¿Qué país asumirá el papel de China?

El alza del costo de la manufactura en esa nación impulsa a otros a buscar opciones más baratas 17% de los fabricantes están sacando sus inversiones para llevarlas a Vietnam e India.
Las editoriales mexicanas prefieren imprimir sus obras en Ch  (Foto: )
Emily Maltby

La ciudad china de Dongguan es la capital mundial del calzado, sus fábricas producen más que cualquier otro lugar en el planeta. Entre 2001 y 2007 el valor de sus exportaciones se duplicó de 4,300 millones de dólares (mdd) a 9,200 mdd. Pero algo está cambiando desde hace meses, cientos de fábricas han dejado la ciudad debido al alto costo de hacer negocios en China.

Esta historia se repite a lo largo de todas las provincias chinas a medida que los fabricantes enfrentan precios más elevados, estrictos controles laborales y medioambientales, incrementos en el precio de la tierra y de las materias primas, y una reducción en los incentivos fiscales que alguna vez contribuyeron a que el país fuera el epicentro mundial de la producción de bajo costo.

 “Según mi estudio sobre compañías multinacionales, el 17% de los fabricantes están sacando sus inversiones de China y las llevan a Vietnam e India” explica Ron Haddock, vicepresidente de la consultora Booz Allen Hamilton con sede en Shangai.

Según estima Thomson Financial, este año Vietnam recibirá 21,000 mdd en inversión extranjera directa (IED); otras fuentes ubican la cifra en 30,000 mdd. Para las empresas que buscan mano de obra barata, Vietnam ofrece los mismos beneficios que alguna vez hicieron de China la capital de la tercerización o ‘outsourcing.’

Por ejemplo, en Vietnam los salarios para trabajadores no calificados oscilan actualmente entre los 56 y 65 dólares al mes, mientras que los salarios mensuales en las ciudades costeras chinas alcanzan los 132 dls, informa la firma consultora Runckel & Associates. Mejor aún, Vietnam tiene varias zonas libres de impuestos donde los fabricantes que exportan el 100% de sus productos pueden gozar de exenciones fiscales por un periodo de cuatro a seis años, apunta Lance McBride, CEO de Source Vietnam.

“Los productos hechos en China ya no son tan baratos” reconoce Melanie Corpstein, quien ahora paga 20% más por su línea de muñecas producidas en el país asiático. “Íbamos a China porque queríamos producir un producto de la manera más económica posible. Hoy otros países tendrán la oportunidad de ser competitivos, Tengo que hacer lo que más le convenga a mi empresa, así que ya estoy estudiando otros tres países” afirma la propietaria de Adorable Originals.

Corpstein está contemplando Vietnam, India y Guatemala, para ver si estas naciones pueden reemplazar la manufactura china. Sin embargo, mudar la fábrica no es sencillo, “China ya no está interesada en producir bienes de bajo costo, pero irse a Vietnam significa trabajar en un país del tamaño de una sola provincia china, sin mucho personal calificado y cuya infraestructura tiene un atraso de 15 años con respecto a China” expresa Andy Rothman, estratega de la firma financiera CLSA.

Una alternativa para muchas empresas ha sido desplazarse a otras regiones chinas, sobre todo hacia el oeste, históricamente rezagado de la industrialización de las provincias costeras. Pero debido a la migración laboral, esas regiones menos desarrolladas han sufrido una fuga de talentos y tienen poca gente preparada para dirigir las fábricas.

Otra opción para combatir los altos costos de la exportación es vender los productos en el mercado local. “China es la economía que más crece en el mundo, con más de mil millones de habitantes y una creciente clase media” explica Brian Keane, CEO de Dextrys, empresa que ayuda a los negocios estadounidenses que se van a China.

A pesar de que la manufactura china está dejado de ser barata, el país aún atrae el interés de muchas empresas extranjeras ansiosas por llevarse un trozo de su boom económico: En julio del 2008 la IED en China duplicó su nivel registrado un año antes.

Pero los expertos sostienen que el país está realmente comprometido en mejorar su imagen y elevar sus criterios.

“China es conocida por fabricar artículos de pobre calidad, pero está lista para la innovación. Mientras la industria textil se ha mudado a Vietnam y Bangladesh, China se ha quedado con productos de calidad” asegura Haddock.

Sin duda alguna, las recientes acciones de China -encaminadas a mejorar la situación de los trabajadores y los estándares medioambientales- son positivas para el país, sus habitantes y la economía global.

Pero para las empresas que necesitan tercerizar su producción a precios realmente bajos, llegó la hora de buscar nuevos países donde la subcontratación cueste menos.

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