Baroksky revela declaraciones falsas

Un reporte del inspector del TARP reveló que Paulson y Bernanke temían por algunos bancos de EU; sin embargo, en sus declaraciones dijeron que estas instituciones se encontraban saludables.
WASHINGTON (CNN) -

Importantes funcionarios estadounidenses deliberadamente crearon el año pasado la impresión de que los bancos que recibían inmensas inyecciones de fondos del Gobierno eran más saludables que en la realidad, dijo el lunes el reporte de un regulador del Departamento del Tesoro.

Como resultado de ello, el Gobierno y el rescate perdieron la credibilidad del público cuando se profundizó la crisis financiera.

El entonces secretario del Tesoro Henry Paulson y el presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke dijeron en esa ocasión que su dramática infusión de 125,000 millones de dólares en nueve bancos en octubre del 2008 era un programa para instituciones "saludables".

En privado, altos funcionarios temían sobre la salud de algunas de esas firmas, dijo el inspector general especial del Tesoro para el Programa de Alivio de Activos en Problemas (TARP, por sus siglas en inglés), Neil Barofsky.

"Al declarar en forma expresa que las instituciones 'saludables' podrían incrementar el crédito en general, el Tesoro podría haber creado expectativas poco realistas sobre la condición de las instituciones y su capacidad para aumentar el crédito", dijo el reporte.

Paulson ganó la aprobación del Congreso para invertir 700,000 millones de dólares a fin de reparar el sistema financiero.

Sin embargo, la decisión de usar el dinero del TARP para recapitalizar bancos, en lugar de comprar activos perjudicados por la asociación con créditos impagos, fue polémica.

La Fed de Nueva York, que en el momento estaba dirigida por el actual secretario del Tesoro Timothy Geithner, jugó un papel clave en desarrollar el programa de las inyecciones de capital, dijo el reporte de Barofsky.

Los funcionarios dijeron que habían cambiado de estrategia porque las infusiones de capital eran la forma más rápida y efectiva para estabilizar al sistema financiero. El reporte acepta ese razonamiento.

Pero en privado, los funcionarios temían sobre la salud de varios de los nueve bancos, dice el informe. Paulson creía que una firma, que ya ha devuelto todo el dinero al Gobierno, podría quebrar. Los bancos que causaron preocupación no están nombrados en el reporte.

El Tesoro y el TARP perdieron credibilidad cuando los receptores de esas inyecciones de capital no lograron reactivar el crédito y cuando las firmas, entre ellas Citigroup y Bank of America, necesitaron una asistencia adicional, dijo el reporte.

Comprensiblemente, los funcionarios eran reticentes a estigmatizar a cualquier banco diciendo que era débil, lo que podría haber creado pánico en un momento que ya era muy caótico, dijo el informe de Barofsky.

No obstante, "los funcionarios del Gobierno deberían ser particularmente cuidadosos, incluso en tiempos de crisis, para describir sus acciones (y la lógica de tales medidas) en una forma precisa", agregó.

En respuesta, el asesor legal general de la Fed, Scott Alvarez, reconoció que la transparencia y la comunicación efectiva con el público eran importantes para restaurar y mantener la confianza durante una crisis.

El funcionario del Tesoro a cargo de administrar el TARP, Herbert Allison, indicó su disenso con la conclusión del reporte, diciendo que "podría haber diferencias" sobre cómo deberían haberse expresado los comentarios acerca de los bancos.

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