Los autos mexicanos se ponen de oferta

El mercado cae por el freno económico y la inflación, por lo que las agencias colocan promocion ante la baja en ventas, algunos concesionarios han dado facilidades de crédito y servicios grat
Desde la tenencia gratis hasta grandes descuentos. Todo se v
Dino Rozenberg

En la batalla por el mercado automotriz todo se vale y este año, ante la caída en las ventas, las agencias distribuidoras desplegaron diversas promociones y facilidades para comercializar sus vehículos.

Servicios de mantenimiento gratis hasta los 60,000 kilómetros en la compra de una X-Trail; planes de financiamiento a 24 meses sin intereses para adquirir un Clío, o viajes de regalo a Cancún por tres noches y cuatro días en la compra de un Chevy, son algunas ofertas de las agencias a sus clientes este verano en modelos 2008.

Hasta marcas premium como Acura, la división de lujo de Honda, están en oferta. La firma, cuyos autos se cotizan en dólares, ofreció recientemente a los compradores un tipo de cambio de 9.50 pesos, un descuento de aproximadamente 50 centavos sobre la paridad del mercado.

Las promociones son un signo del momento difícil que pasa el mercado automotriz local. El debilitamiento de la economía y la consecuente pérdida de confianza de los consumidores amenazan con tirar las ventas de unidades nuevas, principalmente de autos subcompactos y compactos, por segundo año consecutivo.

Tan sólo el año pasado, las ventas de vehículos retrocedieron 3.8% con respecto a 2006, lo que se tradujo en una caída en ventas de más de 43,000 unidades, según cifras de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), y la tendencia sigue en 2008. En el primer semestre, las ventas internas bajaron 1.2%, un retroceso de 6,143 unidades con respecto al mismo periodo del año pasado.

“Fue como la montaña rusa: en enero las ventas estuvieron estancadas, en febrero subieron, en marzo cayeron, en abril mejoraron, en mayo volvieron a caer y en junio se recuperaron”, dice Armando Soto, director general de Kaso y Asociados, consultora especializada en la industria automotriz.

Ante la desaceleración de la economía y el repunte de la inflación (fenómenos derivados del debilitamiento económico en EU y el alza en los precios internacionales de los energéticos, las materias primas y los alimentos), los consumidores mexicanos se han vuelto más prudentes y han postergado para mejores tiempos la compra o el cambio de sus autos. Y contra esto poco pueden hacer los distribuidores.

De hecho, muchos clientes que adquirieron vehículos a crédito empiezan a tener problemas para pagar y ya repuntó la cartera vencida. Por su parte, los bancos y las financieras han contraído la oferta de créditos automotrices.

Un estudio de Kaso y Asociados revela que el crédito para adquirir bienes de consumo duraderos (como los autos) retrocedió en mayo por tercer mes consecutivo y la cartera vencida se ubicó en niveles superiores a 4%, dos puntos porcentuales por arriba del nivel considerado óptimo.

Jorge Tame Ayub, vicepresidente de la AMDA, dijo recientemente que el volumen de créditos automotrices se redujo 4.3% en el primer cuatrimestre del año, comparado con el mismo periodo de 2007. Para algunos observadores, la capacidad de endeudamiento de la población de ingresos medios se agota debido al auge hipotecario y a la excesiva oferta de créditos al consumo de los últimos años.

El escenario podría complicarse debido a las expectativas de que suban las tasas de interés y de que se siga deteriorando la cartera vencida de bancos y sofomes. Ello dificultaría aún más el crédito.

Más competidores, mismo pastel
Además del clima económico adverso y la caída en la demanda en el mercado doméstico, las distribuidoras han tenido otras presiones en los años recientes. Alfredo Llorente, director general de la AMDA, señala que sus agremiados la están pasando mal, debido a que el número de agencias creció, pero el pastel sigue siendo el mismo o incluso más pequeño. En la última década, con la llegada de más de 20 nuevas marcas y la apertura de minisucursales, el número de puntos de venta pasó de 900 a casi 1,500.

Algunas agencias del centro de la Ciudad de México han cedido a la presión inmobiliaria y se han convertido en terrenos para construir departamentos.

Aunque los distribuidores guardan discreción sobre el tema, trascendió que entre ellos y las marcas que representan existe tensión debido a la acumulación de inventarios, las cuotas de ventas no cumplidas y la merma de utilidad.

