México siembra maíz como hace 200 años

Las actuales técnicas de producción reducen las posibilidades de competir y reducir la pobreza; analistas destacan la necesidad de utilizar la biotecnología o bien, cultivar otros productos.
Como en 1875, México cultiva hoy las misma 8 millones de hec
José Manuel Martínez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

México seguirá dependiendo de la importación de maíz estadounidense mientras desdeñe las nuevas tecnologías para el cultivo, en tanto se acentúa la crisis de alimentos advirtieron analistas.

La ineficiente producción de maíz es un impedimento para el combate a la pobreza y el abasto de alimentos consideraron expertos del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC) y del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

México produce menos de una cuarta parte del maíz que cosecha Estados Unidos, además de que importa casi un tercio de lo que consume.

Esta difícil situación para México “tiene su causa en el desarrollo tecnológico que ha permitido a los agricultores norteamericanos quintuplicar los rendimientos”, dijo en un reporte Antonio Purón investigador del CIDAC.

Estados Unidos elevó su producción por hectárea de cuatro toneladas en 1961, a casi 10 en 2006, mientras que en ese mismo periodo México pasó de una tonelada a poco más de dos toneladas.

Con esta productividad la Unión Americana es el mayor productor del grano en el mundo, incluso logró liberar 20 millones de hectáreas para dedicarlas a otros cultivo, lo que para México sería un lujo, ya que prácticamente desde hace 200 años utiliza las mismas ocho millones de hectáreas para este cultivo, según CIDAC.

“Al campo mexicano se le ha metido mucho dinero, pero en subsidios, no para que produzca más, se otorga dinero como una renta”, dijo en entrevista Manuel Molano Directo adjunto del IMCO.

Para el experto una parte de la solución se encuentra en el uso de la biotecnología que en otros países como Honduras o Argentina lleva 10 años aplicándose, pero que en México encuentra trabas pese a que hay una ley que permite iniciar las investigaciones y pruebas para cultivos transgénicos.

“Con la biotecnología e incentivos productivos podríamos tener un impacto de hasta 9% en el crecimiento anual del campo”, dijo Molano.

México, como otros países, enfrenta los altos precios de los alimentos que impactan en el consumidor final debido a el mayor consumo de naciones emergentes, como China e India, el aumento en la producción de biocombustibles y la elevación de precios de combustibles.

La eficiencia en la producción de maíz de México es de las más bajas del mundo, se encuentra por debajo de Argentina, China y Brasil, según datos de la Organización Mundial para la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés).

México produjo 22.7 millones de toneladas de maíz, pero importó 7.9 millones en 2007.

La mayor producción de maíz por hectárea no sólo permitiría a México ser autosuficiente, sino exportar o dedicar las hectáreas liberadas a productos tan rentables como las hortalizas, por lo que el CIDAC considera cuatro puntos básicos para mejorar la productividad del campo:

1.- México nunca podrá, debido a nuestras condiciones de clima y orografía, aspirar a ser tan eficientes como los grandes países productores.

2.- Definir qué áreas de la superficie que actualmente produce maíz en México seguirán haciéndolo, para dotarlas de inversión y técnicas productivas que la hagan competitiva.

3.- Redirigir la superficie que estaría mejor dedicada a otros cultivos de diferente –seguramente mayor- valor agregado, para que se destinen a esos fines, probablemente produciendo verduras, legumbres y frutas en donde México tiene claras ventajas comparativas.

4.- Adoptar políticas sociales que permitan realizar ese redireccionamiento a través de capacitación en la reconversión de las actividades rurales y del campo.  Sobre este tema se debe analizar y cuestionar mucho más.

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