Política “Compre en China” causa enojo

Washington y grupos empresariales acusan que la iniciativa del país asiático les restará mercado; el plan presionaría a tecnológicas extranjeras para instalarse en el país asiático.
china-computadoras-filtro-web-AP.jpg  (Foto: AP)
BEIJING (AP) -

Beijing inició una política de "Compre productos chinos" para promover las invenciones de compañías tecnológicas nacionales, pero la decisión generó indignación en Washington y entre grupos empresariales que dicen que les restará acceso a un mercado masivo de productos que van desde programas de computación a equipamientos para generar energía limpia.

El Gobierno chino gasta miles de millones de dólares en computadoras y otros bienes tecnológicos cada año.

El plan, parte de una iniciativa para promover "innovación autóctona" que lleva una década, destinaría dinero a las compañías chinas y agregaría presión a las empresas tecnológicas extranjeras para instalarse en el país asiático y transferir conocimientos a sus socios locales.

Beijing avanza cada vez más en su intento de que la industria china se vuelva autónoma, tras depender durante tres décadas de fondos, mercado y tecnologías extranjeras.

Las organizaciones de comercio dicen que la decisión viola, aunque sea en espíritu, los compromisos de China con la Organización Mundial de Comercio y sus promesas de evitar el proteccionismo para no frenar la recuperación económica mundial. Estados Unidos y la Unión Europea se quejaron, pero Beijing respondió que no ha firmado ningún tratado que aplique las reglas de la OMC a las compras del Gobierno.

El impacto de la política sobre las compañías aún no está claro porque no se han publicado los detalles de cómo funcionará. Pero el Gobierno es el mayor comprador de software del país y un cliente clave de otras tecnologías.

Perder ese mercado perjudicaría a empresas como Microsoft, Intel y Motorola. Y los proveedores de grandes compañías de propiedad del Estado temen que la medida se extienda a éstas también.

Algunas empresas considerarían la posibilidad de irse de China si llegan a la conclusión de que la baja en las ventas será demasiado grande, según organizaciones comerciales europeas y estadounidenses.

"Va a tener un impacto directo en sus planes de expansión", expresó Richard Vuyrsteke, presidente de la Cámara de Comercio Estadounidense en Hong Kong. "Cuando uno tiene estructuras que restringen el crecimiento, tal vez siga adelante por un tiempo, pero llega el momento en que se pregunta si se justifica seguir en ese mercado".

Las empresas extranjeras se muestran alarmadas por una serie de incidentes, incluida la disputa de Google con el Gobierno chino en torno a la censura y la intercepción de correos electrónicos, el arresto el año pasado de cuatro empleados de Rio Tinto por supuesto espionaje comercial y una amenaza reciente de tomar medidas contra firmas estadounidenses porque Washington aprobó la venta de armas a Taiwán, isla que China considera parte de su territorio.

La política de Beijing creará "barreras a la competencia de la mayoría de nuestras compañías innovadoras en el mercado chino", señaló una coalición de 19 organizaciones comerciales estadounidenses, incluida la Cámara de Comercio.

Lo que alarma a muchos es que "esta es la primera vez que se hace hincapié en los extranjeros" en la campaña de "compre chino", expresó Joerg Wuttke, presidente de la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China.

La inquietud cundió cuando Beijing anunció sorpresivamente en noviembre que el Gobierno daría preferencia a los fabricantes chinos en seis sectores tecnológicos: computadoras, energía limpia, comunicaciones, equipo para oficinas, software y productos electrónicos que consuman poca energía.

A las firmas extranjeras se les dio apenas tres semanas para que solicitasen ser tratadas como abastecedores nacionales. Organizaciones comerciales dicen que pocas reunirían los requisitos para ser catalogadas como firmas nacionales.

Un segundo anuncio en diciembre amplió la lista e incluyó 18 tecnologías nacionales que recibirían beneficios impositivos y otras preferencias. La lista abarcaba la mayoría de las industrias chinas.

Todos los bancos, aerolíneas y empresas petrolíferas, siderúrgicas, energéticas y de telecomunicaciones son propiedad del estado en China y acatan los planes de desarrollo del Gobierno.

La compra de productos chinos podría ser una medida desesperada de los planificadores chinos, cuyos esfuerzos por dejar de ser un país con mano de obra barata y convertirlo en un líder en tecnología premiando a los innovadores no dio grandes resultados.

Un plan a 15 años elaborado en el 2006 incluye un trato preferencial para las investigaciones en 11 sectores. Pero los líderes chinos dicen que las industrias de telecomunicaciones, computadoras y otros sectores tecnológicos no han tenido mayor impacto en el exterior.

La estrategia en el campo de la innovación coincide con una campaña por la cual se reservarán grandes sectores de la economía para empresas estatales.

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"Esta gente está tratando de ahuyentar a los extranjeros", dijo Duncan Clark, presidente de BDA China, firma especializada en la investigación. "Mucha gente aquí cree que nunca superarán a las multinacionales si no tienen una economía más avanzada".

Un aspecto clave de todo esto es que Beijing todavía no ha firmado un acuerdo de la Organización Internacional de Comercio por el cual los gobiernos se comprometen a dar el mismo trato a las firmas nacionales y las extranjeras. Los recientes anuncios violan esas normas.

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