La reforma olvida lo peor de Wall Street

Los cambios al sector financiero no terminan con los “incentivos perversos”, dice William Black; las compensaciones seguirán influyendo en el desempeño ético de los ejecutivos en EU.
Obama  (Foto: CNN)
William K. Black*

Los reguladores financieros, los criminólogos de delitos de cuello blanco, y los economistas coinciden en que las estructuras de incentivos perversos causaron la crisis, y están de acuerdo en que las estructuras de incentivos del sector financiero han sido perversas desde hace tiempo.

El Gobierno de Barack Obama afirma que la propuesta de ley a la reforma financiera que firmará para convertir en ley esta semana, prevendrá crisis futuras. De hecho, no será así porque no atiende de forma efectiva estos incentivos perversos, sino que aumenta las posibilidades de que haya estafas de contabilidad que son la razón principal por la que se pagan estos incentivos retorcidos.

Con el tiempo, las crisis se han vuelto más severas porque muchas políticas de las reformas han tenido consecuencias no intencionales de fomentar este tipo de estructuras de incentivos. Las compensaciones profesionales y ejecutivas crean los motivos, mientras que la falta de regulación, de supervisión, así como los vacíos regulatorios, fomentan la existencia de esta posibilidad.

La contabilidad es "el arma favorita" de los presidentes ejecutivos para transformar los incentivos malsanos en lo que los economistas, reguladores y criminólogos consideran el medio "seguro" para favorecer una crisis. La receta clásica para el desastre está conformada por un motivo, un medio y una oportunidad.

La propuesta de ley a la reforma se queda corta

La propuesta de ley no atiende la naturaleza problemática de las compensaciones modernas a los ejecutivos y profesionales, aunque la información ha mostrado que ésta es una de las causas principales de la Gran Recesión. El porcentaje de compensaciones ejecutivas ligadas a los ingresos a corto plazo aumentó desde la crisis, según un estudio independiente de James F. Reda & Associates. La contabilidad es "algo seguro" para crear cualquier ingreso a corto plazo que quiera comunicar el director financiero y el director ejecutivo.

La compensación profesional es un desastre endémico, y nadie honesto puede negarlo. ¿Tienes una obligación de deuda respaldada por un "préstamo mentira" que no garantiza ni siquiera una calificación mediocre? Podrías llegar a la cima de cualquier agencia calificadora para que te dé una calificación excelente. Tu abogado podría estructurar tu obligación de deuda respaldada y los auditores internos y externos le darían su bendición. Las hipotecas aseguradas descansaron en múltiples estafas realizadas por profesionales. Los corredores de préstamos y los bonos de los oficiales los motivaron a asesorar solicitudes fraudulentas y aseguraron la inflación de los "valores del mercado". Los "profesionales independientes" fueron sobornados de esta forma miles de veces.

Los estudios muestran que los estudiantes universitarios frecuentemente estaban dispuestos a copiar en exámenes y a no informar cuando otros copiaban. ¿Por qué los economistas no están dispuestos a entender que estas mismas personas siguen haciendo trampa cuando se convierten en vicepresidentes y presidentes ejecutivos? Porque si hacen trampa, prosperan. Andrew Fastow se volvió el director financiero de Enron, y fue nombrado "Director Financiero del Año" por parte de la revista CFO Magazine porque estaba dispuesto a ayudar a Lay y a Skilling a saquear a Enron con un fraude de contabilidad. El título del clásico artículo de 1993, escrito por George Akerlof y Paul Romer, lo dice todo: El saqueo: bancarrota por ganancias. Akerlof ganó el Nóbel de economía en 2001.

Las reglas del banco internacional Basel II animaron a las financieras más grandes a emplear modelos de propiedad para valuar sus propios activos. Quienes contaban obtenían bonos más grandes si sus modelos producían valores de activos más grandes. Algo tiene que ver que el comercio llame a esto "la marca al mito" y "los préstamos mentirosos". Nos dice incluso más cuando la reforma de ley no tiene como prioridad poner fin a estos incentivos.

La reforma de ley no atiende el papel de la contabilidad para dar los medios "seguros" para que los oficiales exploten y generen ganancias personales con estos incentivos. La industria financiera empleó el poder del cabildeo para inducir al Congreso a extorsionar a la Junta de Estándares de Contabilidad Financiera (FASB por sus siglas en inglés) para que cambiaran las reglas de contabilidad y ocultaran las pérdidas hipotecarias. Éste es el sistema de Ahorros y Préstamos temprano, y la estrategia japonesa de encubrimiento. Eso ocasionó el desastre (de los ahorros y préstamos) y décadas perdidas (en Japón).

Sin valuaciones honestas, los mercados no se aclararán y la recuperación económica seguirá siendo débil y frágil. Es vital que este encubrimiento llegue a su fin de inmediato. De cualquier forma, la reforma financiera permite abusos de contabilidad más grandes para fomentar estos encubrimientos.

Quienes proponen la reforma de ley citan la autoridad de resolución como una ventaja clave de la ley, pero esto es poco honrado. La brecha regulatoria en la autoridad de resolución fue llenada hace 18 meses, cuando los bancos de inversión fueron regulados como bancos comerciales. Los presidentes George W. Bush y Barack Obama tenían la autoridad adecuada para cerrar a los bancos insolventes principales, un deber establecido por ley (bajo la Ley de Acción de Correcciones Expeditas de 1991), y las bases reales (insolvencia) de los receptores señalados.

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Pero estos gobiernos no tuvieron la voluntad, el coraje político ni la integridad para cerrar a los bancos insolventes principales. Evadieron los mandatos de la ley fomentando a los bancos más grandes a no reconocer sus pérdidas masivas en préstamos malos y obligaciones de deuda respaldadas.

* William K. Black es profesor adjunto de Economía y Derecho en la Universidad de la Ciudad de Missouri-Kansas. También es criminólogo de delitos de cuello blanco y ex regulador financiero, así como autor de La mejor forma de robar un banco es teniendo uno propio.

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