Hipotecarias amenazan a EU

Algunos dicen que si el gobierno rescata a estas entidades el costo podría deteriorar al dólar; el panorama impulsó las expectativas de inflación, que pasó al 5.3% en julio desde 5.1% en juni
La Casa Blanca dijo que las hipotecarias no han aprovechado

La veloz caída de Fannie Mae y Freddie Mac al epicentro de la crisis financiera global ha generado en Wall Street un hervidero de versiones sobre una posible transferencia a manos del Estado de las agencias hipotecarias patrocinadas por el Gobierno.

Pero muchos también temen que un rescate de estas firmas, conocidas como GSE por sus siglas en inglés, sea tan costoso que sobrecargue al presupuesto y amenace a la ya vapuleada moneda estadounidense.

"La percepción de que Estados Unidos ya no es más un refugio seguro para los capitales podría producir tremendas tensiones sobre el dólar, al igual que los temores sobre un fuerte aumento de los compromisos del Tesoro asociados con un rescate", dijo James Hamilton, profesor de Economía de la Universidad de California, San Diego.

En conjunto, Fannie y Freddie controlan casi la mitad del mercado hipotecario. La caída de las acciones de ambas empresas ha sido impactante. La acción de Fannie Mae ha perdido la mayor parte de su valor, al pasar desde los máximos en torno a 70 dólares en agosto del año pasado, a los actuales 9 dólares.

La suerte de Freddie ha sido todavía peor. Sus acciones bajaron el viernes por la mañana para ubicarse en el mismo nivel del costo de un galón de gasolina.

La situación es tan seria que de acuerdo con un reporte de The New York Times, los funcionarios del Gobierno del presidente George W. Bush consideran una adquisición total de estas firmas por parte del Estado.

El secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, minimizó esa perspectiva el viernes pero los mercados no se calmaron tras sus comentarios y la situación seguía tan cambiante que muchos aún descuentan un eventual rescate.

¿Crisis del dólar?

Una medida tan audaz, cuya escala no tendría precedentes, no carecería de riesgos. Primero, la absorción de los pasivos de Fannie y Freddie efectivamente duplicaría la deuda pública, dejándola en un elevado 65% del producto interno bruto.

Esto podría conducir a otra ola de ventas de dólares, según los analistas, poniendo fin a la relativa calma de la moneda en el último trimestre. "¿Qué está en juego aquí? El dólar", dijo Michael Cheah, gerente de cartera de SunAmerica Asset Management en Jersey City.

La renovación de la aversión al dólar, a su vez, podría revivir una vieja fuente de ansiedad que hasta ahora había quedado fuera del centro de atención de la crisis: la posibilidad de que los inversores extranjeros puedan empezar a pensarlo dos veces antes de seguir comprando deuda estadounidense.

Los bancos centrales del resto del mundo son poseedores de más de un 25% de todos los bonos del Tesoro negociables y de casi 1 billón de dólares en deuda de agencias.

Standard & Poor's ha dicho que las GSE representan un riesgo mucho mayor que los operadores financieros para la calificación crediticia AAA del Gobierno.

Aparte, un analista de S&P dijo el viernes que si bien una rebaja de las notas de Fannie/Freddie no necesariamente afectaría a la calificación de la deuda soberana de Estados Unidos, eso sí podría ocurrir si se generalizaran los problemas del sector financiero.

Un ataque contra el dólar también agudizaría la inflación, que ha avanzado liderada por los precios récord del petróleo y las materias primas.

 

Los últimos datos de Reuters/Universidad de Michigan mostraron una nueva escalada de las expectativas de inflación, que subieron al 5.3% en julio desde 5.1% en junio.

Para muchos inversores, esta cuestión no es tan acuciante como la necesidad inmediata de poner un piso a la caída libre del mercado de las casas.

Algunos sostienen que el impulso que ofrece el dólar a las exportaciones proporciona un contrapeso para todo el pesimismo, ayudando a limitar la brecha comercial responsable de la debilidad de la moneda.

"Pensamos que la mayor parte del declive está bien detrás de nosotros", dijo Thomas Higgins, economista de Payden & Rygel en Los Angeles. "El dólar tocará fondo en algún punto de este año".

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