Grecia: la gran negación de su deuda

El Gobierno griego asegura que sus planes de austeridad y venta de bonos funcionan; las autoridades helenas se niegan a pensar en la necesidad de ‘swaps’ para una reestructuración.
grecia deuda gobierno bono george papandreu  (Foto: CNN)
Dody Tsiantar

¿Grecia podrá salir de su crisis de deuda? Ni el oráculo de Delfi lo sabe, pero los encabezados recientes creen que la antigua musa tiene motivos para sentirse optimista: las primeras empresas que regresaron a los mercados financieros desde mayo tuvieron éxito, calmando así la incertidumbre.

Con la venta de dos bonos a corto plazo en una semana, el Gobierno logró recaudar 4,530 millones de dólares; pudo haber vendido más, pero las subastas estaban sobre-solicitadas.

Pero al prestar un poco de atención, la conclusión del oráculo no es fácil de predecir. Las subastas llegaron con un precio: rendimientos de más de 4%, indicando que los mercados aún estaban preocupados con la posibilidad de una mora futura. Los bonos griegos vienen con calificaciones basura, y los costos de asegurarlos contra moras siguen siendo altos. CMA DataVision, una compañía con base en Londres que lleva registro de los precios de los swap de crédito moroso, dieron a Grecia 54% de posibilidades de irse en picada.

Pero a la hora de mencionar impagos, o incluso una reestructuración de la deuda a las autoridades del Gobierno griego, ellos lo negarán todo. Su respuesta ha sido que les está yendo bien, que el plan de austeridad a tres años está funcionando y que la reestructuración no ha sido contemplada de ninguna forma.

"No es tema de discusión", dijo una fuente dentro del Ministerio de Finanzas. "La reestructuración no es opción para nosotros". Punto, eso es todo.  

Claro que las autoridades griegas se mostraron firmes cuando la crisis de la deuda llegó y tampoco consideraron la posibilidad de un rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI). Ahora sabemos que esa lógica pretendía lo mejor, pero crean lo que crean, este país afectado por la deuda quizás no tenga más opción que formular una reestructuración.

"Incluso si Grecia hace todo paso a paso y siguiendo las reglas, las posibilidades de que el ajuste de Grecia funcione sin una reestructuración son bajas", dijo la economista de la Universidad de Maryland, Carmen Reinhart. "Sí hay posibilidades pero son muy pocas. Cada vez que alguien se somete a una dieta, es terrible, y las cosas no saben bien. Sabes que necesitas hacerlo, pero eso no lo hace agradable".

Pero todo depende de la forma en la que se defina el término "reestructura". Un corte de cabello (donde se recorta el valor de los bonos griegos) no es una opción práctica en materia política para los inversionistas. Pero de cierta forma, los mercados ya tomaron sus tijeras al contemplar la posibilidad de un fracaso eventual en los precios más bajos de los bonos. Incluso los lineamientos de las pruebas de estrés de los bancos europeos hacia sus tenencias de deuda, que serán dados a conocer este viernes, recomendaron a los bancos que asumieran una pérdida de 17% en los bonos griegos de sus portafolios.

Por otro lado, un swap de deuda voluntario podría ser más fácil de tolerar y puede ayudar a prevenir un fracaso descuidado del estilo de Argentina, como han mencionado varios economistas, incluyendo a Nouriel Roubini, quien dijo que una reestructuración ordenada es inevitable, deseable y viable para beneficiar tanto al país deudor como a sus acreedores.

Los términos de dicho swap son que el valor del bono siga siendo el mismo, que el vale sea descontado y que la fecha de vencimiento sea aplazada, lo que permitirá a los acreedores que accedan de forma voluntaria a los términos, recibir un pago completo incluso si la fecha es pospuesta, y le dará a los deudores más espacio para respirar, algo que realmente necesitan. Roubini dijo que la historia muestra que el 90% de los acreedores en esta situación aceptan el acuerdo. 

De hecho, esto ya está ocurriendo de manera sigilosa. El mes pasado, el Ministerio de Finanzas de Grecia y el Ministerio de Salud y Bienestar Social anunciaron que el sistema de deudas pendientes de tres años del hospital será fijado sin bonos de vales, aumentando en 19% las pérdidas de las inversiones iniciales.

El programa de austeridad griego parece ir por buen camino, como señaló el informe más reciente del FMI, por lo que la idea de swaps de deuda y los recortes es motivo de miedo. Y al "troika" (como se les conoce en Grecia al FMI), al Banco Central Europeo (BCE) y a la Comisión Europea (CE), está feliz con los resultados. No tiene por qué no estarlo: la semana pasada, Atenas informó que el déficit presupuestal del país cayó 46% en la primera mitad del año, una cifra mayor a la esperada.

Pero los retos siguen presentes, como concluyó el informe del FMI, y esa posibilidad explica por qué el Gobierno abandonó los planes de vender cuentas a 12 meses. La inflación en 5% es mayor de la esperada, y el desempleo, que se encuentra cerca del 12%, sigue a la alza.

Mientras tanto, la economía se encuentra frenada y el flujo de crédito para los negocios y viviendas está congelado. Incluso algunas cadenas de ventas globales, como el mercado de descuentos alemán Aldi, decidió salir del mercado griego. El Gobierno está luchando por elevar los ingresos: en los primeros seis meses de 2010, el influjo de efectivo creció apenas por encima del 7% (el objetivo era 13.7%). Con la crisis, hacer crecer los cofres de efectivo por medio de impuestos será cada vez más difícil.

Incluso con el apoyo financiero del FMI y de la UE, e incluso si el programa de austeridad procede sin complicaciones, Grecia tendrá que seguir tomando prestado, quizás a costos muy altos, con el fin de cumplir con su obligación de deuda. Los economistas esperan que la deuda griega se eleve hasta 150% en 2013. No podemos evitar preguntarnos si el dolor vale la pena, sobre todo si Grecia podría no ser capaz de soportar su deuda. Argentina fracasó eventualmente porque determinó que sus costos de reestructuración eran demasiado dolorosos.

Pero a largo plazo, podría ser mejor que Grecia lidie con algo de dolor a corto plazo. "Aunque viertan más harina a la masa, el pan no se esponjará si no tiene levadura", escribió Avinash Persaud, presidente de Intelligence Capital, con base en Londres. El ingrediente faltante, dice, es un swap de deuda que parta a la mitad la cuota de intereses de Grecia.

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Par los griegos, cualquier restructuración es odiosa. "No la necesitamos", alegó el economista griego Yannis Stournaras. "De hacerlo, se abriría una caja de Pandora".

Quizás tenga razón, pero dada la confusión de lo que provocaría una reestructuración, ni el oráculo de Delfi podrá adivinar correctamente en qué dirección enviarán los vientos del fracaso los contenidos de esa caja... si es que se llega a abrir.

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