La verdad sobre el comercio en EU

El Gobierno de EU ha lanzado una iniciativa para duplicar sus exportaciones en un periodo de 5 años; esto creará 2 millones de empleos, pero lo importante para la gente es tener bienes.
obama  (Foto: AP)
Michael Elliott

Seguramente les da gusto a los estadounidenses tener una Iniciativa Nacional de Exportaciones: va a ser de mucha ayuda para la economía, según el presidente Barack Obama.

En su discurso ante el Estado de la Nación, el presidente exhortó a que se dupliquen las exportaciones estadounidenses durante los próximos cinco años, un aumento que dará sustento a unos 2 millones de empleados. El mes pasado, durante la conferencia anual del Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos (la agencia federal que ayuda a las compañías a financiar su comercio), el mandatario anunció la iniciativa nacional. 

Obama creó un Gabinete de Promoción a la Exportación, con 15 miembros (hasta el momento), al igual que el Consejo de Exportaciones del Presidente, encabezado por el presidente ejecutivo de Boeing, Jim McNerney. Está patrocinando varias misiones comerciales, y asimismo está planeando varios "comercios únicos" gubernamentales que ofrecerán "una gama de herramientas comprehensivas para los servicios, como financiamiento, asesorías y promoción, para ayudar a los exportadores potenciales a crecer y expandirse".

Y hay que decir que en esta propuesta, las iniciativas no tienen límites.

Algunas de ellas, como el Gabinete de Promoción a la Exportación, pueden lucir tan valiosas pero insignificantes como un omelet de claras, pero otras partes de los planes de la administración sí tienen sentido. Dado que el financiamiento gubernamental se secó durante la Gran Recesión, expandir los fondos disponibles al Banco Ex-Im suena como una buena idea, sobre todo porque podrá ayudar a los pequeños y medianos negocios a abrirse paso en nuevos mercados. 

De manera más general, Obama y su equipo hicieron bien en acentuar la importancia de las exportaciones, y no sólo porque son una fuente de empleos a corto plazo. Mientras la economía mundial se recupera, los patrones de demanda global necesitan ser re-balanceados, pues países con excedentes, como China, Alemania y Japón, están expandiendo su consumo nacional mientras que los países con déficit, sobre todo Estados Unidos, han cambiado su producción hacia un comercio más externo.

Hasta ahora todo va bien, pero hay una ceguera ante lo obvio: los precios relativos de los bienes comerciales dependen en gran forma de las tasas de cambio.

Claro que los precios no son lo único que importa en los mercados de exportación, pues también son importantes la calidad y el servicio. Alemania ha probado, desde hace décadas, que puedes tener una máquina de exportaciones, y al mismo tiempo tener una moneda fuerte y valorizada.

Pero el precio de los bienes no es irrelevante, y la composición del comercio de Estados Unidos es tal que será difícil lograr los objetivos de Obama. Fuera de América del norte, Europa occidental es, por mucho, el principal mercado de bienes y servicios estadounidenses, pero el dólar ha perdido el 11% de su valor en comparación con el del euro y la libra desde principios de diciembre. Si esta tendencia continúa, los exportadores estadounidenses se las verán negras, sin importar lo buenos que sean sus productos.

Más allá de la importancia implícita de las tasas de cambio, hay algo problemático con respecto a los planes de la presidencia. A los políticos les encanta hablar del aumento de sus exportaciones, porque suena muy macho, pero a largo plazo lo que importa no son las exportaciones, sino el comercio... y son dos cosas diferentes.

En 1817, el político económico británico David Ricardo, acuñó la teoría de la ventaja comparativa; explicó que al impulsar a las economías a especializarse en lo que mejor hacen y a que comercien en el resto de sus productos, estarán generando una producción y bienestar total. Después de casi 200 años, el principio básico de Ricardo sigue siendo válido. Es más, cuando piensan en lo que realmente contribuye a la felicidad humana, lo que cuenta son las importaciones, no las exportaciones.

Pero el punto del comercio es que nos permite disfrutar de bienes y servicios que no veríamos de otra forma, pero nunca veremos a un político estadounidense admitir lo que todos sabemos: las importaciones mejoran la vida de todos.

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Hasta ahora, Obama no lo ha admitido, ni ha dicho mucho sobre el comercio en general, más allá de comprometerse a "trabajar muy duro" para lograr un acuerdo en los debates de comercio mundial de la Ronda de Doha, y para cerrar esos acuerdos de libre comercio que Estados Unidos ya negoció con Corea del sur, Panamá y Colombia (no se hagan muchas esperanzas).

Entiendo por qué es difícil para los políticos admirar el comercio internacional durante épocas difíciles en su propio país, pero desde una presidencia que dice tener una gran honestidad intelectual, parte de la verdad de por qué es importante el comercio sería mucho mejor aceptada que el comercio único. Incluso si logran producir herramientas comprehensivas.

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