Nuevos fondos, más chicos y baratos

La crisis hizo que los inversionistas desconfiaran de los fondos de cobertura; la nueva generación de fondos busca recuperar clientes y empezar con pocos capitales.
Inversionistas  (Foto: Archivo)
Katie Benner
NUEVA YORK (Fortune) -

Una industria que últimamente es sinónimo de pérdidas, liquidaciones y fraude muestra signos de recuperación. Las nuevas cotizaciones superiores indican que los inversionistas comienzan a confiar en ellos. Las tendencias del lanzamiento de los nuevos fondos muestran que el mundo cambió, según el recuento de los daños del colapso crediticio.

La formación de los fondos de cobertura estuvo aletargada durante febrero, como dice Bryan Hunter, socio del despacho legal Appleby Global en Bermudas, quien forma y asesora fondos de cobertura. Cerca del 15% de los fondos cerraron en 2008, de acuerdo con el Fondo de Investigación de Cobertura (Hedge Fund Research). A finales del primer trimestre, la industria contaba con 1,300 millones de dólares en activos bajo administración (AUMs, por sus siglas en inglés), comparados con los dos billones en 2007.

Los inversionistas comenzaron a abrir sus carteras a los nuevos fondos de cobertura este año, incluyendo compañías nuevas de personajes como Joshua Berkowitz, quien dejó Soros Fund Management para comenzar Woodbine Capital en enero, y Christopher Pia, quien dejó Moore Capital para comenzar Pia Capital en marzo.

A pesar de los declives pronunciados del año pasado, la industria comienza a recuperar su encanto gracias a las oportunidades evidentes que se han dado mientras la economía florece y comienza a recuperarse, como dice Tom Kreitler de C.P. Eaton Partners, una compañía que ayuda a los inversionistas institucionales a invertir su dinero en los fondos de cobertura.

Muchos de los fondos nuevos son para las apenadas inversiones deudas, valores respaldados por activos (ABS, por sus siglas en inglés) e inversiones que toman ventaja del programa de Facilidades de Préstamos por Plazos de Valores Respaldados por Activos (TALF, por sus siglas en inglés). Aún así, los administradores regresan a lo básico con los fondos tradicionales de capital social grande/pequeño.

"Los mercados están extremadamente menospreciados y son ineficientes en muchas áreas", dice Kreitler. "También hubo una importante reducción en el número de fondos. El comercio de marcas registradas en los viejos bancos de inversión, que tomó varias oportunidades de inversión, está casi extinto. Cualquier estrategia que use una mezcla de activos de capital social, de deudas o de activos podrá tener éxito dada la dislocación actual".

Aún así, el lanzamiento de la actividad es modesto. Mientras que cerca de 2,000 fondos nuevos se lanzaron en 2005 de acuerdo con el Fondo de Investigación de Cobertura, la industria aún no ha presenciado ni la décima parte de esa actividad en 2009, como indican los gestores de varios fondos. Esto es algo bueno, dada la sobrepoblación de la industria, dice Randy Shain, vicepresidente de First Advantage, que lleva a cabo investigaciones independientes de antecedentes.

"La cúspide se acercó cuando todos podían volverse gestores de fondos de cobertura. Era una época de dinero fácil y pocas barreras para entrar, pero muchos de esos gestores probablemente no iban a tener éxito", dice Shain. Los inversionistas estaban más que dispuestos a financiar el boom, atraídos por la promesa de enormes retribuciones.

Los nuevos fondos también son más pequeños en esta ocasión porque es difícil recaudar dinero, dice Jayesh Punater, CEO de Gravitas Technology. Joshua Berkowitz, por ejemplo, lanzó Woodbine con cerca de 200 millones de dólares. Los expertos en la industria dicen que lo pudo haber hecho con 1,000 millones de dólares hace 2 años.

Las empresas que empiezan están ahorrando dinero siempre que pueden, lo que en ocasiones significa contratar por fuera todo lo que no forma parte de la estrategia comercial de la marca. Por ejemplo, esto podría significar contratar a una empresa como Gravitas para atender las necesidades TI, como almacenamiento de información.

Los participantes en esta industria ven otros cambios a realizarseque podrían ser benéficos para los fondos de cobertura y los inversionistas. Entre los temas cosechados en los fondos pequeños de este año se encuentran los siguientes:

Los gestores son inspeccionados
Gracias a la corriente de timos de los fondos de cobertura, los inversionistas no invertirán dinero en nuevos fondos a menos que sean administrados por gestores con antecedentes verificables, como dice Harold Yoon, director del fondo de fondos de ING Investment Management.

"Estamos viendo a gestores establecidos lanzar fondos adicionales por encima de los que ya manejaban y también vemos administradores conocidos de comercios establecidos abandonar sus propios fondos", dice Yoon. Es casi imposible para alguien más recaudar dinero.

La gente tiene preguntas sobre los gestores, dice Shain.

"A los gestores se les pregunta si ya los han demandado, piden sus antecedentes comerciales y qué negocios han llevado. Parecerá de rutina, pero la gente que defraudó a los inversionistas fue acusada del mismo comportamiento sospechoso en el pasado", indica.

La transparencia cuenta
Aunque la industria no está bien regulada, los fondos nuevos están siendo lanzados bajo la premisa de mejores prácticas y mayor transparencia, dice Punater. Para ser concretos, la industria se está deshaciendo de su imagen poco refinada y se está institucionalizando. Los inversionistas quieren ver planes reales de negocios.

Anticipándose al montón de reglas por venir, los nuevos fondos son más transparentes en términos de estrategia de inversión y participaciones.

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Los honorarios se ajustan
Hace diez años, 1 y 20 era el estándar de los fondos, dice Yoon. Esto significa que los gestores les cobraban a los inversionistas el 1% de honorarios en sus activos para poder manejar el dinero y tomaban el 20% de las ganancias. Él dice que los honorarios crecieron durante los "años burbuja" a un promedio del 2% de activos por manejo y 20% en honorarios de desempeño. Algunos jugadores, como SAC, cobraban hasta el 3% por honorarios de manejo y 50% en honorarios de desempeño, pero los inversionistas están obstaculizando este declive en los pagos, y algunos fondos nuevos ofrecen términos menos onerosos.

Los candados están más sueltos

Los nuevos fondos pueden ser más flexibles en cuanto a guardar el dinero de los inversionistas. Los gestores querrán guardar dinero por períodos más largos para igualar las estrategias comerciales sin liquidez, o pueden permitir a los inversionistas rescatar su dinero con mayor frecuencia, como indican los observadores. De cualquier forma, los fondos nuevos serán claros en cuanto a sus términos. Los inversionistas aún están decepcionados de los gestores que los tomaron por sorpresa cuando impusieron candados y suspendieron los rescates durante la crisis crediticia.

Mientras que estos cambios son en general saludables, depende en gran medida de los inversionistas decidir si son permanentes. Yoon dice: "no serán permanentes si los inversionistas promueven y crean un comportamiento burbuja otra vez".

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