El nuevo oráculo de Wall Street

Con 38 años de edad, Meredith Whitney predijo el colapso de Wall Street y la crisis 'subprime'; la analista vaticina ahora que la economía está a punto de caer en una profunda recesión.
“Siento que estoy en el epicentro de la peor crisis financie  (Foto: )
Jon Birger
NUEVA YORK -

Pocas cosas ponen nerviosa a Meredith Whitney, la analista estrella de la firma de inversión Oppenheimer & Co. Su talento y escepticismo le han ganado el reconocimiento de los inversionistas y se ha erigido como la analista bursátil más influyente de EU, y también la más pesimista.

Sus proyecciones comenzaron a resonar mundialmente en octubre del año pasado, cuando emitió un audaz pronóstico sobre Citigroup -que se vería obligado a reducir dividendos para sostener su maltrecho balance. Luego auguró más pérdidas y amortizaciones para entidades como Bank of America, Lehman yUBS, a la par que advertía cómo la implosión de las aseguradoras de bonos afectaría los resultados netos de los bancos.

A veces sus observaciones se anticipan a las acciones de los directivos: hace unos días, en una conferencia de Merrill Lynch, Whitney le preguntó al CEO John Thain por qué su firma no se deshacía de activos y ampliaba su capital.

Thain objetó la sugerencia, pero dos semanas después Merrill hizo justo eso, vendió más de 30,000 millones de dólares (mdd) en activos de deuda y vendió acciones comunes para reunir 8,500 mdd de capital.

Mientras otros analistas aún buscan la luz al final del túnel, Whitney sostiene que el túnel está a punto de derrumbarse y está convencida de que la economía estadounidense está al borde de repetir una recesión similar a la de principios de los 80 que, en corto, será devastadora para el 10% de la población que sobreextendió su capacidad financiera durante el boom inmobiliario.

“Parece que estoy en el epicentro de la mayor crisis financiera de la historia” afirma.

Y no exagera. “Ella mueve los mercados. A tal punto de que Meredith no puede opinar o escribir sobre algo sin que las acciones se vean afectadas” admite Gus Scacco, gerente de fondos en AG Asset Management.

Scacco incluso compara la actual influencia de Whitney con la que alguna vez tuviera el famoso estratega de Goldman Sachs Abby Joseph Cohen. Lo que hace tan interesante a esta mujer es la brutalidad de sus argumentos y la evidencia que aporta para sostenerlos.

Durante meses ha advertido sobre la relación “incestuosa” entre los bancos y las agencias de calificación crediticia durante la burbuja inmobiliaria, relación que tendrá un impacto negativo en la recuperación de los bancos.

Y así ha ocurrido, el descenso en la calificación de títulos hipotecarios ha ido agravándose en los últimos trimestres.

Cada vez que los portafolios de Moody o Standard & Poor's son golpeados por las bajas calificaciones crediticias, se ven forzados a mejorar sus ratios de capital, algo que con frecuencia supone emitir grandes cantidades de nuevas acciones, lo que produce un efecto de dilución o de disminución del valor de las acciones, consecuencia comprobada por los accionistas de Citi, Merrill Lynch y Washington Mutual.

Tantos pronósticos acertados no son bien vistos por empresas ni accionistas. Whitney ha recibido incluso una amenaza de muerte y cientos de llamadas y correos ofensivos. Pero todo mundo respeta su trabajo. “¿Qué puedes hacer cuando tu peor verdugo lleva razón? Tienes que concederle que sus críticas dan en el blanco” dice un ejecutivo de Citigroup sobre Whitney.

Los gerentes financieros toman sus últimos informes como si fueran la Biblia. “Tiene convicción. Dice las cosas antes que nadie, no teme decirlas y acierta” explica Scacco. Otra cosa que la distingue es su pesimismo cuando se trata del sistema bancario y la economía: “Lo que viene es mucho peor de lo que hemos visto hasta hoy” declaró ante una audiencia multitudinaria en mayo, y a medida que habla se convierte en un profeta de lo aciago, capturando el semblante gris que envuelve actualmente a los mercados.

¿Cómo es que esta analista de 38 años y relativamente desconocida ha llegado a ser el oráculo de los mercados? Originaria de Bethesda, Maryland, graduada de la Universidad de Brown en 1992, Whitney destacó desde niña: a los 8 años era la empleada más joven en la historia del Washington Post, se dedicaba a entregar los periódicos a domicilio y aprovechaba los domingos para trabajar extra con ayuda de sus amigos.

Treinta años después las cosas no han cambiado, sigue trabajando incansablemente. Pero también hay otros intereses en su vida, como su matrimonio con la estrella de la lucha libre John Layfield (JBL), uno de los villanos más queridos de la WWE americana.

Experiencia que le ha enseñado a respetar el trabajo ético y entregado de los profesionales de la lucha, además de ofrecerle un mundo muy distinto al nido de víboras que puede ser Wall Street.

¿Pero cómo pasó del anonimato al estrellato financiero? El trampolín fue, en efecto, su informe sobre Citigroup. Sin embargo, todo empezó mucho antes, cuando los analistas financieros dejaron de recibir compensaciones de los bancos de inversión según los ingresos que indirectamente reportaran sus informes.

Otro punto a su favor fue el ascenso de los fondos edge, donde no interesa una información maquillada, sino que les gusta saber qué acciones caerán o subirán, y los analistas deben decir siempre la verdad aunque disguste.

Así, ella fue la primer analista en hacer sonar la alarma sobre las hipotecas subprime y predijo en octubre del 2005 que habría pérdidas sin precedentes para los prestamistas de alto riesgo.

Hoy su principal preocupación es que los bancos no recortan gastos ni reducen pérdidas en sus portafolios de deuda con la rapidez necesaria. Whitney opina que los bancos deben aceptar la desaparición del mercado de la titularización hipotecaria, un mercado -dice- que se mantendrá hibernando durante los próximos tres años.

Por otro lado, los bancos también tienen que tomar con seriedad la forma en que evalúan su problema de crédito hipotecario. Según Whitney, la caída en los precios de la vivienda alcanzará el 40%, y la capacidad del consumidor para refinanciar su deuda se reducirá enormemente.

Por encima de todo, sus clarividentes informes parecen hacerse realidad una y otra vez. Sus negras proyecciones sobre el sistema bancario pueden estar mal, pero eso no le mortifica.

“Mira, siempre me preocupa haber ignorado algún indicador, por eso trabajo tantas horas y duermo poco. Pero los números hablan por sí mismos. Y lo que nos dicen es que la presente situación está muy, pero que muy lejos de llegar a su fin” sentencia Whitney, el oráculo de Wall Street.

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