Lecciones del ‘cortocircuito’ bursátil

Las autoridades en EU quieren evitar que un pequeño problema pueda desatar el pánico en Wall Street; los inversionistas, por su parte, deben reflexionar en cómo invierten su dinero en las Bolsas.
mercado bolsa valores generica  (Foto: Jupiter Images)
Walter Updegrave

La impresión de la caída de los mercados de acciones nos dejó pensando en cómo un error de dedo en el teclado podía ocasionar tanta confusión. Claro que debe haber protecciones integradas para prevenir este tipo de errores y sus efectos. ¿Cuánto dinero habrán perdido los inversionistas? A estas alturas no queda claro todavía qué es lo que los llevó a entrar a esta pesadilla de alto riesgo el jueves pasado.

Al principio se culpó a un posible comerciante de "dedo gordo", es decir, una persona tosca que presionó la tecla incorrecta en su teclado. Pero ahora, lo que se cree es que hubo una desconexión entre los sistemas computarizados de comercio y el programa de la Bolsa de Valores de Nueva York, que bajo ciertas circunstancias hace más lento el comercio en las acciones individuales, y esto pudo haber sido parte de los motivos del caos.

Sin duda la falta de un sistema coordinado de cortacircuitos en distintas transacciones tampoco fue de ayuda. Pero lo que en un inicio espantó a los inversionistas (sin duda había mucha ansiedad flotando sobre otras preocupaciones) fue el drama de la deuda en Grecia y en otros países europeos, pues el índice Dow Jones fue arrastrado otros 139 puntos hacia abajo el día siguiente, lo que al cierre del viernes, dejó al índice 50 puntos por debajo de donde comenzó anteayer.

En cuanto a las pérdidas, con base en el índice Wilshire 5000 (un buen representante del mercado de acciones de Estados Unidos), cerca de 1.2 billones de dólares en valores se vaporizaron por las altas y bajas del jueves, aunque al final del día se estrechó a "apenas" 500,000 millones de dólares.

Aún así, esta cifra no se comprende como la pérdida real para los inversionistas. Por un lado, no todos los accionistas huyeron durante el pánico. Aquellos que se quedaron vieron cómo subió el Dow Jones el lunes pasado, y regresó a los 141 puntos, o 1.3%, con las noticias del martes pasado de que las autoridades europeas aprobaron un plan de rescate de cerca de un billón de dólares. 

Incluso los inversionistas que vendieron a los niveles más bajos del jueves podrían tener una nueva oportunidad, pues algunas transacciones están siendo revertidas. Por ejemplo, el índice tecnológico Nasdaq canceló el comercio de cerca de 300 acciones, que son las que más fluctuaciones presentaron.

Se podrá discutir si este incidente es un llamado a más regulaciones. La Comisión de Valores y Mercados (SEC por sus siglas en inglés), se reunió ayer con autoridades de seis bolsas de valores para discutir las causas del caótico colapso de la semana pasada, y accedieron a crear un marco laboral para fortalecer los cortacircuitos y poder lidiar con las transacciones erróneas.

El congresista Paul Kanjorski, presidente del Subcomité de Servicios Financieros de la Cámara en Mercados de Capital, Seguros y Empresas Auspiciadas por el Gobierno, anunció que realizaría una audiencia el martes a las 3 de la tarde "para investigar a profundidad esta situación y tomar acciones para asegurar la integridad de los mercados". 

No sabemos si estas reuniones e investigaciones son motivo de relajación o preocupación, pero mientras lo descubrimos creo que la caída libre de la semana pasada ofrece lecciones útiles que pueden aplicarse a las inversiones futuras.

Hay que reconsiderar la tolerancia al riesgo

Este último episodio de precios de acciones "yoyo" ofrece otro recordatorio de que las acciones no son el sitio para el efectivo que necesitarán a corto plazo. Recomiendo que alguien que invierte a largo plazo revise los hechos de la semana pasada para darse cuenta de que tiene que reevaluar los riesgos de tener acciones. En años recientes, varias personas han dicho de forma convincente que el potencial de un contratiempo cataclísmico y de pérdidas de valores es mucho mayor de lo que varios inversionistas creen.

Por ejemplo, en su libro de 2007, Un demonio de nuestra propia creación, el ex gestor de fondos de cobertura y actual asesor de la SEC, Richard Bookstaber, advierte que el abanico de instrumentos financieros complejos, como los CDO (obligaciones de deuda colateral), los swaps de crédito y otros, hacen que el mercado sea más volátil y más susceptible a colapsos periódicos. Cuando el mercado financiero se tambaleó en 2008, no pude evitar recordar una breve entrevista que le hice, en la que él me dio a conocer un patrón de la siguiente crisis financiera antes de que ocurriera ya saben qué.

Una investigación reciente de Paul Kaplan de Mornigstar, y de James Xiong, de Ibbotson, también sugiere que nuestras nociones tradicionales del riesgo de las acciones deben ser puestas a consideración, sobre todo porque afirman que los asesores de análisis tradicionales suelen crear portafolios que subestiman el potencial de las pérdidas fuertes.

Su razonamiento es algo técnico, pero se reduce en dos palabras: "fines gruesos", es decir que la gráfica del rendimiento de una acción tiene puntos altos y bajos más extremos que la curva en forma de campana que asumen normalmente los asesores cuando crean un portafolio. Esto implica que aunque es un lugar poco común con caídas fuertes y duraderas en el mercado, no es tan poco común como lo pensamos.

No quiero decir que los inversionistas deban abandonar sus valores, porque sería absurdo. Las inversiones a largo plazo pueden producir ganancias atractivas si tienen la disciplina de salir e incluso comprar durante las convulsiones periódicas del mercado.

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Ahora, hay que ser realistas sobre cuánta volatilidad es apropiada, sobre todo cuando están por cerrar alguna inversión o ingreso para el retiro. Varios participantes del fondo para el retiro 401(k) pueden estar invirtiendo con demasiada agresividad por su propio bien, y quién sabe, tal vez las acciones de la SEC y la audiencia del Congreso lleguen al fondo de los hechos de la semana pasada y ofrezcan una respuesta constructiva. Pero incluso si lo hacen, las acciones seguirán siendo altamente volátiles. Y esa es la naturaleza de la bestia.

Si aprendimos algo de la aventura de la semana pasada, espero que haya sido aprender a resolver apropiadamente el factor del riesgo real de las acciones en nuestras decisiones de inversión.

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