México, a un año de la caída de Lehman

La Bolsa ha logrado recuperarse 19% en 12 meses pero el peso se ha depreciado 25%; la recuperación en 2010 se ve limitada e incluso se pronostica una desaceleración en 2011.
Grafica-volatilidad  (Foto: Jupiter Images)
José Manuel Martínez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

El 15 de septiembre de 2008 marcó un hito en la historia de la economía mundial al poner en duda la efectividad del sistema capitalista y exacerbar la ya de por sí débil economía mundial, tras el inicio de la recesión estadounidense en el último trimestre de 2007 dejando atrás un periodo de expansión pocas veces visto. Hace un año el Gobierno estadounidense permitió la quiebra del banco de inversión más antiguo de Estados Unidos, Lehman Brothers.

A partir de entonces la crisis financiera se exacerbó a nivel internacional y México, que la sorteaba con dificultad, comenzó a ver la debacle, primero de los mercados y poco después de la economía real.

Las caídas en la Bolsa Mexicana de Valores fueron las peores desde 1998; México tuvo que pagar más intereses en su deuda lo que develaba el riesgo crediticio del gobierno; el financiamiento a empresas a través de la emisión de deuda entró en crisis; y la depreciación cambiaria fue la más aguda desde 1995.

La crisis destapó los problemas estructurales, tanto del país como de firmas mexicanas que apostaron a complicadas operaciones financieras con derivados y que todavía hoy no logran resolver (Comercial Mexicana, Vitro, Gruma, Cemex, Peñoles, Posadas, Gissa, Alfa) las cuales cayeron en las redes de la avaricia financiera, lo que originó en gran parte la crisis financiera en el poderoso mercado estadounidense.

Días después de velarse las multimillonarias pérdidas de las firmas mexicanas el presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), Guillermo Babatz resumía la situación "en términos generales, creo que es una combinación de avaricia, miopía y una falta de procesos adecuados para la toma de decisiones. Habrá ocasiones donde fue más avaricia y otras en las que fue más la falta de un mecanismo adecuado de toma de decisiones".

Las emisoras fueron puestas en duda por lo que la autoridad reguladora obligó a las empresas públicas a detallar en un informe sus posiciones en derivados.

Mercados ayer y hoy

El derrumbe del modelo de inversión estadounidense que apostó a papel sin sustento y garantías con nombres que pocos pueden explicar provocó que todos los indicadores registraran caídas no vistas desde la Gran Depresión de los 30.

El IPC principal Indicador de la Bolsa Mexicana de Valores se desplomó a las 24,618 unidades aquel 15 de septiembre un nivel no visto desde finales de 2006.

El viernes pasado el IPC se ubicó en 29,448 unidades un incremento de 19.6% respecto a hace 12 meses.

El riesgo país que mide el banco JP Morgan aumentó a niveles históricamente altos, por arriba de los 628 puntos base, pero ahora se han reducido a niveles cercanos de 200 puntos.

El peso en la sesión de la caída de Lehman se depreció solo un 0.7% al cotizarse el dólar en 10.67 pesos por dólar, pero a partir de esa fecha la bola de nieve aplastó a la moneda mexicana, el tipo de cambio alcanzó un máximo histórico de 15.49 pesos por dólar el 9 de marzo de este año.

La volatilidad se ha reducido en parte por la inyección de más de 30,000 millones de dólares por parte del Banco de México, aún así la moneda mantiene una depreciación de 25%, que pese a la recesión los precios al consumidor se mantienen con un aumento superior al 5% anual.

Sin crisis financiera

La dolorosa vacuna del aprendizaje de la crisis financiera de 1995 evitó que los bancos mexicanos fueran contagiados por sus similares estadounidenses, pero la pérdida de patrimonio de los norteamericanos se trasladó rápidamente a la caída de la demanda por lo que el Producto Interno Bruto (PIB) mexicano cayó 1.8% en el último trimestre del año pasado y para el actual trimestre la caída se prevé sea de 6.8% según el consenso de los analistas económicos del sector privado encuestado en agosto pasado por el Banco de México.

La salida

El Gobierno mexicano intentó activar un programa anticíclico por más de 137,000 millones de pesos principalmente con el desarrollo de infraestructura, pero prácticamente sucumbió en las grandes obras una vez que se cerró la llave del financiamiento a las empresas por la aversión del riesgo.

Mientras la mayor parte de los gobiernos extendieron el gasto público, México lo restringe para el 2010, ante la amenaza de que un desequilibrio en sus finanzas reduzca la calificación de deuda soberana.

Así "hay poco margen para el desarrollo de políticas anticíclicas, para el combate a la pobreza y para generar un crecimiento sostenido", dijo Justin Thody, directora de Economist Intelligence Unit.

De hecho la experta prevé una modesta recuperación en 2010 con un crecimiento de 2.7%, pero una desaceleración en 2011.

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