La deuda de EU, sostén del estímulo

El Gobierno tuvo que vender bonos por más de 1.7 bdd en 2009, lo que pagó parte de los estímulos; analistas se preguntan si estos papeles seguirán con un buen rendimiento en 2010.
tasa-interes-crecimiento-alza  (Foto: Jupiter Images)
Colin Barr
NUEVA YORK -

No es ningún secreto que el Gobierno de Estados Unidos esté tomando prestado grandes sumas de dinero. Lo que puede sorprender es lo mucho que proviene del país.

El aumento de la demanda nacional de la deuda estadounidense permitió al Gobierno vender más de 1.7 billones de dólares en bonos del Departamento del Tesoro durante el año fiscal 2009. Esas ventas pagaron miles de millones de dólares de gasto de estímulo, sin retirar contribuciones inusualmente grandes de acreedores extranjeros como China, o desencadenando una temible alza en las tasas de interés.

La pregunta es si los bonos de la Reserva Federal (Fed) pueden lograr las mismas maravillas en 2010.

El Gobierno no puede contar con el Banco Central para recaudar 300,000 millones de dólares de bonos del Departamento del Tesoro, como lo hizo el año pasado en su intento por aflojar los tensos mercados crediticios. 

La mayoría de los analistas predicen un aumento lento y prolongado en las tasas de interés, mientras que los mercados se ajustan al flujo de la emisión de la deuda global, en vez de un aumento que lo debilite. El crecimiento económico mundial sigue siendo flojo, sobre todo, porque no se ha superado el choque financiero de los últimos dos años, el cual tiende a impulsar la demanda de los bonos generadores de ingresos.

"Por ahora hay una respuesta de ahorros que se obtiene después del pánico financiero, y después la gente intentará comprender la nueva situación financiera", dijo Dereck Scissors, socio de investigación en Heritage Foundation, quien estudia el comercio con China. "Eso significa que la demanda nacional será sustentable otro año, aproximadamente".

Los propietarios de casas adquirieron 374,000 millones de dólares en bonos del Tesoro durante el año fiscal que concluyó el 30 de septiembre, lo que les convierte en el segundo mayor comprador después de los gobiernos extranjeros, según información de la Fed.

La mayor parte de dichas adquisiciones ocurrió durante el primer trimestre de 2009, pues los inversionistas intentaban rescatar portafolios que fueron dañados en el colapso del mercado al final de 2008.

"Esa era la actitud de personas asustadas", dijo Scott Colyer, quien maneja la correduría Advisor's Asset Management en Monument, Colorado. "La gente vio lo que pasó con Lehman Brothers y corrió en busca de bonos corporativos y mercados de dinero y todo lo demás".

Colyer y otros esperan que el flujo nacional en el Departamento del Tesoro aminore a medida que la economía mejora, aunque eso no necesariamente afecta al mercado. La actividad económica más fuerte debería darle al Gobierno mayor recepción fiscal y reducir la necesidad de mayor gasto en estímulos. 

Incluso si la economía no regresa a como estaba, los días cuando los estadounidenses no ahorraban y gastaban todos sus ingresos en acciones, casas o todo lo que vendieran en Costco, debería significar más dinero para las inversiones de bonos.

Los fondos gravables de bonos recibieron cerca de 300,000 millones de dólares de ingresos nuevos en 2009, según información del Investment Company Institute. La tasa de ahorros personales aumentó 4% en 2009 después de años de niveles insignificantes.

El Departamento del Tesoro sigue encontrando compradores a bajas tasas de interés incluso cuando China, un gran comprador de deuda estadounidense en los últimos años, parece no estar comprando mucho. Las participaciones oficiales de China se han mantenido fijas desde que llegaron a 800,000 millones de dólares en mayo.

Las tasas de interés a largo plazo sólo han crecido desde entonces, señala Scissors. Dice que esto sugiere que el papel de China en el financiamiento del déficit del gasto estadounidense ha sido exagerado.

"El punto es que la gente necesita dejar de temer tanto a China", dijo.  

Claro que hay mucho más que temer.

Los gestores de dinero como Colyer advierten que la mayoría de los bonos gubernamentales no son atractivos ahora, sobre todo con la inflación que se avecina. Algunos críticos incluso discuten información oficial del Gobierno sobre quién ha estado comprando estos bonos, alegando que las cifras oficiales sólo fortalecen la demanda que ya existe.

Entre ellos se encuentra Bill Gross, del inversionista de bonos gigante Pimco, en California, quien construyó una enorme posición en la deuda gubernamental al principio de la crisis, antes de volverse pesimista sobre la deuda estadounidense.

"Los días de soltura para escribir cheques que llevaron a la emisión de la deuda sin límite o sin consecuencias en la tasas de interés han ocurrido en todos los países", escribió Gross en el sitio web de Pimco este mes.

De hecho, varios dicen que las grandes sumas que han sido tomadas prestadas por los gobiernos en todo el mundo elevarán las tasas de interés en los años por venir, sin importar quién las compre. 

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A menos que el mundo se hunda en un estancamiento al estilo Japón, los prestatarios seguirán teniendo que compensar a sus prestamistas por el riesgo de pagar en dólares con menor poder adquisitivo.

"Habrá una demanda de bonos del Departamento del Tesoro, pero el Gobierno tendrá que pagar más para lograr los acuerdos. El sentido común dice que deberíamos esperar tasas de interés más altas en el futuro", dijo Colyer. 

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