El primer no a la privatización del ADN

Las firmas dicen que tener una patente es crucial para que se invierta dinero en investigaciones; otros expertos argumentan que estas licencias limitan el estudio del material genético.
adn-laboratorio-cientifica-investigacion-cientifico  (Foto: Jupiter Images)
David Ewing Duncan

¿Quién es dueño de esas largas secuencias de letras A, G, T y C que nos hacen ser quien somos y guardan claves de enfermedades que podrían llegar a afectarnos, es decir, de nuestro ADN? Hasta hace unos días, las compañías, universidades e individuos podían reclamarlo, patentando secuencias de ADN aisladas del cuerpo humano, aunque no de los genes que están dentro de nosotros.

Todo el asunto que rodea al control del material genético despertó legislaciones creativas, pues desde hace algunos años las firmas han estado ingeniando formas de adoptar las leyes de propiedad intelectual que se ajustan a medicamentos y productos de estructuras biológicas que se asimilan más a recursos naturales o a la luz solar.

Ahora es momento para que el espíritu innovador salga de las oficinas de asesorías generales y regrese a los laboratorios.

El cambio ocurrió hace unos días, en un caso que conmovió al Sindicato de Libertades Civiles de Estados Unidos (ACLU por sus siglas en inglés) y a varios grupos de científicos y defensores de pacientes en contra de Myriad Genetics, quien es dueña de patentes en dos genes que pueden contener mutaciones asociadas con el cáncer de mama. El juez Robert Sweet, de la Corte de Distrito del distrito sur de Nueva York, invalidó esas patentes, alegando que fueron "otorgadas inadecuadamente" porque involucran una "ley de la naturaleza".

"Aún así, varias personas, incluyendo científicos en los campos de biología molecular y genómica, han considerado que esta práctica es ‘un truco de los abogados' que sortea las prohibiciones en las patentes directas del ADN en nuestros cuerpos, pero que, en la práctica, tiene el mismo resultado", redactó Sweet en una decisión de 152 páginas.

Si esta regulación sobrevive a las peticiones que pueden llegar a la Suprema Corte de Estados Unidos, invalidará miles de patentes de genes, y ocasionar problemas a cualquier compañía o laboratorio que haya invertido o quiera invertir en las pruebas de diagnósticos y predicciones que se están desarrollando para cientos de enfermedades. También tendrá un impacto en el desarrollo de medicamentos con base en la propiedad de los derechos de ciertos genes, aunque estas regulaciones probablemente no tendrán un impacto en las patentes de secuencias genéticas que son parte de un proceso empleado para crear medicamentos hechos por el hombre. 

Myriad y los otros acusados en el caso, incluyendo a la Oficina de Patentes de Estados Unidos, no han comentado sobre estas regulaciones. En una entrevista realizada hace dos semanas, el consejero general de Myriad, Richard Marsh, dijo que la empresa probablemente llegará hasta las últimas consecuencias con la Suprema Corte de Estados Unidos de ser necesario. "El sistema de las patentes funciona. Sin patentes, ¿quién va a hacer el trabajo y quién va a invertir el dinero para hacer que estos productos sean accesibles para el público?".

La industria de la ciencia de la vida necesita comenzar a pensar más allá de las patentes para favorecer al floreciente negocio de los diagnósticos genéticos y medicamentos personalizados, fue lo que comenté en una columna hace unos días.

Nuestro ADN ya está siendo usado para detectar y predecir los factores de riesgo de padecer cáncer de mama y otros males comunes, y para detectar docenas de enfermedades raras como Tay Sachs y el síndrome Huntington. Los médicos también emplean marcadores genéticos para sondear a la gente y ver si algunos medicamentos específicos funcionarán o no para sus condiciones.

Una idea innovadora puede ser explorar otras soluciones además de crear propiedad intelectual en torno a las entidades naturales para atraer inversión para desarrollar productos con base en dicha entidad. Sugiero que revisemos el sistema de las asignaciones y licencias de las frecuencias en el espectro electromagnético que nos ofrecen estaciones de radio, señales de GPS satelitales, y sí, longitud de onda para telefonía celular.

A finales del siglo XIX, la invención de la radio ocasionó el descubrimiento de un espectro de frecuencias de radio antes desconocidas, un hallazgo similar al del genoma humano cien años después. Esto creó un sistema de propiedad pública y emisiones de licencias gubernamentales a compañías que ahora van desde Verizon y AT&T hasta tu estación local de hip-hop. Las licencias son necesarias para seguir ciertas reglas o riesgos de multas que pueden (rara vez) resultar en la confiscación de la licencia.

Mientras el sector y las autoridades de transferencia tecnológica en las universidades desprecian este resultado legal y se apoyan en su lucha, pueden considerar que las patentes no son la única forma de crear propiedad intelectual. 

El problema con patentar genes "aislados", que es una copia del gene "real", siempre ha incrementado la credulidad. Por años ha enojado a los investigadores y a los grupos de pacientes que buscan un sistema que no genere monopolios genéticos que puedan dificultar las investigaciones futuras en las raíces genéticas de la enfermedad, que no cobre precios exorbitantes por las pruebas y que no pueda bloquear los intentos de los pacientes por obtener una segunda opinión sobre las pruebas de sus diagnósticos, que en muchas ocasiones permanecen en calidad de "experimentales".   

"Las reglas de hoy son una victoria para la libertad de ideas en investigaciones científicas", dijo en un comunicado de prensa Chris Hansen, abogado de la ACLU. "El genoma humano, al igual que la estructura sanguínea, del aire o del agua, se descubrió, no se creó. Hay una cantidad infinita de información sobre genética que pide mayor descubrimiento, y las patentes sobre los genes limitan inaceptablemente el intercambio libre de ideas".

Las controversias sin fin ya frenaron sin duda la innovación: los inversionistas dudan en comprometer millones de dólares para el desarrollo de nuevas pruebas de diagnósticos, e incluso, medicamentos, dada la incertidumbre sobre las patentes.

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La decisión del juez Sweet creará mayor conmoción en las semanas y meses por venir, mientras el proceso de apelación se lleva a cabo. Incluso si otras cortes se alían con Myriad, las regulaciones pueden ser muy estrechas, probablemente cubriendo sólo algunas mutaciones específicas con los genes.

Esta solución muy probablemente no arreglará el asunto, pues esto sugiere que los defensores de la ciencia de la vida y los ejecutivos (y los cabilderos) pueden considerar tomar prestados algunos de los juicios creativos que fluyen con tanta libertad en los laboratorios que, para empezar, están creando esta nueva ciencia.

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