La era de las inversiones sin lágrimas

La deuda de las empresas cobra mayor atractivo y seguridad ante la debilidad de la economía; las empresas cambian los rendimientos por la seguridad de sus bonos, y los inversores lo aceptan.
acciones deuda nyse mercado inversionista corredor bolsa  (Foto: Cortesía Fortune)
Nancy Miller

Los inversionistas se formaron la semana pasada para obtener un pedazo de la nueva oferta de deuda de Johnson & Johnson, aunque los rendimientos eran tan pequeños como un Q-tip. Lo mismo pasó con la nueva deuda de IBM, Wal-Mart y otros corporativos con grado de inversión.

Pueden llamarla la época de "la inversión sin lágrimas"; ya no hay dolor si el mercado de acciones se desvanece un día, un minuto o un año; ya no hay lágrimas si la economía entra en recesión; no más sufrimiento para los corporativos que ahorran dinero antes de que llegue la nueva crisis crediticia; y ya no hay penas para los gestores de activos que defienden sus estrategias ante los inversionistas.

Johnson & Johnson, IBM, Pepsi, Kraft, son las compañías que tienen más posibilidades de lidiar con lo que sea que traiga la economía. Si no están repagando su deuda, nadie lo estará haciendo.

Los vendedores que llaman a clientes para vender ofertas con notas increíblemente reducidas preguntan en quién confían más, en los corporativos estadounidenses o en el Gobierno de Estados Unidos.

Esto explica por qué los inversionistas prefieren notas de 2.95% a 10 años de Johnson & Johnson (J&J), cuyos rendimientos son de sólo 0.43 puntos porcentuales más en comparación con una nota del Departamento del Tesoro, y no una acción de J&J, con un rendimiento de dividendo de 3.69%. O por qué prefieren notas de 1% a tres años de IBM, con un precio de sólo 0.30 puntos porcentuales sobre los bonos del Departamento del Tesoro comparables, en vez de una acción de IBM con un rendimiento de dividendo de 2%. Las acciones siguen flojas y nadie está seguro de si podrán comprar otra ronda para todos o si mejorarán o si caerán. Pocos inversionistas están dispuestos incluir estos riesgos en su portafolio.

"Hace sólo tres meses pensamos que el mundo se iba a acabar", dijo David Trahan, director administrativo y jefe de inversión para Citi Institutional Clients Group. Sus temores son la experiencia cercana a la muerte en Grecia y después en España, la demanda sorpresa de la Comisión de Mercados y Valores (SEC por sus siglas en inglés) contra Goldman Sachs, la ley de supervisión a las regulaciones financieras, el aumento del miedo de que haya una recesión doble.

Consecuentemente, los inversionistas comenzaron a exigir concesiones de rendimientos mayores en todos los bonos corporativos. El miedo no ha decaído en semanas recientes, pero la actitud de los inversionistas ha cambiado: lucen más nerviosos que nunca sobre la economía y los mercados, más confundidos que hace 18 meses, pero también decidieron que a las compañías de primera clase les irá bien, dijo Trahan. Eso ayuda a que los diferenciales de los bonos corporativos se acerquen a los rendimientos menguantes del Departamento del Tesoro, algo poco usual.

"No me sorprendería que J&J comerciara a un diferencial por debajo del Departamento del Tesoro", dijo Jack Ablin, jefe de inversión en Harris Private Bank. Es decir, los rendimientos de J&J podrían hundirse por debajo del rendimiento libre de riesgo de la deuda gubernamental. Los rendimientos corporativos han sido más bajos que los del Departamento del Tesoro desde la Gran Depresión.

Los bonos no tienen un lado tan "negativo" como las acciones. La deflación y la recesión doble podrían ser panoramas poco probables, pero las ramificaciones podrían ser devastadoras si ocurriera. "Es como si estuviéramos conduciendo con la llanta de refacción: ya cambiamos la llanta, pero si otra se poncha, estamos fritos". Y no queremos estar fritos, pero es algo que el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, consideró antes de que la burbuja crediticia estallara hace tres años.

En un discurso de 2002 con presencia en Internet, Bernanke (cuando sólo era un gobernador de la Reserva Federal) analizó hipotéticamente cómo debía manejar el Banco Central la amenaza de deflación (la caída de los precios) cuando las tasas a corto plazo estén en cero (como ahora). Bernanke se remontó hasta 1951, cuando "la Reserva Federal mantenía un tope de 1-1/2% a largo plazo en los bonos del Departamento del Tesoro durante casi 10 años". David Rosenberg, economista y optimista de los bonos, cree que Bernanke tiene la voluntad y capacidad para bajar aún más las tasas de los bonos a largo plazo, lo que implicaría precios mayores. "En este caso, comprar más bonos es algo seguro, y si obtenemos 2.5% a largo plazo con los bonos y con ayuda de Ben Helicóptero, el rendimiento sería de más de 30%", escribió Rosenberg en su nota del 12 de agosto.

