La palabra del año: “Hipermillaje”

El mundo cambia al lenguaje y el diccionario Oxford así lo refleja; este vocablo se refiere a la práctica de maximizar el millaje para ahorrar combustible.
La palabra â??hypermilingâ? (hipermillaje), que va en relac
Lara Moscrip
NUEVA YORK -

Este aciago verano ha afectado también al lenguaje, especialmente al idioma inglés, que ahora incluye nuevas palabras en su léxico.

La palabra “hypermiling” (hipermillaje) ha sido elegida por el New Oxford American Dictionary como el vocablo del 2008. El término, se informa, fue acuñado en 2004 por Wayne Gerdes.

Practicar el “hypermiling” es maximizar el millaje de combustible mediante adaptaciones al vehículo y cambios en la forma de conducir.
Quienes son adeptos a esta forma de ahorro siempre mantienen los neumáticos inflados adecuadamente, retiran la parrilla que algunos autos llevan en el techo y apagan el motor cuando les toca la luz roja, según se explica en el diccionario.

El New Oxford también nos dice que el presidente electo Barack Obama se refirió a la práctica del  “hypermiling” en su campaña, aconsejando mantener las llantas infladas apropiadamente y que el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger también ha hablado a favor del programa EcoDriving.

Otras palabras que fueron finalistas para el vocablo del año son:

Frugalista: Persona que lleva un estilo de vida frugal pero sin sacrificar la salud ni la moda, intercambia ropa, compra artículos de segunda mano, cultiva sus propios alimentos, etc.

Moofer: Trabajador que puede realizar su trabajo fuera de la oficina (o mobile out-of-office), alguien que no trabaja en un único lugar sino que lo hace a distancia usando una  BlackBerry, una laptop o una conexión Wi-Fi. También puede usarse como verbo sustantivado: “moofing”.

Topless meeting (reunión topless): Una reunión donde a los participantes se les prohíbe usar dispositivos como laptops, teléfonos celulares o BlackBerries.

Toxic debt (deuda tóxica): Principalmente deudas de alto riesgo que ahora han demostrado ser desastrosas para los bancos. Las instituciones las empaquetaban  y las enviaban al sistema financiero global como si se tratara de deshechos tóxicos, de allí su nombre.

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