Sostenibilidad y desarrollo económico

México debe incentivar la generación de riqueza, pero a través de proyectos sustentables; el experto Carlos Barber dice cómo la utilización de agua pluvial y energía limpia impactan al país.
tractor  (Foto: Especial)
Dr. Carlos Miguel Barber Kuri*

¿Cómo incentivar el desarrollo económico o la generación de riqueza a través de proyectos de sostenibilidad?

En generaciones pasadas es posible que la respuesta no hubiera sido tan fácil de ser esclarecida, tal vez por falta de tecnología, conocimientos, interés o bien por una necesidad de disponer de los recursos naturales con tanta premura que no se hubiera reparado en la necesidad de renovarlos o de hacer que los proyectos fuesen sostenibles, es decir, que se pensara que la disposición de los recursos naturales que se estuvieran tomando en ese momento no comprometiera su disposición para las generaciones futuras.  

Con el transcurso del tiempo, se ha visto que los proyectos sostenibles, al procurar su renovación y continuidad, resultan ser aún más rentables lo que hace hoy en día, que no sólo los institutos vinculados directamente se sumen a este esfuerzo sino también los gobiernos, empresas, asociaciones, universidades, por citar algunas tantas de las organizaciones que participan en ello.  ¿Por qué de esto?  Porque se ha observado que acciones dirigidas en materia pueden incentivar verdaderamente el desarrollo económico y la generación de riqueza.

La captación de aguas pluviales, la construcción de presas, la utilización de energías limpias y renovables, la construcción de azoteas verdes, la reforestación sistematizada, la protección de especies endémicas y/o en peligro de extinción, la búsqueda de certificaciones ecológicas para la construcción de edificios, entre otros, suelen ser algunos proyectos de los cuales la sociedad se está interesando más cada día.

¿Y por qué no hacerlo si cada uno de estos renglones involucra además de un apoyo directo a toda la sociedad una contribución económica? 

En efecto, estas iniciativas suelen impactar económicamente, ya sea mediante la disminución de los gastos de operación, como bien podría ser en el consumo de energía eléctrica en el caso de una correcta distribución de las cargas en un edificio, la utilización de focos ahorradores o el uso de energía solar; la posibilidad de allegarse a los fondos internacionales dispuestos para el caso de la custodia de alguna especie en peligro de extinción;  la disminución en los gastos del consumo de agua si se rescataran debidamente la precipitación pluvial a fin de aprovecharla para el regado de las áreas verdes e incluso para el uso y/o consumo humano con el debido tratamiento;  la disminución de gases emisores contaminantes al disponer en alguna proporción de energías limpias y renovables como bien podría ser la eólica y/o la mareomotriz; o el incremento en más del 100%, con su correspondiente incremento en las utilidades,  en el tema de la siembra de temporal o de árboles frutales, incluso en zonas desérticas, gracias al uso de los "silos de agua" o "agua sólida", como bien define el término el Ing Sergio Rico (1999).

Entre los proyectos arriba descritos, resalta en esta ocasión el último, por la importancia que tiene para reactivar economías y permitir un mejor estadio de vida en caso de una correcta utilización.

Los silos de agua nacen al preguntarse el cómo podría solidificarse el agua a  fin de retenerla para su mejor aprovechamiento y dosificación en periodos de sequía, o bien, donde la tierra permitiera la filtración del vital líquido.

Al respecto, anteriormente el almacenamiento del agua de lluvia sólo podía realizarse considerando a este elemento en su forma líquida, o bien, en hielo, difícilmente en forma de vapor, aunque siendo este último el estado más variable del agua es muy requerido en la generación de energía a través de las plantas termoeléctricas.

La  problemática, para el caso de los cultivos, se ubica en el hecho de que la lluvia suele presentarse  por temporadas, habiendo incluso periodos en donde su precipitación es aislada y ya no más estacionaria, en buena parte motivado por el cambio en las condiciones climatológicas en todo el mundo. 

El problema, como bien cita Lawrence Bender y Laurie David (2007), se agudiza aún más cuando la lluvia no sólo se desplaza de región donde habitualmente antes caía, sino que ahora lo hace con diferentes intensidades.

Los agricultores, debido a lo anterior, se ven obligados a correr los riesgos de estas eventualidades con su correspondiente impacto económico.

