‘Vieja guardia’ pide más impuestos en EU

Las voces de ex secretarios del Tesoro se unen a la de Alan Greenspan: la recaudación debe subir; la extensión de los recortes fiscales generalizados le puede costar al Gobierno 3.7 bdd en 10 años.
alan-greenspan-crisis-reserva-federal-fed  (Foto: Martin Schoeller)
Lex Haris
NUEVA YORK -

Primero fue Greenspan. Ahora, uno a uno, los mayores en la economía hablan para fijar su postura contra los déficits, y su argumento, sorprendentemente, es la necesidad de elevar los impuestos.

El ex presidente de la Reserva Federal (Fed), Alan Greenspan, fue el primero en hablar, y ahora tomó la postura más extremista, argumentando que todos los recortes fiscales que realizó el ex presidente George Bush entre 2001 y 2003 deberían poder caducar.

Greenspan, que no admira para nada este Gobierno y que inicialmente respaldó los recortes fiscales de Bush, acepta que un alza en los impuestos en este momento podría frenar el crecimiento económico, pero señaló que, por ahora, la prioridad es combatir el déficit.

Se le han unido (con intensidades distintas) David Stockman, ex director de presupuestos del Gobierno del ex presidente Ronald Reagan, y los ex secretarios del Departamento del Tesoro, Robert Rubin y Paul O'Neill.

La Casa Blanca y la mayoría de los demócratas han alegado que los recortes en los impuestos deben permanecer en vigor para la mayoría de las familias, pero sí deberían dejar que caduquen para las familias que ganan más de 250,000 dólares al año, que representan al 2% de la población.

La extensión de los recortes fiscales para todos le costaría al Gobierno 3.7 billones de dólares en 10 años. Al cobrar un impuesto a las familias con ingresos más altos se recuperarían 700,000 millones de dólares de esa cifra.

David Stockman se unió a Greenspan en su postura, diciendo que la nación no puede costear la extensión de esos recortes fiscales en este momento. "Hay que pagar impuestos. Yo digo que no podemos costear los recortes fiscales de Bush", dijo Stockman a NPR el fin de semana.

El fin de semana, con Fareed Zakaria de CNN, Rubin, quien trabajó durante la presidencia del ex presidente Bill Clinton, y Paul O'Neill, quien trabajó en la de George W. Bush, también hablaron de la necesidad de impuestos más altos.

Rubin apoya la postura de la Casa Blanca de extender los recortes a la mayoría de las familias, y aumentar los impuestos a los más ricos, pero teme que haya un aumento fiscal muy general cuando la recuperación económica aún es inestable.

Él también propuso el impuesto sobre la propiedad, que caducó este año, y está previsto que regrese a los niveles de 2001: una exención de un millón de dólares y un límite superior de la tasa de 55%.

Rubin dijo que en este momento aplicaría un impuesto estatal, de inmediato. "Aumentaría el impuesto en los ingresos más altos".

O'Neill dijo que una razón por la que lo despidieron de su puesto de secretario del Departamento del Tesoro fue su postura ante los recortes fiscales: "Yo me oponía fuertemente a los recortes fiscales de Bush en 2003. Consideré que no podíamos darnos el lujo de otro recorte en los impuestos".

Pero ahora el problema no son los recortes a los impuestos aplicados por Bush, dijo O'Neill, quien no cree que la economía esté en condiciones terribles. El problema es la necesidad de una reforma fiscal fundamental, preferentemente una mucho más simple y que enfatice el crecimiento y la inversión en el consumo inmediato.

"Si dejamos que los recortes fiscales de Bush caduquen, seguiríamos teniendo el mismo sistema fiscal insensato".

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