Las Bolsas no lo saben todo en economía

Aprende a interpretar un comportamiento bursátil para saber cómo va la economía; las malas rachas en los mercados sólo han coincidido en 3 de las últimas 10 crisis en EU.
nyse bolsa nueva york  (Foto: CNN)
Daryl G. Jones*

Desde que tocó su nivel máximo en abril hasta el cierre del viernes pasado, el valor del índice Standar & Poor's 500 ha caído 12%. Esta es una corrección de verdadera magnitud histórica. Los mercados accionarios del mundo han reflejado este movimiento, e incluso lo han excedido. Los expertos han justificado la corrección aludiendo principalmente a los problemas de deuda soberana en Europa, pero la pregunta para los operadores bursátiles es ¿qué sigue?

Muchos opinan que esta corrección representa la mejor oportunidad para comprar. Hace unos días el presidente ejecutivo de BlackRock (la mayor gestora de activos del mundo), Laurence Fink, declaró "El país está listo para rocanrolear", refiriéndose a que la reciente corrección del mercado es sólo eso, una corrección y sugiriendo que los mercados no son los principales indicadores de los fundamentos de la economía.

¿Los mercados pueden predecir el futuro de la economía?

Una cita apócrifa pero famosa sobre la capacidad de los mercados accionarios para predecir el futuro es: los mercados han predicho 10 de las últimas tres recesiones. Quiere decir que los mercados accionarios suelen sufrir correcciones, pero ello no siempre significa que la economía también descienda a la par.

Aunque la historia sugiere que las correcciones del mercado tienen cierta capacidad para predecir las recesiones, el papel del mercado bursátil como indicador principal de la actividad económica se basa en cuatro conductas fundamentales:

1. El efecto riqueza

A medida que cae el mercado bursátil, los inversores se sienten (y de hecho son) menos ricos, y en consecuencia gastan menos. Si el gasto del consumidor se estima en casi dos terceras partes del PIB, un descenso sustancial en la riqueza de los consumidores, reflejada en sus carteras de valores, claramente impactará en su capacidad de gasto. Aunque sólo el 50% de las familias estadounidenses poseen acciones, las familias más adineradas (muchas de las cuales poseen carteras de valores) contribuyen con un enorme monto del gasto. Si su riqueza disminuye, también lo hace la capacidad de gasto del consumidor.

2. Menor emisión de acciones

Un mercado accionario caótico o a la baja también impide la emisión de acciones. El mejor y más reciente ejemplo de esto fue el 2008, un año en el cual los mercados accionarios en Estados Unidos cayeron más de 30%. De acuerdo a un estudio de Renaissance Capital, en ese año sólo se registraron en el país 43 Ofertas Públicas Iniciales (OPIs), frente a las 272 de 2007, que recaudaron 50 millones de dólares. Fue el año con menos OPIs desde 1979. Las ofertas representan obviamente un acceso más amplio al capital, así que mientras más limitado sea este acceso, las compañías crecen a menor ritmo, lo que finalmente se refleja en la tasa de crecimiento de la economía en su conjunto.

3. Desplome en los planes de pensión

Además de las sociedades de pensiones, muchos tipos de organismos planean su gasto conforme al desempeño de sus portafolios (los fondos de universidades que administran las donaciones recibidas son otro ejemplo). Un descenso en sus portafolios por tanto conduce a menos gasto en el futuro. La Universidad de Yale constituye un buen ejemplo, la institución tuvo que implementar recortes de presupuesto debido en parte al descenso en el valor de sus fondos de inversión en 2008.

4. Confianza

Por último, el desempeño del mercado accionario está relacionado directamente con la confianza general en la economía y en Estados Unidos. El desempeño del mercado, justa o injustamente, es con frecuencia considerado como un indicador de cómo se perciben las políticas económicas, si son efectivas y si la economía goza de salud.

Por tanto, tenemos arraigada la idea de que un "mercado al alza" es positivo para la economía, y un "mercado a la baja" es negativo, lo que afecta la confianza en general. A medida que la confianza cambia siguiendo los movimientos del mercado, impacta la disposición de gastar e invertir de consumidores y empresas, perturbando en consecuencia el crecimiento económico futuro.

Como es lógico, mientras más profunda sea la caída en los mercados de valores, más posibilidades hay de que el crecimiento económico futuro se ralentice dramáticamente, y la perspectiva de una doble recesión se hace más y más factible.

*Daryl G. Jones es director de Gestión de Riesgo en la firma consultora Hedgeye.

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