EU, lejos de extinguirse

Aunque S&P amenazó con bajar de AAA la calificación de Estados Unidos, no hay que preocuparse; los expertos opinan que hay cosas más importantes antes que la baja de una revisión.
Paul R. La Monica
NUEVA YORK (CNNMoney) -

Todo indica que dos meses después de ignorar los riesgos que prevalecieron en la economía y en los mercados, Wall Street finalmente tiene algo más de qué preocuparse: la posibilidad de que Estados Unidos pierda su calificación crediticia AAA.

El jueves fue uno de esos días extraños en los que las acciones, los bonos y el dólar cayeron. Las acciones se recuperaron ligeramente la mañana del viernes, antes del fin de semana del Día de los Caídos, pero la Tesorería y el dólar volvieron a bajar.

La liquidación fue parcialmente suscitada por la noticia del jueves de que la agencia de clasificación Standard & Poor's había decidido ubicar a la soberana clasificación del Reino Unido como "negativa".

S&P no bajó de categoría al Reino Unido ni Estados Unidos, que aún tienen una clasificación AAA, la más alta que un país, municipio o corporación puede tener.

Aún así, esta movida fue vista como precursora de una eventual degradación. Los inversionistas se adelantaron al pensar que si Gran Bretaña estaba siendo advertida, entonces las "colonias" podrían ser las siguientes.

El vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo el viernes que la administración de Obama "no estaba preocupada por un cambio en nuestra clasificación crediticia".

El miedo a bajar de categoría aumentó porque Bill Gross, el respetadísimo gurú de los bonos, quien administra el fondo Pimco Total Return, dijo en informes publicados que Estados Unidos podría perder su clasificación AAA en pocos años, si no es que antes.

Si eso pasa, cuidado.

Para empezar, eso conllevaría a tasas de interés más altas ya que una baja de categoría encarecería al prestatario manejar su nueva deuda. No es muy diferente a intentar obtener una hipoteca atractiva o un buen interés en la tarjeta de crédito tras haber rebasado el crédito Fair Isaac Credit Organization (FICO, por sus siglas en inglés).

También implicaría un gran golpe psicológico para la nación, y posiblemente llevaría a una caída más profunda de la opinión de los inversionistas. Siempre se ha asegurado que Estados Unidos no perdería su inmaculada clasificación crediticia.

Incluso en medio de esta recesión, muchos inversionistas siguen viendo al dólar y a las observaciones de la Tesorería como paraísos seguros, o al menos paraísos más seguros que otros activos. Puede ser que éste ya no sea el caso si Estados Unidos desciende en la clasificación.

Retrocedamos un paso: yo pienso que ya es hora de que los inversionistas despierten de esta alza de dos meses y se den cuenta de que no todas las noticias potencialmente malas tienen algún efecto en el mercado (¿General Motors solicita su bancarrota? ¿Cuál es el problema?). Probablemente las preocupaciones de una inminente degradación crediticia para Estados Unidos son prematuras.

Es difícil no pagar cuando se puede imprimir dinero

Jack Ablin, jefe de estrategias de inversión del Harris Private Bank en Chicago, resalta que aún cuando la deuda en aumento del gobierno sea una preocupación, no es como si Estados Unidos estuviera en riesgo de no cumplir sus obligaciones financieras.

"Cualquier preocupación sobre una inminente degradación a Estados Unidos es probablemente pretenciosa", dijo Ablin. "Mientras nuestra deuda esté en dólares, Estados Unidos podrá cumplir con los pagos. Nosotros imprimimos el dinero".

Ablin dijo que los inversionistas deberían preocuparse más sobre el impacto que traería una mayor deuda a los Estados Unidos, lo cual ya ha tenido efectos, y no por la clasificación crediticia del país.

Es más, pensar que el país podría perder eventualmente su clasificación crediticia no es nada nuevo. Esto lleva discutiéndose por meses; no es ningún secreto que si la carga de las deudas gubernamentales siguen en aumento y se vuelven una carga todavía más fuerte, las agencias evaluadoras de crédito estarán obligadas a tomar cartas en el asunto.

En un informe del 9 de mayo, Moody's, rival de S&P, reafirmó la clasificación estable de Estados Unidos pero advirtió que "si la tendencia ascendiente de la deuda del gobierno sigue así y se vuelve irreversible, la clasificación podría sufrir la presión de una baja".

Aún así, un economista piensa que sería un error que las agencias evaluadoras degraden a Estados Unidos sólo porque sus deudas siguen en aumento, ya que las clasificaciones crediticias no deberían reflejar si un país tiene mucha deuda o no, sino si existe el riesgo de que dejen de pagar.

"Es cierto que la perspectiva del presupuesto a largo plazo se está deteriorando y es algo de lo que nos debemos preocupar", dijo Zach Pandl, economista en Nomura Securities. "Esos problemas deben ser atendidos por los legisladores, pero el riesgo de que Estados Unidos deje de pagar su deuda valuada en dólares es nulo".

Las agencias intentan recuperar la confianza de los inversionistas.

Las agencias evaluadoras podrían estar probando a los inversionistas que pueden sacar las garras.

S&P, Moody's y otras agencias de evaluación de crédito han sido criticadas por muchos por no haber advertido antes a los inversionistas sobre los riesgos que representaban las hipotecas de alto riesgo y otros activos "tóxicos" que ayudaron a sembrar las semillas de la recesión y del desplome crediticio.
"Estas agencias son verdaderamente intransigentes, no cabe duda de eso. El nivel de confianza en las clasificación crediticias se ha desvanecido", dijo Ablin.

Las agencias de evaluación de crédito tienen que probar algo y por eso han actuado con más dureza en los últimos meses. Muchas de ellas ya bajaron de categoría a compañías que antes tenían una clasificación AAA, incluyendo a General Electric, Warren Buffett's Berkshire Hathaway y Toyota Motor. Antes de la crisis habría sido inconcebible pensar que algunas de esas empresas bajarían de categoría.

Ahora, no me malinterpreten; es bueno que las agencias de evaluación intenten ser más proactivas que reactivas, y esto no lo digo para olvidarnos de los muchos problemas que aún enfrenta la economía estadounidense, pero de las muchas cosas de las que aún nos tenemos que preocupar, bajar de categoría crediticia debería ser la última de la lista.

Después de todo, aunque ha habido una liquidación en los bonos que últimamente ha aumentado las tasas a largo plazo, el rendimiento a 10 años de la Tesorería sigue relativamente bajo, a 3.4%. El precio de los bonos y los rendimientos se mueven en direcciones opuestas.

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Mike O'Rourke, jefe de estrategias de mercado en BTIG, una correduría institucional, dijo que si los inversionistas estaban realmente preocupados de que bajara la categoría crediticia de Estados Unidos, entonces las tasas de la Tesorería subirán aún más, y él no ve que esto suceda.

"Estaría más preocupado si el rendimiento a 10 años hubiera sido de 4.5% a 5%, pero estamos lejos de las bajas a décadas", dijo O'Rourke. "El mercado aún indica que hay una gran demanda para la Tesorería de Estados Unidos".

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