Analistas ven solidez económica mexicana

Especialistas resaltan la modernización de las finanzas públicas y la capitalización de los bancos; afirman que la recuperación económica podría ser más lenta porque la recesión es mundial.
CIUDAD DE MÉXICO (Dow Jones) -

En momentos en que México atraviesa por la recesión más profunda desde la crisis de 1995, la modernización de las finanzas públicas y los bancos locales bien capitalizados colocan al país en una posición mucho más sólida que hace 14 años. Según 31 analistas del sector privado encuestados el mes pasado por el banco central, el producto interno bruto se contraería un 5.8% este año, lo que representaría la mayor caída que sufre la producción desde la contracción del 6.2% en 1995.

México enfrenta una "tormenta perfecta" de una recesión en Estados Unidos - que compra el 80% de sus exportaciones-, una caída del comercio mundial debido a la debilidad de las principales economías de Europa y Asia, y una epidemia local de influenza a fines de abril e inicios de mayo que afectó a los sectores de servicios tales como el turismo y los restaurantes.

Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody's Economy.com, dijo en una entrevista que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, así como las reformas fiscal y al sistema de pensiones en los últimos años, han contribuido a fortalecer la economía "pero son insuficientes para permitir a México desvincularse del ciclo económico externo".

Las dificultades actuales son en su mayoría producto de la crisis financiera internacional y la consecuente desaceleración internacional, mientras que el llamado "Efecto Tequila" fue una crisis de origen local, causada por una moneda sobrevalorada, grandes déficits del sector público y la dependencia del Gobierno del financiamiento vinculado al dólar.

Una devaluación del peso en diciembre de 1994, durante los primeros días del Gobierno del presidente Ernesto Zedillo, desencadenó una serie de acontecimientos que causaron alzas en las tasas de interés y obligaron al Gobierno a pedir miles de millones de dólares en asistencia financiera al Tesoro de Estados Unidos y a organismos multilaterales.

La economía y las finanzas públicas de México hoy se encuentran en una posición mucho más sólida que a mediados de la década de 1990.

Según Coutiño, la situación macroeconómica actual es totalmente diferente: la economía mexicana no tiene desequilibrios estructurales, las cuentas fiscales están más equilibradas, la deuda externa es sustentable, la inflación es baja y la tasa de cambio es flexible.

El surgimiento de un mercado local de deuda líquido después de una amplia reforma de pensiones en 1997 ha permitido al Gobierno federal satisfacer la mayor parte de sus necesidades de financiamiento en pesos con vencimientos considerablemente más largos que a inicio de 1990.

Cerca del 81% de la deuda neta del Gobierno federal de 222,000 millones de dólares está denominada en pesos. La inflación es de alrededor del 6%, en comparación con el 52% en 1995, mientras que la tasa interbancaria TIIE, que alcanzó el 90.5% en marzo de 1995, actualmente se ubica en un 5.39%.

El Banco de México cuenta además con abundantes reservas internacionales de 76,000 millones de dólares y una línea de contratos de swaps de divisas de 30,000 millones de dólares de la Reserva Federal de Estados Unidos para apuntalar al peso. Adicionalmente, el Gobierno cuenta con una línea de crédito flexible de 47,000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional, la que, hasta ahora, no tiene planes de usar.

El banco central ha intervenido activamente en el mercado cambiario desde octubre pasado para estabilizar al peso en períodos de extrema volatilidad. Sin embargo, durante la crisis del Efecto Tequila, el Gobierno tenía un espacio de maniobra mucho menor luego que las reservas internacionales cayeran de 26,270 millones en enero de 1994 a apenas 3,480 millones al año siguiente.

Los bancos mexicanos también han jugado un importante papel en apuntalar la economía, al continuar otorgando créditos a empresas y consumidores, algo que no ocurrió en 1995 cuando los bancos que acababan de ser reprivatizados sucumbieron ante el peso de los créditos impagos a medida que se disparaban las tasas de interés, lo que llevó al Gobierno a implementar un rescate del sector bancario.

En la actualidad, el sector bancario está bien capitalizado y se encuentra, en gran medida, en manos de inversionistas extranjeros, incluyendo el español Banco Bilbao Vizcaya Argentaria SA y Citigroup.

La estabilidad económica de México durante los últimos años ha permitido a los bancos ofrecer créditos de tasa fija, principalmente hipotecas, lo que resguarda a los prestatarios del riesgo de las tasas de interés. Durante la crisis anterior, la mayoría de los préstamos, incluso las hipotecas, eran a corto plazo con tasas de interés variable.

Rafael de la Fuente, economista de BNP Paribas, dijo que el punto principal es que no hay una crisis bancaria detrás de esta recesión.

Sin embargo, la recuperación de la economía probablemente será más lenta que en 1996, cuando el PIB repuntó un 5.2%, gracias a una expansión de la economía estadounidense.

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Los economistas encuestados el mes pasado por el Banco de México proyectan un crecimiento del PIB del 2.1% para el año próximo, mientras que la economía estadounidense podría expandirse un 1.6%.

La velocidad de la recuperación será dictada por el ambiente internacional, particularmente en Estados Unidos, señaló el economista Benito Berber de RBS Securities.

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