Argentina enfrenta una crisis ganadera

Un alza en los precios amenaza a la economía más dependiente de la producción de carne; el sector ganadero se ha visto afectado por la baja demanda debido a la crisis y una intensa sequía.
carne-argentina-corte-JI.jpg  (Foto: Jupiter Images)
Telis Demos

Los estadounidenses miran ansiosos nuestro indicador económico favorito del verano, el precio de la gasolina, para darse una idea de a dónde se dirige la economía. Pero en Argentina, los locales ven su barómetro favorito del invierno, el precio del ganado.

Los argentinos consumen más carne que cualquier otro país en el mundo, 72.5 kilos por persona al año, y más del doble de lo que consumen los estadounidenses. La res representa el 5% de su índice de precios al consumo (IPC), y es la tercera mayor exportación de los argentinos. (Hasta que Mark Sanford tuvo su aventura reciente en Argentina, la carne era lo que la mayoría de los estadounidenses asociaban con el país).

Este año, a medida que los precios de la carne local aumentan (20% en lo que va de 2009), Argentina está preocupada, tanto que un político local sugirió que parte de su "asado" (la especialidad de cortes pequeños a la parrilla) fuera servido en las fiestas para celebrar el bicentenario del país el próximo año, pero que tendría que ser importado de su pequeño vecino, Uruguay.

"Nadie puede creer que vayan a empezar a importar carne", dijo Bernardo Mariano, analista financiero que pasa la mitad del tiempo en Nueva York y la otra mitad en Buenos Aires. "La gente lo usa como medidor de la seriedad de los problemas en los que se encuentra el país."

El alza de los precios se debe a la escasez. Los rancheros gauchos argentinos no sólo han sufrido una terrible sequía, la cual acabó con los campos de pasto donde sus ganados pastaban y comían, sino que la recesión global aumentó la demanda de maíz, avena, y soya, pues los consumidores buscaban proteínas de bajo costo. Como resultado, varios granjeros argentinos convirtieron sus campos para pastar en campos de cultivo, lo que ahora representa las exportaciones número uno del país.

La llamada "crisis ganadera" de Argentina ya lleva algunos años. Se ha despedido a miles de personas de las plantas procesadoras de carne de res después de los problemas de control de enfermedades que sufrieron varios países, incluyendo a Estados Unidos; esto limitó las importaciones argentinas a carne procesada en vez de carne fresca desde principios del año 2000. Los competidores brasileños han comprado a los productores locales debilitados.

El gobierno de mentalidad populista de Argentina intentó controlar los precios de carne local limitando las exportaciones en 2006 para aumentar el suministro interno, pero los rancheros se enfurecieron: crearon alborotos y bloquearon caminos hacia las ciudades, lo que ocasionó un alza pronunciada en los precios. Algunos rancheros levantaron sus campamentos en las pampas más liberales de Uruguay, ahora uno de los siete mayores exportadores de carne del mundo. (Uruguay incluso robó el record a Argentina de la parrillada más grande del mundo, 16 toneladas).

Pablo Liberato, un nativo argentino dueño de una compañía estadounidense de distribución de carne llamada Gaucho Ranch, en Miami, dice que su antiguo negocio de importación de carne argentina cayó debido a que el suministro y los precios eran muy básicos.  Desde entonces cambió a la carne uruguaya, lo que le ha dado gran éxito. "Es raro que yo lo diga, pero en Uruguay la carne es igual de buena, y todo funciona mejor, hablando en un sentido comercial", dijo.

Además del herido orgullo nacional, el problema general es que la falta de ingresos por exportaciones de carne, junto con la baja de los precios de los granos y la crisis presupuestaria actual, podría ocasionar que Argentina caiga en incumplimiento de pagos, dijo Daniel Volberg, economista de Morgan Stanley. "Ya es lo suficientemente malo que estemos viendo un cambio en los gustos de la gente", dijo.

De hecho, algunos granjeros argentinos finalmente comenzaron a cambiar al equivalente en carne de un auto híbrido: los establos mecanizados y antibióticos para el ganado.  Esto no es ético para alimentación en pastizales, la forma ideal de alimentación libre de químicos que hace a la carne tan especial.  Pero esto debe ser mejor que dejar que crezca la dependencia del país en el ganado extranjero, y dejar que llegue otra crisis financiera.

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