El mundo de Lehman Brothers

El banco de inversión quebró hace dos meses, provocando la peor crisis de confianza en décadas; ¿qué ha cambiado desde el trágico final de la entidad financiera?
Dejar morir a Lehman fue un error garrafal.(Reuters)  (Foto: )
NUEVA YORK -

El trágico final de Lehman Brothers, ocurrido hace dos meses, fue un momento decisivo en los mercados financieros, que aún luchan por recuperarse.

En septiembre pasado los inversionistas despertaron bajo un cielo totalmente diferente: Lehman Brothers había quebrado, Merrill Lynch se había vendido y los mercados crediticios (que parecían mejorar tras el rescate de Bear Stearns) se sumían en una crisis.

Dos días después de la quiebra, la tasa de interés para los préstamos interbancarios Libor se disparó al 3.06%. Una semana después, el mercado del papel comercial, referencia para los préstamos a empresas, se había hundido a su nivel más bajo en 2.5 años. Y 10 días más tarde, los indicadores de riesgo  -diferenciales Libor-OIS y TED- se ubicaban en su máximo nivel histórico.

Hoy, a dos meses del colapso de Lehman, el crédito mejora con lentitud. Pero para la mayoría de los economistas, su salud total aún no está cerca. “Dejar morir a Lehman fue un error garrafal, pues fue el catalizador que activó el congelamiento de los mercados crediticios. Las cosas han mejorado, pero no creo que vuelvan a la normalidad pronto” apunta el economista de Wells Fargo, Scott Anderson.

Programas de liquidez, a paso lento
42 horas después de que Lehman se declarara en bancarrota, el gobierno estadounidense comenzó a planear un rescate masivo. Para octubre, la Reserva Federal (Fed) y el Depto. del Tesoro habían implementado ya cuatro diferentes programas de liquidez para inyectar billones de dólares a las instituciones necesitadas.

El más polémico, el llamado TARP o Programa de Alivio para Activos en Problemas, inició a principios de octubre. Hasta la fecha, de los 700,000 millones de dólares contemplados en el paquete, 125 mdd han sido entregados a bancos bajo la forma de inyección de capital.

Mientras tanto, desde el 20 de octubre -fecha de inicio del programa Commercial Paper Funding Facility- la Fed ha comprado papel comercial por 257,300 mdd. Aunque el mercado del papel comercial se ha ampliado, los analistas sostienen que los principales acreedores privados aún están renuentes a adquirir deudas corporativas de riesgo y prefieren invertir en bonos del Tesoro. La Fed espera que su participación les de confianza para volver a entrar a ese mercado.

Asimismo, la Fed ha incrementado sus mecanismos de préstamo: amplió a 300,000 mdd el monto ofrecido a través de la Term Auction Facility (un programa que presta dinero a corto plazo a bancos, a cambio de títulos respaldados con hipotecas). Y las instituciones financieras continúan solicitando miles de millones de la ventana de préstamos de emergencia.

No obstante, los datos de la Fed revelan que durante estas últimas dos semanas los bancos han solicitado menos préstamos tanto del fondo de financiamiento de papel comercial como del fondo de emergencia. Algunos analistas creen que ello se debe a que los bancos están acudiendo a programas, pues el gobierno ofrece una amplia variedad de mecanismos de financiamiento.

“Es como si los bancos tuvieran un buffet de opciones para conseguir liquidez. La Fed intenta rescatar un barco que hace aguas con ocho diferentes mecanismos, a nadie le importa cómo se llamen siempre y cuando lo mantengan a flote” apunta Matt McCormick, analista bancario y gestor de cartera para Bahl & Gaynor Investment Counsel.  

Cierto que estas medidas gubernamentales han activado el crédito desde el descarrilamiento de Lehman, pero la crisis crediticia aún no está superada y el proceso para será lento. “El gobierno y los inversionistas quieren satisfacción instantánea, pero deben dejar que las cosas avancen según el ciclo normal. La economía fue afectada hasta sus cimientos, y ahora estamos reconstruyéndola desde abajo. Yo prefiero edificar lento pero sólidamente que hacerlo con rapidez y usando créditos inseguros” dice McCormick

Se necesitan más programas
Todos los programas de financiamiento y liquidez del mundo no serán suficientes para motivar la inversión privada, la Fed sola no puede empujar ese pesado tren.

A dos meses de la quiebra de Lehman, la economía global no es la misma, la situación ha empeorado desde septiembre. Los mercados bursátiles han caído drásticamente y Estados Unidos camina hacia una recesión. Nada de eso era tan contundente hace dos meses, lo que significa que el gobierno norteamericano pelea con desventaja para restaurar la liquidez.

Días antes del colapso de Lehman, los préstamos de capital privado habían repuntado, y los mercados crediticios daban señales de mejoría. Incluso el papel comercial rozaba niveles máximos en un año, y los indicadores de riesgo estaban en niveles normales.

“Si comparamos la situación de hoy con la situación que se vivía antes de [la quiebra de] Lehman enfrentamos un reto: en septiembre no se hablaba de una grave y larga recesión. Ahora estamos ante un problema más serio, no sólo ha cambiado la liquidez, sino la economía en su conjunto” anota John Silvia, economista en jefe de Wachovia.

Así, se necesitará más que programas de financiamiento para impulsar la liquidez y el crédito. Algunos economistas y legisladores han sugerido reformas profundas, como la creación de una cámara de compensación para los ‘credit default swaps’ (derivados de crédito que cubren contra el riesgo de impago), que el capital privado iguale los fondos del TARP, facilidad de financiamiento para crédito al consumo y un estímulo importante para los contribuyentes.

“El gobierno ha hecho todo por proveer liquidez. El problema más fundamental que sigue es el diseño de un marco regulatorio” considera Silvia.

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