Las casas en EU ‘inflan’ su valor

Los programas federales para ayudar a los propietarios de casas podrían resultar contraproducentes; analistas opinan que los precios se están inflando artificialmente, evitando una corrección natural.
casa hipotecaria.jpg  (Foto: Photos to go)
Nin-Hai Tseng

Ya viene en camino más ayuda para el creciente número de propietarios de viviendas en Estados Unidos. El mes entrante comenzarán a recibir ayuda adicional por parte del gobierno federal; un programa ayudará a los propietarios de viviendas calificados a refinanciar sus hipotecas, después de ver que el valor de sus viviendas cayó por debajo del valor que ya poseen, y otro programa incluirá otra ronda de financiamiento para ayudar a los desempleados o subempleados a cumplir con sus pagos.

Es fácil ver la necesidad de estos programas; en teoría, hacen que la gente permanezca en sus hogares y llevan algo de estabilidad al frágil mercado de las viviendas. Pero la abundancia de programas anunciados desde que comenzó la crisis de las viviendas ha sido, en general, un fracaso, lo que nos hace pensar que cualquier esfuerzo por luchar contra las ejecuciones hipotecarias e impulsar la venta de viviendas será un esfuerzo inútil.

Los precios de las viviendas han mostrado señales de recuperación sustentable. Mientras que el Índice del Precio a las Viviendas de S&P/Case-Shiller mostró un aumento de 1% en junio, en comparación con mayo (su tercer aumento mensual consecutivo), el presidente del comité del índice de S&P advirtió que no es ningún motivo de emoción, pues otra información reciente sobre la venta de hogares e hipotecas apunta a que habrá menos ganancias.

La compra de casas nuevas en julio cayó 12.4% en comparación con el mes anterior, a un ritmo anual de 276,000, el más débil desde que se comenzó a llevar registro de la información en 1963, según el Departamento de Comercio de Estados Unidos.

Ni siquiera las tasas hipotecarias con niveles bajos récord han impulsado la venta de hogares o atraído al público que le teme a la deuda. Claro que esto no es ninguna sorpresa: los expertos han dicho que el precio de las viviendas, que ha caído más de 30% desde 2006, sigue inflado en 15% a 20% en muchas zonas. Entonces, ¿por qué seguir sosteniendo los precios más tiempo con programas federales? ¿Es hora de dejar que los precios caigan de forma natural, dejando espacio para que haya una corrección genuina del mercado de bienes raíces?

Es cierto que existen muchos motivos para no permitir que los precios sigan cayendo. Para empezar, otra caída hundiría más hipotecas, multiplicando la cantidad de ejecuciones hipotecarias y los temores de los bancos.

Los precios a la baja de las viviendas quizás esparcirían el miedo de una deflación, que enviaría a la economía en general a otra caída libre, volviendo a reducir todo, desde salarios y ventas hasta la confianza del consumidor.

Pero cada vez hay mayor evidencia de que la intervención del gobierno en el mercado de las viviendas podría estarle haciendo a la economía más daño que bien, al menos a largo plazo. Un crédito fiscal gubernamental, que caducó en abril, y servía para animar a los compradores de viviendas, sí tuvo efectos positivos en las ventas, pero se comprobó que se trató sólo de una muleta temporal.

El Programa de Modificación de Viviendas Costeables (HAMP, por sus siglas en inglés), y el Programa de Refinanciamiento de Viviendas Costeables (HARP, por sus siglas en inglés), quizás redujeron la tasa de ejecuciones hipotecarias, pero los programas han sido muy criticados por no haber logrado dar a los dueños de viviendas un alivio permanente.

Los pocos que están comprando viviendas en este momento quizás están sobrepagándolas, y muchos de ellos están siendo convencidos de que está bien seguir intentando pagar una casa que apenas pueden costear. Los ecos del fomento a la propiedad de viviendas son lo que nos sumergió en la burbuja en primer lugar.

"Durante todo este debate, no se ha visto la disposición para analizar la información de forma realista", dijo Dean Baker, codirector del Centro de Investigación y Políticas Económicas, un centro intelectual con base en Washington. Baker es uno de los muchos que predicen que los precios caerán aún más. Dice que varios receptores de apoyo gubernamental quizás perderán eventualmente sus casas, y el financiamiento federal que apoyaba su estancia temporal terminará beneficiando a los bancos que sostienen sus hipotecas.

"Lo que estamos haciendo es llevando a más gente a la trampa", dijo Baker con respecto a las políticas gubernamentales que básicamente fomentan que la gente compre o permanezca en sus casas a pesar de no tener el presupuesto para lograrlo. "No me parece bien que estemos atrayendo a más ingenuos".

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La solución de Baker es dejar que el mercado dicte hasta dónde deben caer los precios. Con respecto a los muchos propietarios de viviendas que corren el riesgo de enfrentar una ejecución hipotecaria, hay que darles la opción de dejarlos permanecer en sus casas, con la opción de arrendamiento hasta por cinco años. Ésta es una propuesta similar a la presentada por Raul Grijalva, congresista demócrata del estado de Arizona. 

Preparar el camino para una corrección real del mercado quizás no sea algo perdurable, pues dejar que los precios de las viviendas caigan es motivo de temor. Pero, ¿una caída gradual que pueda prolongar la recuperación económica real es algo más digerible?

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