Esta podría ser la era de oro para la inversión de bonos

Los factores técnicos también están del lado del mercado de bonos, tanto para el grado de inversión como para rendimientos altos. La gente está invirtiendo en fondos de bonos que necesitan ponerse a trabajar. La tendencia comenzó el año pasado a beneficio de los créditos principales.

El mercado se volvían eufórico, los gestores de activos querían comprar créditos de grado de inversión: inversionistas de materias primas, inversionistas de hipotecas, inversionistas de agencias... la demanda era cinco veces la de los acuerdos de hoy, que son fuertes, pero guiados por inversionistas de bonos corporativos centrales. Los rendimientos eran dos veces más altos para los nombres reconocidos. En 2008, los inversionistas con suerte recogían notas a 5 años de IBM por un rendimiento de 6.584%, 3.875 puntos porcentuales por encima de los bonos del Departamento del Tesoro a cinco años, que entonces tenían un rendimiento de 2.709%. Ese mismo año, IBM vendió bonos a 30 años por casi 8.1%, cuatro puntos porcentuales por encima de los del Departamento del Tesoro (prácticamente una liquidación).

Hoy, los inversionistas están divididos en dos sectores de mercado balanceando sus miedos y necesidades. Un gestor de activos camina por esa cuerda floja buscando ineficiencias en los precios. Algunos gestores están comprando bonos costosos porque prometieron inversiones específicas con el sistema de calificación de crédito; no necesita a las agencias calificadoras pero prefiere depender de sus propias investigaciones que husmear valor, sobre todo entre la basura del mercado de bonos, que según algunas medidas, sigue siendo relativamente barato. Ese mercado también muestra euforia: Dealogic informó que la emisión semanal de altos rendimientos llegó a un récord de 15,400 millones de dólares la semana pasada. Desde que comenzó el año y hasta la fecha, el total es de 155,500 millones de dólares, muy cerca de récord anual histórico de 163,570 millones de dólares que se fijó el año pasado, según Dealogic.  

El mercado de bonos ha sido hogar de ahorradores mayores, no de los comerciantes. "Normalmente compramos bonos para equiparar flujos de efectivo, pero no para inversiones puras", dijo Jack Ablin, de Haris Private Bank. "Lo hacemos para equiparar madurez para que cuando los inversionistas necesiten firmar la cuenta tengan dinero disponible". Esto explica el peculiar desarrollo de los Valores del Departamento del Tesoro Protegidos contra la Inflación a cinco años (TIPS por sus siglas en inglés). La semana pasada, los TIPS se comerciaban con un rendimiento ligeramente negativo: sí, el rendimiento es negativo, y ya había pasado antes (en 2008 para ser más precisos). "Eso no parece una coexistencia pacífica con el panorama de la deflación", dijo Albin, pero es parte de las prácticas de inversión sin lágrimas de varios profesionales, pues algunos dicen que es la mejor protección de la inversión anti-inflación. Aunque la deflación es el principal temor para la mayoría de los inversionistas, los miedos de una inflación no se quedan atrás. Warren Buffett dijo recientemente que reduciría sus inversiones con ingreso fijo a largo plazo para protegerse contra la inflación. Los TIPS son para los inflacionistas que no se preocupan por la tasa de interés real, sino que les preocupa el rendimiento del importe a un nivel ajustado a la inflación. Si la economía estadounidense decae, los inversionistas en TIPS se sentirán confiados de que recibirán de vuelta el efectivo para pagar la renta y comprar comida porque al menos recibirán el poder de compra de su inversión original.

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Para asegurarse, hay voces que dicen que estas estrategias podrían salir mal: las tasas de interés podrían elevarse y los precios de los bonos de primera clase podrían tambalearse, o los emisores corporativos podrían tambalearse también si la economía empeora. Ciertamente no harás dinero de nada de eso porque los precios son muy altos, y no hay tal cosa como comercio sin dolor, al igual que no hubo tal cosa como una inversión hipotecaria libre de riesgo.  

Pero los inversionistas seguirán buscando un hogar para su efectivo que tanto les costó ganar, un refugio para la volatilidad de las acciones. Deberíamos comenzar a temer cuando los inversionistas decidan que el colchón es el lugar más seguro para todos.

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