El Ing. Sergio Jesús Rico Velasco, quien presentara en julio del 2006 su ponencia sobre "lluvia sólida" ante la XII Reunión Nacional y II de América Latina y el Caribe, referente al tema de los diversos  sistemas de captación y aprovechamiento del agua de lluvia: uso eficiente e integral de los recursos hídricos pluviales, se pronuncia en torno a este tema a través de lo que él denomina "silos de agua".

Los silos de agua son en realidad polímeros súper absorbentes de agua compuestos de copolímeros reticulados de acido acrílico y crilamida, a base de potasio, no tóxico ni contaminante del suelo o de las plantas. 

Están específicamente diseñados para mejorar la eficiencia de la tierra e incrementar la producción de los cultivos mediante su principal función que es la de almacenar agua.

"Este producto se utilizó al principio en países en donde por naturaleza existe muy poca agua, como fue el caso de Israel, a fin de  transformar el desierto en campos productivos. El promotor de este producto israelita es el Ing Rico, quien también se encarga de exhibir la nueva tecnología".  (Ontiveros, S., Soto, A. (2003). Agua en polvo. ¿Alternativa para la sequía?,).

Relacionándose con lo anterior,  la lluvia sólida no es más que agua captada y retenida a la cual se le agregan los silos de agua para poder solidificarla, permitiendo así, su transporte al mismo tiempo de evitar su evaporación o filtración.

"El proceso para la obtención de la lluvia sólida consiste en capturar dicha agua, a través de los techos u otros medios para posteriormente dirigirla y/o almacenarla temporalmente en cualquier tipo de recipiente. 

Una vez que la lluvia líquida está en los contenedores, ésta se mezcla con el compuesto químico.  Los polímeros de acrilato de potasio se encargan de absorber hasta 500 veces su peso en agua obteniendo así una especie de granulado.

El gel se coloca en las raíces de la planta, se cubre y se riega.  Como el agua no se filtra, la planta conserva la humedad y aunque no llueva, ésta última puede crecer sanamente". (2008. Lluvia sólida. Entrepreneur, 16, 9, 94).

Con los silos de agua, la fecha de siembra ya no depende del inicio de temporal de lluvia, por lo que el sistema resulta  ser ideal para aquellas tierras de temporal expuestas a los avateres del cambio climático e incluso permite que se pueda realizar la siembra sin depender ya del inicio del temporal de lluvia. La técnica también sirve para reforestar jardines, campos de golf e incluso, hasta  combatir incendios. 

Actualmente esfuerzos en la instrumentación de esta técnica se han llevado a cabo en muy diversos países entre los que destacan Brasil, Filipinas, Bolivia, India, Nepal, Honduras, Lesoto, Sudáfrica y por supuesto, México.

Entre las aplicaciones que se están realizando están la reforestación de grandes sectores, el cuidado de jardines y campos de golf e incluso hasta el combate de incendios.

Para el sector agrícola donde se consume el 83% de agua líquida,  el empleo de silos de agua se constituye como una alternativa prometedora ya que permite ahorrar hasta el 90% de este recurso respecto a métodos tradicionales de riego que además requieren de mayor inversión. (8 de septiembre, 2008. Posible almacenar agua sólida. Teorema Ambiental)

Adicionalmente  los silos de agua incrementan el rendimiento de las cosechas en un promedio del 300%, disminuyen el uso de fertilizantes en un 75%,  disminuyen en un 50% el uso de herbicidas y  disminuye obviamente el consumo del agua de manera considerable.  (2008. Lluvia sólida. Entrepreneur, 16, 9, 94).

Como si lo anterior no fueran ventajas suficientes, el uso de los silos de agua aumenta también la capacidad de retención de agua en la tierra y la almacena, proporciona aireación en la tierra y reduce el impacto al trasplantar, reduce la erosión en la superficie y elimina los inhibidores de germinación y crecimiento, disminuye el uso de agroquímicos y la contaminación de mantos acuíferos, evita la pérdida de las cosechas y permite que finalice el ciclo agrícola aún cuando deja de llover o se suspenda el riego, mantiene la uniformidad en las raíces evitando el estrés intermitente que sufren las plantas por falta de agua, permite el desarrollo de manera considerable de la raíz y en consecuencia aumenta la capacidad de absorber los nutrientes que requieren los vegetales, retarda la evaporación y lixiviación, aplicado en tierras secas no se filtra al subsuelo ni se evapora e incluso se puede sembrar en zonas totalmente desérticas, no es combustible ni comburente y al secarse se hace polvo nuevamente, estando listo, por si volviera a llover, para almacenar agua; absorbe y retiene fertilizantes y su pH es neutro.

