Wall Street se refugia en arte emergente

Esta industria de la India da cobijo a inversionistas de EU, ya que en 10 años ha subido un 830 gracias a su plusvalía, los coleccionistas adquieren obras de artistas reconocidos y principian
El escultor Anish Kapoor es uno de los símbolos de la plusva  (Foto: )

En busca de refugio por la caída de los mercados financieros, muchos inversionistas que antes miraban a Wall Street ahora ven en el arte contemporáneo de India un sector muy tentador: sus precios subieron 830% entre 1998 y enero de 2008, señala el portal que monitorea el mercado, artprice.com

Primero lo impulsaron empresarios indios que, por el auge de su país, conformaron una generación de coleccionistas que hizo populares a artistas indios en Hong Kong, Dubai, Londres, Nueva York y París.

Los artistas indios más codiciados –nacidos alrededor de 1920– son Francis Newton Souza y Tyeb Metha, que hace años son reconocidos en casas de subasta. Pero hay otros, nacidos entre los 50 y 70, cada vez más populares como Anish Kapoor, Subodh Gupta, Atul Dodiya, Ravinder Reddy, Chintan Upadhyay, Shibu Natesan o TV Santosh, que ya se cotizan en seis cifras en las subastas, según artprice.com

Anish Kapoor (1954) es el artista contemporáneo más caro de India, sus obras se venden entre 1 y 2.5 MDD, incluso las de pequeño formato, como su escultura Madre como un barco, que se subastó tres veces entre 1998 y 2007: la primera en Christie’s de Londres, donde la obra se tasó en 42,000 libras (72,000 dólares); para mayo de 2007, la sede neoyorquina de la subastadora la vendió en 650,000 dólares.

Subodh Gupta, a quien llaman el ‘Damien Hirst indio’, vendió en 2005, vía Sotheby’s, su obra Pescador en 13,000 dólares; ahora sus trabajos se cotizan entre 200,000 y 441,500 dólares.

Debido a esta plusvalía, los coleccionistas también invierten en el mercado de artistas apenas reconocidos, como Shibu Natesan (1966) y TV Santosh (1968). Una de las obras de este último, subastada por Sotheby’s en Nueva York, en septiembre del año pasado, se vendió en 170,000 dólares cuando se había tasado inicialmente en 30,000. Y su obra Traces of an Ancient Error II se cotizó recientemente en 410,000 dólares.

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