Octubre rojo: brutal para los mercados

Terminó uno de los peores meses en la historia de Wall Street y comienza el recuento de los dañ con las elecciones en EU este martes, los mercados esperan “el empujón” del nuevo gobierno.
Los mercados sufren de una alta volatilidad. (Archivo)  (Foto: )
Alexandra Twin y Aaron Smith
NUEVA YORK -

Terminó octubre, uno de los meses más cardiacos que el mundo de las inversiones ha experimentado jamás.

“Desafortunadamente no hay precedentes históricos, nunca habíamos presenciado algo como esto en el sistema financiero” apunta Art Hogan, jefe estratega de mercado en Jefferies & Co. “Octubre será recordado como un mes extraordinario por la magnitud de la volatilidad y la magnitud de la capitalización de mercado perdida” añade.

Octubre ha sido un mes espantoso, brutal. Pasará a los libros de historia como uno de los peores meses vividos por Wall Street.

Datos duros

El mercado bursátil lo refleja como un espejo: octubre fue el peor mes para el índice industrial Dow desde 1901, perdiendo 1,670 puntos, aunque su lectura porcentual no es tan grave (15.4%). El índice S&P 500 también perdió 212 puntos, un 18.2% (su peor mes desde 1930 en términos de unidades y el octavo peor considerando el porcentaje). Y siguiendo la dinámica, el Nasdaq cayó en octubre 384 puntos, un 18.4% (su séptimo peor mes desde 1971 en términos de unidades y el sexto peor en términos de porcentaje).

Ahora podemos tener una perspectiva más amplia, pues el viernes pasado aparecieron en EU varios reportes económicos, incluyendo los indicadores del ingreso y gasto personal, de manufactura regional y de la confianza del consumidor.

Según estos informes, el sector energético fue el que arrojó cifras más optimistas, con Chevron y Exxon Mobil registrando importantes ganancias. En contraste, los reportes aún parciales del índice S&P 500 muestran una caída del 11.7% en sus ganancias en relación al año anterior, según datos de Thomson Reuters.

El tercer trimestre tampoco fue bueno para múltiples empresas, desde la aseguradora Cigna hasta la compañía de videojuegos Electronic Arts, ambas reportaron caídas en sus ganancias y sus acciones se desplomaron. De igual forma, los mercados no han sido benévolos con las acciones de General Motors, que perdieron un 36% de su valor en Octubre, 76% en lo que va del año.

Por otro lado, el ingreso personal de los estadounidenses subió un 0.2% en septiembre, aunque ello no repercutió en el gasto, que cayó 0.3% en el mismo mes. En octubre, el índice Chicago PMI –que ofrece una lectura sobre la industria manufacturera regional- descendió hasta niveles recesionarios (37.8), al igual que otras lecturas regionales del sector.

Bajo la misma estela y de acuerdo al reporte de la Universidad de Michigan, la confianza del consumidor estadounidense también cayó este mes, ubicándose en 57.6 con respecto al 70.3 que reportó en septiembre; se trata de la más drástica caída de mes a mes jamás registrada.

¿Por qué?

Los mercados se han visto superados por la presión de un mercado inmobiliario deteriorado, una crisis crediticia continua, pobres ganancias y desplomes en los precios de los commodities. Lo peor de todo, según Robert Bruscam, economista en jefe de Fact and Opinion Economics, es que todavía no se alcanza a ver la luz al final del túnel.

La volatilidad ha sido la regla en las transacciones bursátiles y los temores de una recesión se han propagado como un virus, afectando a los mercados de todo el mundo.

Aún hoy no hay acuerdo entre los expertos sobre la causa primera de tal circunstancia. Para Jared Bernstein, economista del Economic Policy Institute, es “la combinación de una perspectiva negativa y la incertidumbre es tóxica para los mercados accionarios”; para David Wyss, economista en jefe de Standard & Poor's, “el problema real es el cierre total de los mercados crediticios, nunca antes había visto eso, la imposibilidad de pedir prestado.”

El mercado se deterioró a pesar de las acciones tomadas por el gobierno norteamericano para estimular la economía, ya fuera la aprobación de la ley de rescate por 700,000 millones de dólares, la compra de participaciones accionarias a bancos en problemas, la compra de papeles comerciales a empresas o el recorte de medio punto a la tasa de los fondos federales.

Numerosos economistas coinciden en señalar que la actual crisis económica aún no termina, y que nadie sabe en verdad qué tanto puede agravarse. “Aún nos espera camino por recorrer. Creo que no ha terminado, tienen que pasar las elecciones [presidenciales] y necesitamos ver que los bancos comiencen a prestar dinero otra vez” señala Wyss de Standard & Poor's.

Rob Lutts, director de inversiones en Cabot Money Management, coincide: “No importa lo que suceda, tendremos un nuevo gobierno y eso nos dará un empujón.” Pero más allá de las elecciones, dice, la atención se centra en la recesión y las acciones bursátiles posiblemente caigan más en medio de las dudas sobre la gravedad y duración de la desaceleración económica. “Este es un mercado peligroso y es evidente que la gente ha perdido muchísimo dinero. Pero no estoy seguro de que el mercado haya atravesado por completo el trance” advierte Lutts.

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