ProMéxico, a la caza de inversiones

La institución eligió 40 países estratégicos para establecer vínculos con 500 firmas en cada un sin descuidar el comercio exterior, espera atraer inversión extranjera para impulsar a México.
Bruno Ferrari, de ProMéxico, es un hombre cercano a Felipe C

Antes de que Q.Cell aprobara invertir 3,500 millones de dólares (MDD) en una planta de paneles solares en Mexicali, gente de ProMéxico, la agencia de promoción de comercio e inversión del gobierno mexicano, y directivos de la firma alemana sostuvieron casi 30 reuniones.

Bruno Ferrari, director general de ProMéxico, se había propuesto lograr que el proyecto aterrizara en México y no en el sudeste asiático, la alternativa de Q.Cell. En junio de 2007, el funcionario viajó a Alemania y se entrevistó con la alta gerencia de la compañía. Al final, Ferrari lo consiguió.

Q.Cell es una de las 20,000 empresas extranjeras a las que ProMéxico planea dar seguimiento en los próximos cinco años con la finalidad de identificar oportunidades de negocios. ProMéxico eligió 40 países estratégicos y en cada uno piensa establecer vínculos con unas 500 firmas.

“Hay que promover oportunidades de negocios, incluso a nivel de empresa”, dice Ferrari, cabeza de ProMéxico. El organismo absorbió las funciones y el personal del Banco Nacional de Comercio Exterior y la Unidad de Promoción de Inversiones de la Secretaría de Economía.

Su enfoque es más amplio que el de su antecesor, que se dedicaba a impulsar exportaciones. Ahora, ProMéxico –sin descuidar el comercio exterior– coordinará las políticas de atracción de inversión extranjera. Su idea es que conforme lleguen inversiones, aumentará la base exportadora del país.

El organismo homologará las políticas de promoción de los tres niveles de gobierno, con el fin de coordinar el aterrizaje de las inversiones y mostrar una sola cara de México hacia el exterior. Antes era común ver hasta cuatro logotipos del gobierno mexicano en las ferias comerciales.

ProMéxico tiene oficinas en 31 estados y el DF e involucra en la promoción a gobiernos locales y directivos de organismos del sector exportador, como el Comce y la ANIERM. Tiene un presupuesto de 74 MDD para 2008, menor al de otras agencias como ProChile (150 MDD), ICEX, de España (273 MDD), o TRADENZ, de Nueva Zelanda (182 MDD).

Esta institución busca emular el modelo de softlanding (aterrizaje suave) de India y Brasil. Tiene en cada estado una oficina de apoyo a potenciales inversionistas extranjeros tanto para agilizar trámites como para hacer llamadas, consultar bases de datos o utilizar internet.

“La cooperación ha sido efectiva para lograr los objetivos y potenciar los recursos con los que contamos”, señala José Gabriel Posada, secretario de Desarrollo Económico de Baja California. “Trabajamos muy de cerca para impulsar proyectos estratégicos en energías alternas e industria aeroespacial”.

La intención de ProMéxico es alinear los intereses de empresas, agrupaciones privadas y gobiernos en proyectos de inversión. “De otra manera, no se detonarán los negocios”, asegura Jorge López, jefe de la Unidad de Promoción Internacional del organismo.

Para identificar proyectos, creó una unidad de inteligencia, donde se analizan oportunidades de negocios por sector, empresa, país, región, estado y municipio.

Europa y Asia, en la mira
Europa representa un gran potencial para detonar las exportaciones mexicanas en el corto y mediano plazos, debido a la fortaleza del euro. Y ProMéxico lo sabe bien. “Europa es la clave este año”, afirma Ferrari.

México destinó 6.11% de sus exportaciones a la UE en el primer bimestre de 2008; 40.3% de la inversión extranjera que captó el país en 2007 provino de esa región. “Hay que aprovechar la revaluación del euro”, dice Luis de la Calle, socio de la firma consultora De la Calle, Madrazo, Mancera.

En los últimos meses, ProMéxico promovió las visitas al país de los mandatarios de España, Italia, Francia, Dinamarca y Alemania, y sus respectivas misiones empresariales.

Otra región sobre la que el organismo ha puesto la mira es Asia. Se prevé que, en una década, la mitad del comercio mundial sea en ese continente, donde México registra una de las participaciones más lentas entre los países latinoamericanos.

Según el Departamento de Asuntos Económicos de China, las exportaciones mexicanas a ese país sumaron 3,261 MDD en 2007, un alza de 25.2 %; empero, ese resultado es inferior en monto a los obtenidos por Brasil, Argentina y Chile.

ProMéxico planea abrir una oficina en Cantón, que se sumará a las que ya tiene en Beijing, Taipei, Shanghai y Hong Kong. También instalará su primera sede en Mumbai, India, y analiza abrir otra en Australia. Varias firmas mexicanas empiezan a entrar a Asia. Bimbo compró la subsidiaria de la española Panrico; Cinépolis, Homex y Telmex planean aterrizar en India, y Cemex compró la australiana Rinker.

“Las grandes empresas mexicanas han llegado a Asia, pero no las medianas”, comenta Jorge López. Pese al énfasis en la diversificación, ProMéxico no dejará de lado la relación comercial y de inversión con Estados Unidos, la cual atenderá desde ocho oficinas y otras tres en Canadá. Pero el momento es propicio para reducir la dependencia comercial de Norteamérica. “Las empresas mexicanas tienen una oportunidad histórica para diversificar”, concluye Ferrari.

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