Por otro lado, las armadoras ya no pudieron absorber el alza en el costo de las materias primas y decidieron elevar los precios de los vehículos. A principios de agosto, General Motors y Nissan anunciaron aumentos de entre 2 y 3% en sus precios, que no habían aumentado durante dos años en algunos modelos.

La situación podría empeorar debido a que en EU existen enormes inventarios por colocar y las ventas siguen en picada: tan sólo en julio cayeron 13.2%. Según algunos observadores, México, con su gasolina subsidiada, podría ser un excelente mercado para los deportivos utilitarios (SUV) y todoterreno que no se venden en EU, pero el caso es que aquí tampoco se están colocando, como en años anteriores.

Además, prevalece la competencia desleal de los ‘autos chocolate’, automóviles usados provenientes de Estados Unidos y Canadá con antigüedad de hasta 15 años, cuya importación se disparó en 2005 a raíz de un decreto gubernamental emitido a su favor.

Negros augurios
Al parecer, la caída en las ventas continuará lo que resta de este año, y seguirán entrando a México más autos usados procedentes de EU. Éste es uno de los argumentos de la industria para explicar el mal comportamiento del mercado.

La Administración General de Aduanas, que reporta los vehículos ingresados de manera legal, contabilizó 581,000 unidades en los primeros cinco meses del año. Algunos loteros y brokers de la zona fronteriza –donde se venden tres autos usados por uno nuevo– han introducido los llamados ‘coches de salvataje’ que compran a las aseguradoras: por lo general, son autos chocados, recuperados de inundaciones o desastres, o que ya no tienen permiso para circular en EU.

Tame Ayub, de la AMDA, estima que, a partir de 2009, cuando se liberen aún más las importaciones de vehículos, llegarán al país 1.5 millones de autos usados al año (en ese lapso se venden poco más de un millón de coches nuevos).

Los ‘autos chocolate’ no pagan el ISAN, que grava la adquisición de automóviles nuevos, o la tenencia, situación que el sector considera “inconsistente y absurda”, argumenta.

“No podemos permitir que México sea el traspatio de los vehículos de desecho de EU”, dijo hace poco Eduardo Solís, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, ante legisladores de la Comisión de Economía.

No obstante, no a todo mundo le va mal en este momento e incluso a algunos les va mejor que a otros. Andrés de la Parra, director general de BMW Financial Services, el brazo financiero de la marca alemana de lujo, afirma que en este segmento el panorama es menos sombrío.

“El comportamiento del mercado es mixto. Entre las personas físicas que buscan autos para uso particular se nota una desaceleración en las compras y las tomas de financiamiento, pero en las ventas a empresas hay incluso un ligero aumento porque muchos clientes necesitan actualizarse y tienen planes para renovar el parque vehicular, sobre todo de camiones ligeros”, indica De la Parra, de BMW.

Según algunos analistas, esto podría obedecer a la entrada en vigor del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), que permite la deducción más acelerada de las inversiones.

El directivo de BMW señala que el alza en las tasas de interés ha elevado el costo del fondeo para los bancos, sofomes y financieras de las armadoras. Se calcula que dicho aumento promedia 1.5% y repercute en toda la cadena comercial. Sin embargo, la fortaleza actual del peso mexicano ha favorecido las ventas de autos de lujo, en su mayoría importados.

“En el caso de BMW nos impacta el aumento de las tasas, pero como los autos del segmento premium se cotizan en dólares, se han vuelto muy atractivos, debido a la revaluación del peso. Considerando que el dólar estuvo a 11 pesos y ahora está cerca de los 10 pesos, hay una compensación. Por eso esperamos que los volúmenes de venta de este segmento no se dañen de manera significativa”, añade De la Parra.

Nadie sabe a ciencia cierta si el sector ya tocó fondo. Kaso ha elaborado dos escenarios, uno positivo y otro de riesgo, a partir de los resultados del mes de junio que mostraron un ligero repunte.

En el escenario positivo –que considera que no empeoren las expectativas y percepciones de los consumidores, tasas de interés e inflación– se podría esperar que 2008 cierre con un alza de 2.7% con respecto a 2007, para llegar a 1,180,029 unidades.

En el escenario de riesgo, es decir si en los meses siguientes empeorara la situación económica, cayera el poder adquisitivo y las personas tuvieran inseguridad sobre su empleo, las ventas de autos podrían caer nuevamente y el año cerraría por debajo de los niveles de 2007.

Ahora ve
No te pierdas