La caída de Wall Street: una corrección

Un presunto error no sería la única causa que llevó al súbito desplome de las Bolsas de EU; una corrección del mercado habría llevado a las acciones a cortar su anterior racha alcista.
wall street  (Foto: AP)
Daryl G. Jones

Los operadores del mercado de valores deben estar siempre preparados y tener un estómago fuerte si quieren sobrevivir a lo desconocido. La jornada bursátil del jueves 6 (la pasada semana) fue una prueba hasta para los inversores más avezados. 

Aunque lo ocurrido ha sido rápidamente desestimado como un error humano, es importante recordar que los mercados están interconectados. La frase de moda en la jerga del mercado bursátil es "contagio." Un contagio, en términos médicos, es una enfermedad contagiosa, y significa en este contexto que la gripe de deuda griega se transmitirá a todo el mundo.

El reconocido inversionista George Soros ofreció una descripción más adecuada para el contagio, él lo llama "reflexividad." Los eventos del mercado no son azarosos, están influenciados por otros eventos. Y si se avanza un poco más, los fundamentos están influidos por los eventos del mercado, por ende el mercado y los precios son, de hecho, indicadores que anticipan la tendencia de los fundamentos.

El efecto "tipo"

El jueves por la tarde, un "tipo" blanco y de mediana edad que negociaba acciones para una importante institución financiera cometió un error "tipo-gráfico" o vendió acciones cuando se suponía que debía comprarlas. Pero la realidad es que este evento (que disparó la mayor caída intradía del Dow en la historia de la Bolsa de valores) ocurrió en un día y en un tiempo en que los mercados y los inversionistas estaban extremadamente nerviosos y esquizofrénicos debido a los problemas de las deudas soberanas. Así que, aunque fuera un error, el ‘timing' o momento en que ocurrió no fue nada azaroso.

Probablemente este evento sea catalizador de una mayor volatilidad en los mercados en las semanas por venir, y difícilmente éstos volverán a su tendencia alcista. Esta lectura se basa en las señales de varios factores clave que monitoreamos para elaborar nuestros modelos de gestión de riesgo, entre los que están: diferenciales de crédito (credit spreads), volatilidad y seguros contra impago de deuda soberana (credit default swaps). Estos factores nos han mostrado la posibilidad de una corrección en el mercado de valores, e indican mayor turbulencia en el futuro.

La ampliación de los diferenciales de crédito en combinación con la caída del mercado accionario tradicionalmente ha indicado un cambio dramático de los inversionistas institucionales, que se alejan de cualquier tipo de riesgo. También señalan la creciente preocupación de quienes invierten en bonos en el flujo de efectivo y los fundamentos. En los últimos días, los rendimientos de los bonos corporativos high-yield subieron de 8.2 a 8.6%, y siguen aumentando.

El índice del "miedo"

El índice VIX es uno de los pocos indicadores de volatilidad que usamos, y ha sido denominado con precisión el índice del miedo. Cuando a los inversionistas les entra el miedo comienzan a vender acciones y la volatilidad se dispara, lo que eleva la posibilidad de fluctuaciones intradía en diferentes grupos de activos. Al igual que los diferenciales de crédito, la volatilidad de los valores en la Bolsa ha aumentado en las últimas semanas, indicando temor y anticipando mayor volatilidad.

Lo racional e irracional en los mercados

Por último, los diferenciales de los credit default swap (CDS) de las deudas soberanas también se ampliaron para la mayoría de los países europeos. Los CDS a 5 años de Grecia subieron la semana pasada 10 puntos básicos, hasta 950 puntos básicos;  mientras que las notas de deuda de Portugal subieron 60 puntos para tocar los 495 puntos básicos; los CDS de España aumentaron 17 puntos, hasta los 290 puntos básicos.

Si estos datos nos muestran algo, es que la propuesta de rescate que ha hecho la Unión Europea es insuficiente, y que nos esperan más problemas relacionados a las deudas soberanas europeas.

Aunque apoyemos el dicho "hay que comprar cuando hay sangre en las calles", esa estrategia necesita formularse bajo el entendimiento de que los mercados de valores pueden mantenerse irracionales (y usualmente es así) más allá del tiempo previsto por los inversionistas. A principios de 2009, pocos inversores previeron que el mercado podía escalar más de 75% en los subsiguientes 15 meses. Lo mismo acontece con la corrección, cuando ocurre también suele durar más de lo esperado. Y quizás estos momentos sean solo el principio de la corrección.

Daryl G. Jones es director ejecutivo de Hedgeye Risk Management

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