Una lección de liderazgo de Bill Clinton

El ex presidente de EU se mostró crítico ante las acciones de Obama en el derrame de petróleo; el ex mandatario participó el Foro Económico Global de Fortune/Time/CNN en Capte Town, Sudáfrica.
bill clinton eu bp times fortune cnn  (Foto: Cortesía Time)
Nina Easton

Aún tiene lo suyo: Bill Clinton mostró su instinto de liderazgo fuerte e inclusivo que bien puede usar el principal habitante de la Casa Blanca.

Ya lo sé, el 42º presidente de Estados Unidos debería callarse y permanecer al margen, evitando que el jefe de su esposa dude de él. Después de que su ego estalló durante la odiada carrera primaria contra Barack Obama, el país (al igual que su nuevo presidente) sufrió por otro desplante de Bill Clinton. Su trabajo como esposo de la secretaria de estado era permanecer estrictamente tras los confines de su trabajo en su fundación.

Pero como el presidente Obama lucha por contener el daño político por el derrame petrolero del Golfo, Clinton no sólo no puede evitarlo, sino que vale la pena escucharlo. 

La sabiduría convencional de la primera reacción del presidente Obama con respecto al derrame fue que no le importaba tanto; no sitió el dolor por todas las vidas que resultarían afectadas de la forma en la que Clinton lo hizo.

El ex mandatario ofrece una lección distinta, pero más certera, en comparación con la de su joven sucesor. "Creo que deberíamos remar en el mismo bote un momento. Hay que solucionar el problema, y después podremos responsabilizar a todos y mostrar o no nuestras emociones", dijo Clinton a Anchor Wolf Blitzer, de CNN, en el Foro Económico Global de Fortune/Time/CNN, en Cape Town, Sudáfrica.

Como el primer instinto de Obama después del derrame de petróleo fue "sentir la culpa" en vez de "sentir el dolor", esas palabras fueron ásperas. Nadie quiere que BP no se haga responsable (por los daños que ocasionó, por sus fallas en sus medidas de seguridad, por ser obligado a aceptar responsabilidad financiera), pero el enfoque inicial de Obama en regañar a BP consumió energía valiosa de la Casa Blanca mientras el petróleo seguía fugándose.

Los grandes líderes no se apresuran en culpar, sino que instintivamente buscan soluciones. Rudy Giuliani, ex alcalde de Nueva York, pasó de ser la burla de todos por un problema con una novia a ser el héroe del 11 de septiembre cuando tomó control de una crisis y sembró la confianza que logró que la ciudad superara un ataque terrorista. Nunca dejó de culpar a la fallida inteligencia por permitir que ocurriera el ataque.

Clinton está mostrando los mismos instintos. "La posición del Gobierno federal debe ver a futuro. Lo más importante es arreglar la fuga, y apoyar a cualquier que nos pueda ayudar con esto. Lo segundo más importante es mantener el petróleo fuera de las costas, y lo tercero más importante es minimizar el daño del petróleo que llegue a la costa. Lo cuarto más importante en este momento es descubrir quién hizo qué mal y hacerlo responsable, ya sea alguien en BP o alguien en el Gobierno de Estados Unidos. Yo lo haré, pero primero hagamos lo primero, luego lo segundo, luego lo tercero... lo que la gente quiere es solucionar el derrame". 

La mayoría de la gente cree que Obama hizo esto en desorden, una de las razones por las que su discurso en horario estelar se sintió plano, haciendo que sus principales defensores, como el Huffington Post, llamaran a su retórica un "llamado de acción débil".

La cuidadosa crítica a Obama

Clinton sugirió que el presidente Obama tendría que enviar a la Marina de Estados Unidos a explotar el pozo, con bombas no nucleares, y "cubrir el derrame con pilas y pilas y pilas de roca y escombros". Pero además dijo que "dependemos de la experiencia técnica de la gente de BP. 11 personas de su equipo fallecieron en la explosión, y la gente que está trabajando en esto, sin importar quién hizo o no hizo mal, es gente buena que está intentando hacer lo correcto".

Clinton, por ser Clinton, envolvió sabiamente sus críticas en un paquete de halagos a Obama. Deben escuchar con atención y leer entre líneas para alterar la regla de las decisiones certeras del presidente. Por ejemplo, aplaudió la decisión de Obama de "finalmente" comenzar a aceptar ayuda de otros países para contener el derrame.  

Llamó a Obama "una persona brillante, articulada y empática", diciendo que hizo todo lo que pudo para oponerse a él, y que quería que Hillary ganara, pero cree que ha hecho un mejor trabajo del que le han reconocido.

Después, el ex presidente se dirigió al territorio racista que lo metió en problemas durante las primarias presidenciales cuando intentó explicar la "buena onda" de Obama y su estilo de liderazgo desligado: "cuando entró a la política, él no quería sonar agresivo por ser estereotipado racialmente".

Pero la mayoría de las palabras de Clinton fueron inclusivas. Al hablar en el Foro Mundial en medio de sus tours pro-presidenciales en África (un objetivo principal de los esfuerzos anti-pobreza y pro-salud de su fundación) Clinton encontró la oportunidad de alabar al hombre más criticado en la Casa Blanca: George W. Bush. El presidente republicano, según Clinton, merece crédito por su iniciativa contra el SIDA en África, pues dio acceso a medicamentos que salvaron la vida a millones de personas.

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Clinton nunca ha temido en atacar a sus enemigos políticos, con el mismo vigor con el que él suele ser criticado, y a pesar de sus promesas en campaña como "terminar con la asistencia social como la conocemos ahora", no logró el apoyo de los republicanos hasta que derrotaron a su partido en las elecciones intermedias de 1994.

Pero, si no lo hizo siempre, al menos frecuentemente entendió las limitaciones políticas de la culpa, y el interés político personal de unir a un país para lograr algo.

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