¿Política cortesía de Wall Street?

La decisión de contribuir en las elecciones en EU queda en la conciencia de los corporativos; el cambio hizo que las asociaciones civiles pidan a las firmas transparentar sus contribuciones.
politica dinero campana aportacion elecciones  (Foto: Photos to go)
Tory Newmyer

A más de siete meses de su emisión, el mandato de la Suprema Corte de Estados Unidos que fijaba límites para la participación corporativa en las elecciones, sigue siendo motivo de controversia.

La semana pasada, Goldman Sachs llegó a las noticias tras anunciar que no gastaría fondos corporativos directamente en publicidad política. La decisión sorpresiva significa que la compañía se alejará voluntariamente de la laguna jurídica que la Corte abrió en el caso de Citizens United contra la Comisión Federal Electoral, cuando aniquiló cerca de un siglo de restricciones en este tipo de gastos.

Unos días después, el presidente ejecutivo de Target, Gregg Steinhafel, escribió una carta de disculpa a sus empleados por haber realizado una contribución de 150,000 dólares en nombre de la compañía para apoyar a un candidato conservador en Minnesota.  Después de que el grupo diera a conocer la contribución en un documento, los grupos defensores de los derechos de los homosexuales, así como otras organizaciones de tendencia izquierdista, expresaron su descontento por el donativo, permitido por el mandato de la Suprema Corte, pues este candidato ha expresado abiertamente su oposición a las iniciativas pro-homosexuales. Steinhafel dijo que la compañía se sometería a un proceso de revisión para analizar las contribuciones futuras.

Para algunos defensores de la reforma financiera de las campañas, ambos desarrollos confirmaron las presiones que enfrentan varios corporativos que intentan navegar por un ambiente no restringido. Pero también mencionaron un problema mayor: las asociaciones comerciales y otros grupos sin fines de lucro pueden gastar dinero en publicidad libremente, ya sea para atacar o apoyar a su candidato. Como estos grupos no siempre tienen que identificar a sus financiadores, esto ofrece un vehículo seguro para los corporativos que intentan encubrir su participación en las competencias electorales.

En otras palabras, Goldman Sachs puede decir públicamente que no financiará publicidad política y aún así hacerlo de forma privada.

Los defensores de la reforma pasaron la primavera y el verano ejerciendo presión sobre un arreglo legislativo que en parte habría obligado a terceros a dar el nombre de los financiadores de su publicidad. Se llama la Ley DISCLOSE: La Democracia está Fortalecida por la Revelación del Gasto en las Elecciones. Esta medida fue aprobada por la cámara pero colapsó en el Senado el mes pasado a causa de la oposición republicana casi uniforme.

Ahora, grupos de accionistas activistas y defensores de la medida están intentando convencer a las compañías más grandes de adoptar estándares de transparencia de forma voluntaria para sus programas políticos. La marca de este estándar, fijado por el Centro de Responsabilidad Política, un grupo con base en la capital estadounidense que apoya el esfuerzo, consiste en la supervisión del gasto político y la publicación voluntaria de pagos a grupos externos.

Esta iniciativa comenzó hace cerca de siete años, pero parece estar alcanzando un punto de consenso. En abril, los defensores lograron algo sin precedentes cuando convencieron a la firma número 50 de la lista del Standar and Poor's 100 a aceptar esta revelación de información.

Los financiadores se resisten a la transparencia

Wall Street se sigue resistiendo, y los defensores confían en que si Goldman se une, otras compañías financieras también lo harán. La semana pasada hubo evidencia de esto, cuando, después de la promesa de Goldman de dejar de lado los gastos políticos directos, Bank of America, Citigroup y Wells Fargo confirmaron que también se abstendrían de hacerlo. Hasta ahora, sólo algunas compañías financieras estuvieron de acuerdo en dar a conocer sus actividades, incluyendo a Amercian Express, Capital One y US Bancorp.

Los defensores comenzaron a presionar al banco en sus estándares de revelación el año pasado. Por primera vez, los accionistas de la firma votaron a favor de una resolución que obligue a la compañía a dar a conocer sus pagos a asociaciones comerciales y otros grupos externos. Obtuvo el 22% de los votos. Esta primavera, esa cifra creció a 37%, según Adam Kanzer, director administrativo de Domini Social Investments.

En cuanto al a decisión de Goldman de dejar de lado los gastos políticos directos, Kanzer dice que "para ser honestos, no es algo muy significativo", porque la compañía nunca tendió a apoyar ese tipo de gastos, mucho menos arriesgarse a una reacción violenta por parte del público. La desviación de fondos anónimos por medio de asociaciones comerciales sigue siendo una opción tentadora, una que, según Kanzer, el banco debería dejar pasar. "En este momento Goldman necesita estar en una posición para reconstruir su reputación, y no creo que puedan hacerlo si sus actividades políticas son oscuras".

Bill de Blasio, el defensor público de la ciudad de Nueva York, quien dirigió las conversaciones con Goldman para convencerlos de renunciar a las contribuciones directas, reconoció un sentimiento creciente en Wall Street, que mostraba que este tipo de gastos representa una caja de Pandora. El siguiente paso es convencerlos de dar a conocer sus pagos a grupos externos. "Respetamos lo que Goldman hizo en Citizens United, pero hemos dejado en claro que seguiremos insistiendo con los pagos comerciales a asociaciones", dijo de Blasio.

Mientras crece el número de compañías que acepta esa transparencia, los accionistas activistas intentan crear un sentido de inevitabilidad en torno a su adopción universal. Bruce Freed, presidente del Centro de Responsabilidad Política, dijo en la última temporada de votaciones, que el promedio de votos a favor de la resolución de transparencia fue de 30.7%, tres veces el promedio de hace siete años.

"La presión para que las compañías acepten esta medida aumenta, así que es sólo cuestión de tiempo", dijo.

Microsoft, un nuevo converso, se unió después de que Newground Social Investment lo hiciera, y después se retractó de una propuesta de accionistas en 2009. El presidente ejecutivo de Newground, Bruce Herbert, dijo que algunas compañías alegan que la publicación de información los coloca en desventaja competitiva. "Alegamos que se está convirtiendo rápidamente en una de las mejores prácticas de gobernabilidad corporativa, y corren el riesgo de dañar su reputación si no lo hacen", dijo.

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