Dos mitos de la Reserva Federal

Se dice que la Fed establece las tasas de interés, y podría quedarse sin dinero; sin embargo hay que derribar estas dos creencias para comprender el alcance de su poder.
Las acciones de la Fed han despertado suspicacias entre el p  (Foto: )
Allan Sloan
NUEVA YORK -

Hay dos cosas sobre el Consejo de la Reserva Federal de EU (Fed) que frecuentemente escuchamos, y ambas son ficciones:

La primera es que la Fed controla las tasas de interés. La segunda es que la Fed tiene tantos compromisos que corre el riesgo de que el dinero o los títulos del Tesoro se le acaben.

Esto que significaría que no podría cumplir su política de inyectar liquidez al sistema financiero o mantener a flote a las instituciones que pretende rescatar.

Ambas creencias son un mito, no una realidad. Explicaré a continuación por qué.

En cuanto al mito de las tasas de interés, éste es alimentado por el descuido de la prensa al escribir cosas como “La Fed recorta las tasas de interés.” Para ser exactos, siempre deberíamos añadir “de corto plazo” cuando hablamos de las tasas que controla la Fed.

La razón es que la Fed sólo interviene en las tasas de corto plazo de los fondos federales, esas que las instituciones se cobran unas a otras por los préstamos a un día (conocidos como ‘overnight loans’ o de 24 horas). Los mercados financieros son los que determinan las tasas de largo plazo, que usualmente no se mueven en la misma dirección que las tasas de los fondos federales.

Un buen ejemplo de lo anterior: la relación entre las tasas de los fondos federales y las tasas de interés en las hipotecas de largo plazo.

Desde septiembre, la Fed ha reducido un 62% las tasas de los fondos federales, de un 5.25% a un 2%. Pero las tasas de interés hipotecarias de largo plazo son hoy más altas que las registradas en septiembre, cuando la Fed comenzó el recorte. Es decir, el movimiento de ambas tasas es opuesto, mientras unas decrecieron las otras experimentaron un ligero incremento.

A la Fed y al Departamento del Tesoro (y a muchos gigantes financieros) les gustaría que las tasas hipotecarias bajaran, porque eso ayudaría a los precios de las viviendas. ¿La razón? La depreciación de las viviendas (algo que ocurre en casi todos los  mercados inmobiliarios de EU) aumenta los embargos, que a su vez aumentan la presión sobre los deudores y las pérdidas de los prestamistas.

Si el valor de la vivienda servía de garantía para las hipotecas -y el valor cae-, los emisores de préstamos hipotecarios están menos dispuestos a prestar, y los compradores potenciales tampoco están ansiosos de comprar una casa.

Se trata de un círculo vicioso que tarde o temprano terminará, pero no es algo que la Fed pueda controlar.

La Fed recorta las tasas a corto plazo para ayudar a mitigar el pánico que ha cimbrado los mercados financieros mundiales por más de un año. Además, esas bajas tasas -en teoría- contribuyen a subsanar la economía estadounidense.

Cierto, los recortes aplicados por la Fed han alimentado las presiones inflacionarias y han contribuido a la depreciación del dólar en los mercados internacionales, cosa que a su vez ha afectado los precios de los commodities, y los altos costos de las materias primas son un factor importante en la inflación.

Pero repite conmigo: La Fed sólo puede determinar las tasas de corto plazo (que pueden afectar a las tasas de largo plazo en una forma que la Fed no planeaba ni quería).

Ahora vayamos al segundo mito: la Fed podría quedarse sin dinero o sin títulos emitidos por el gobierno como resultado de los costosos programas que la Fed y el Tesoro han aplicado o planean aplicar para mantener los mercados financieros a flote.

Recientemente, la Fed se ha embarcado en dos programas que han suscitado muchas dudas sobre cómo cumplirá con esos compromisos.

Primero, la Fed le prestará dinero no sólo a bancos comerciales, sino también a instituciones (como los bancos de inversión).

Segundo, ahora la Fed también prestará títulos del Tesoro a un grupo restringido de bancos (que éstos pueden vender o usar como aval para otros préstamos) tomando como colateral otros títulos (como bonos garantizados por hipotecas).

La preocupación consiste en que la Fed solamente posee cerca de 800,000 millones de dólares (mdd) en títulos del Tesoro, y todos los programas que ha anunciado (sin mencionar la posibilidad del rescate millonario de las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac aún sin aprobarse) consumirían una suma superior a los 800,000 mdd.

Esa creencia de que la Fed pueda quedarse sin fondos es, también, una ficción. Pues ignora el enorme poder que tiene la Fed para crear dinero de la nada. ¿Cómo? Si una institución pide prestados unos 50,000 mdd a la Fed, ésta sólo debe cargar el crédito a la cuenta que el banco tiene en la Fed, y el prestatario puede gastar ese saldo en lo que desee.

Y si la Fed necesitara más de 800,000 mdd en títulos del Tesoro, podría comprarlos en el  mercado abierto y depositar el pago adeudado en la cuenta que el vendedor tiene en la Fed. De esa manera, la Fed echaría mano de cuantos títulos necesitara. 

Sí, admito que todo esto suena raro, pero es así como funciona la política monetaria de la Reserva Federal. ¿Y por qué me ocupo de explicar estas cosas en pleno verano vacacional? Porque los mitos impiden que comprendamos bien, y este es el mejor momento para comprender los poderes y las limitaciones de la Fed.

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