, organismo monetario nacional, sorprendió a los mercados cuando mantuvo su tasa de interés sin cambios en el 3.0% y señaló una finalización en su ciclo de recortes de tasas, al decir que las presiones inflacionarias son sorprendentemente fuertes.

En abril, la institución canadiense había insinuado un nuevo recorte de tasas inminente, pero no había sido precisa sobre el momento del movimiento.

Oeradores primarios de valores encuestados habían previsto unánimemente un recorte de un cuarto de punto porcentual en la tasa de referencia.

"El banco ahora juzga que la actual postura de la política monetaria está apropiadamente flexible para equilibrar la demanda y la oferta agregada y para lograr la meta inflacionaria del 2.0%", dijo el Banco de Canadá en un comunicado.

El lunes por la noche, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Ben Bernanke, minimizó los temores sobre la desaceleración del crecimiento económico estadounidense y dejó en claro que la misión de la Fed ahora era evitar que la escalada de los costos internacionales de los combustibles y los alimentos se arraigue en una inflación de largo plazo.

El martes, el presidente del banco de la Fed de Dallas Richard Fisher siguió esa línea al decir que él estaría dispuesto a pagar el precio de un menor crecimiento económico, si eso mantiene la inflación bajo control.

Sumando su voz al coro antiinflacionario, el presidente de la Fed de Boston Eric Rosengren dijo el martes que las subidas de los costos alimentarios y energéticos aún se desparraman por la economía, complicando el panorama de la inflación.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE) Jean-Claude Trichet, quien sorprendió a los mercados la semana pasada con un anuncio de que el organismo podría subir las tasas en julio, reiteró el lunes ese comentario.

Alerta

Otros banqueros centrales europeos se unieron a la batalla el martes. Erkki Liikaken, integrante finlandés del Consejo de Gobierno del BCE, dijo que el banco central de la zona euro se encuentra en un estado de "alerta elevada".

Los políticos también se sumaron al debate antes de un encuentro en Japón, donde se prevé que la inflación de los precios de los alimentos y el combustible domine la discusión entre los ministros de Finanzas del G8, formado por Estados Unidos, Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia, Canadá y Rusia.

"Debemos tomar muy seriamente las preocupaciones que han sido expresadas por el banco central (el BCE)", dijo el viceministro de Finanzas de Alemania, Thomas Mirow, a los reporteros en un encuentro informativo antes de una reunión de los ministros de Finanzas del G8 en Osaka.

Lo que quizá fue más llamativo en las palabras de Bernanke de la Fed fue el hecho de que él minimizó los problemas de la economía de Estados Unidos, golpeada por el declive del mercado de las viviendas, y mantuvo el eje en la inflación, en momentos en que los precios del petróleo siguen cerca de su récord.

"Pese a que la actividad durante el actual trimestre posiblemente será débil, el riesgo de que la economía ingrese en una etapa de sustancial empeoramiento parece haber disminuido hace alrededor de un mes, más o menos", dijo el presidente de la Fed.

"La última ronda de incrementos en los precios de la energía se ha sumado a los riesgos alcistas para la inflación y a las expectativas inflacionarias", sostuvo en una conferencia en Boston.

Los mercados financieros continuaban tomando seriamente la amenaza de la inflación y de alzas de tasas para combatirla, incluso cuando el panorama económico es pobre en el mundo industrializado.

Los precios de las bolsas mundiales registraron bajas, los bonos públicos de los países más desarrollados se desplomaron y el dólar ascendía, pues los mercados adoptaban la idea de que las tasas de interés podrían subir para contener la inflación y las expectativas de más alzas de precios.

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