Los pros y contras del rescate de Grecia

El mercado se estabilizó por un posible apoyo a la economía griega, aunque se prevé molestia; salvar al país puede ser percibido como un modo de premiar hábitos fiscales censurables.
Grecia  (Foto: Jupiter Images)
Paul R. La Monica
NUEVA YORK -

Inversionistas alrededor del mundo están sumamente agradecidos dadas las noticias de que Alemania podría salir al rescate de la deteriorada economía griega.

Durante las últimas dos semanas las preocupaciones en torno a la crisis de Grecia han afectado los mercados globales. Los temores sobre un posible impago de deuda en Grecia han despertado interrogantes sobre la situación de otras naciones de Europa (Portugal, Irlanda, Italia y España).

Los informes sobre una propuesta de la Unión Europea (UE) para ofrecer garantías de préstamo a Grecia han estabilizado temporalmente los mercados. ¿Pero qué sigue?

De acuerdo a Alan Skrainka, principal estratega de mercado en Edward Jones, el hecho de que Grecia sea un país que use el euro como moneda hace imperativo que otras naciones de la UE acudan en su ayuda. Sin embargo, para Skrainka el término "rescate" no es el adecuado, pues Alemania impondrá severas exigencias a Grecia para que ésta reduzca su deuda.

"Nadie quiere ver países que abandonen la UE o caigan en impago. El escenario más probable es que se convenga una reestructuración de su deuda. Será un rescate con condiciones" explica el estratega.

En opinión de Fred Fraenkel, presidente de políticas de inversión de la gestora Beacon Trust Company, "todo el experimento del euro queda en entredicho si no pueden mantener solventes y en forma a los países más débiles para ser sus socios comerciales."

Al mismo tiempo, existe el riesgo de que salvar a Grecia sea percibido como un modo de premiar hábitos fiscales censurables. "Habrá consecuencias no previstas. Hay otros países europeos con problemas similares. La preocupación es que si rescatan a Grecia, ¿están enviando una señal a España, Portugal y otros para que no se organicen y confíen en la ayuda de las naciones europeas más ricas?" se preguntaThomas Cooley, profesor de economía en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York.

También existe la posibilidad de que los ciudadanos de las naciones más prósperas de Europa resientan el tener que rescatar a Grecia. En ese sentido, podría aparecer un fuerte enojo como el que sintió la población estadounidense [tras el rescate de Wall Street].

Ello podría generar mayor volatilidad en el mercado. Como sucede en Washington, donde el enojo popular contra los grandes bancos ha influido sobre las propuestas políticas mal vistas por los inversionistas.

"Es como la crisis subprime pero a nivel soberano. Un ciudadano alemán podría molestarse por tener que rescatar un país con una deficiente gestión fiscal, pero como comparten la misma cama monetaria, no tienen alternativa" sostiene Wasif Latif, vicepresidente de inversiones accionarias en USAA Investment Management.

De allí que algunos expertos opinen que el rescate de Grecia no debería alegrar a los inversionistas, sino preocuparlos. "Ver cómo Alemania salva a Grecia y celebrar esa noticia es una reacción cortoplacista. Debería ser una advertencia de que cualquier país con un déficit grande tiene que poner su situación fiscal en orden" considera Subodh Kumar, estratega independiente en Subodh Kumar & Associates.

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Para otros, los temores desaparecerán pronto, pues lo que sucede en Grecia es una continuación inevitable de lo que ha ocurrido desde estallido del mercado subprime en 2007. "No es el comienzo de una nueva crisis. Es la parte final de la crisis que tuvimos. Es el reflejo del fin tras años de un ambiente global de crédito laxo" dice Fraenkel.

Latif coincide, la crisis griega es el inicio del final de los problemas crediticios. Pero advierte que no hacer nada para salvar a Grecia podría causar otras crisis de mercado. "Esta es la continuación del desenredo de décadas de acumulación de deuda. Es el mayor ‘margin call' en la historia de la humanidad. Pero los mercados siguen frágiles. Un impago tiene el potencial de hacer destruir la confianza que se ha construido en los últimos 12 meses. Aún no estamos en esa situación, pero podría conducir a un nuevo pánico" comenta el analista de USAA Investment Management.

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