Su tiempo de vida es de aproximadamente 10 años o más. 

Otras de las aplicaciones que también puede consiste en la posibilidad fabricar hielo a partir de agua sólida con la ventaja de que no se derrite, la cual podría emplearse para transportar y conservar diversos productos pecuarios y acuícolas como pescado, pollo o carnes rojas, ya que el hielo dura más tiempo porque se iguala a la temperatura ambiental, no se pierde, se derrite, escurre o contamina. 

Entre sus desventajas, sin embargo, está en el hecho de que el proceso no es reversible, es decir, el agua no vuelve a ser líquida y por otro lado no se recomienda para cultivos de mucho barbecho. Tampoco sirve para el consumo humano o animal.  (08 de septiembre, 2008. Posible almacenar agua sólida. Teorema Ambiental).

Todo lo anterior es apoyado por una serie de experimentos que han dado tangibles factibles de ser medidos.

Así, de las diversas pruebas realizadas, se cuenta con el registro por ejemplo,  de que en julio del 2002, en Topilejo, México, se logró rescatar una inversión en la producción de tomate por una suma aproximada de $80,000 usd destinada a 10 ha., la cual fue afectada por un periodo prolongado de sequía.  Con la utilización de este invento no sólo se recuperó la inversión sino que se obtuvo una utilidad al final superior al 300%.

En otras pruebas realizadas, como sucedió en Atotonilco el Alto, Jalisco, se logró incrementar la producción de maíz de 1,500 kg/ha a 3,300 kg/ha;  la de frijol ascendió de 450 kg/ha a 1,800 kg/ha; y la de girasol se superó de los 1,100 kg/ha a los 3,000 kg/ha.

Otros ejemplos adicionales exitosos son los que se presentan al sembrar silos de agua en los campos de golf, en donde normalmente se riegan las áreas verdes en un promedio de 150 veces por año, y mediante la aplicación de los silos, se logra disminuir el regado a tan sólo 12 veces por año.

Finalmente, uno de los casos más representativos fue el registrado en Agua Hedionda, en donde el cultivo de maíz pasó de los 600 kg/ha a los 10,000 kg/ha.

Estos resultados avalan esta técnica, que ha comprobado el convertir el desierto israelí en tierra fértil a través del aprovechamiento de las precipitaciones pluviales.  (Rivera, M.E. 2002).

Una posible derrama económica, está por ende, posibilitada de gestarse si  se realizan estas acciones.

Ahora se cierne la obligación de compartir y dar difusión a los resultados obtenidos, además de replicar los esfuerzos anteriormente comentados. 

Y no por nada diversas instituciones educativas se están sumando también a este tipo de acciones, como sucedió el pasado 28 de marzo del 2009, en donde ante la presencia de más de 150 personas integrantes de la comunidad educativa conformada por directivos, docentes, personal administrativo, alumnos, exalumnos, padres de familia e hijos, personal auxiliar, entre otros, se inauguró oficialmente el inicio de los proyectos de sostenibilidad de la Universidad Anáhuac México Sur, confirmando con ello el posicionamiento de dicha Institución como la primera "Universidad verde" en México.

La "bandera de arranque" tuvo por primer proyecto la plantación de más de 1200 árboles de la especie cedro blanco,  que servirán como barda perimetral, disminuyendo la erosión, captando humedad, favoreciendo la disminución de la temperatura en esta zona y generando oxígeno, aunque se reconoce que la aportación más trascendente de este evento ha correspondido a la creación y/o sensibilización de una consciencia ecológica que incida en todos y cada uno de los participantes que asistieron.

Al respecto, en la conformación de dicha barda perimetral, el ingrediente decisivo para la supervivencia de los árboles fue precisamente su sembrado acompañado por los silos de agua, los cuales garantizará no sólo que la tasa de mortandad disminuya, sino que al mismo tiempo, se acelere su crecimiento.

Después de estas acciones se sabe que la Universidad Motolinía y la Universidad Anáhuac de Querétaro, entre otras, están también iniciando acciones similares a la anteriormente comentada, y con certeza muchas más organizaciones e instituciones estarán compartiendo de las bondades de estas ideas.

Los silos de agua son, por tanto, un elemento más que bien puede incentivar el desarrollo económico o la generación de riqueza, en el corto y mediano plazo.

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* El autor es Vicerrector Académico de la Universidad Anáhuac México Sur

   

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