El ahorro puede salvar a EU

La idea de que el Gobierno debe impulsar el crecimiento puede ser la causa del deterioro económico; cuando la gente ahorra los bancos prestan más, las Pymes crecen, hay más empleo, y la gente gasta.
inversion eu prestamo ahorro plan  (Foto: Cortesía Fortune)
Shawn Tully

Lo dijimos antes y lo volvemos a decir: los ahorros son un mejor estímulo para la economía que los gastos. A continuación, para los escépticos, lo que necesitan saber. La semana pasada, recibí un email de un ingeniero aeroespacial de 28 años de la Costa Oeste, que incluía una lista de preguntas sobre una nota que escribí el 9 de septiembre, El estímulo desnudo: por qué los ahorros estimulan más que los gastos. "Un grupo de colegas y yo leímos la nota y lo debatimos mientras almorzábamos," escribe Chris, el ingeniero ". No pudimos dar con las respuestas. Traté de dárselo a mis amigos de finanzas el fin de semana, pero tampoco parecen entenderle".

Termina con un pedido muy caballeroso: "¡Ayúdenos a los inexpertos interesados en la economía!".

No puedo pensar en mejor forma de explicar la tremenda falla en el plan Obama que contestar la pregunta de Chris.

¿La premisa de tu nota no es real sólo si los bancos están dispuestos a reinvertir los depósitos de ahorros de nuevo en la economía? ¿No tendría más sentido si la clase trabajadora se gastara ese dinero, directamente? Si nadie más presta dinero, ¿no será la única alternativa darle dinero a los consumidores para levantar los ingresos?

Antes de empezar, es importante distinguir entre dos resultados diferentes del programa fiscal. El primero es lo que llamamos el "Impacto estático", que mide lo que el estímulo agrega al PIB si sólo mueve dinero de una categoría de PIB a otro, y no incluye incentivos para aumentar las ganancias para las empresas o subir los ingresos de forma permanente para los consumidores. Aunque la administración podría objetar esto, es más o menos el caso del plan de Obama. La segunda es el "efecto rodillo," que viene en dos partes: primero, la sacudida de las políticas que flexibilizan los reglamentos y reducen los desembolsos del Gobierno, y por lo tanto los impuestos a futuro. Tales incentivos pueden impulsar gastos de inversión y el crecimiento casi de inmediato. Ahora brillan por su ausencia. Segundo, aunque el dinero que se pasó del consumo a los ahorros no ayuda a levantar el PIB ya mismo, la inversión extra trae mayor crecimiento en años próximos al aumentar la productividad.

Como veremos, con el "impacto estático " del estímulo ni se gana ni se pierde, y el "efecto rodillo " es decididamente negativo.

El meollo del plan de estímulos de Obama es fácil de entender. Su objetivo es impulsar el crecimiento moviendo cientos de miles de millones de dólares en inversiones estadounidenses y extranjeras a gastos de Gobierno y de consumidores. El Tesoro recibe 862,000 millones de dólares en préstamos que las familias y el Gobierno no necesitan usar ahora, y por lo tanto ahorran. Así que el Gobierno federal gasta parte de eso y devuelve el resto, con programas como la devolución fiscal "Making Work Pay", para consumidores con más posibilidades de gastarlo. La lógica es que todos los desembolsos extra en estas dos categorías aumenten el PIB más que si ese dinero hubiera ido a lugares a donde van los ahorros, en bonos corporativos, ofertas de acciones o depósitos bancarios.

El problema es que los ahorros, al igual que los dólares que el Gobierno canaliza a los salarios y flotillas de autos, y que los consumidores derrochan en restaurantes, turismo y computadoras, son gastados en cosas como inversiones corporativas para la investigación, robots y software. Por tanto, cada dólar que se transfiere de los ahorros al consumo no agrega al gasto total o al PIB, en lo absoluto.

Así que para contestar la pregunta de Chris, asumamos que el Gobierno jamás hubiera obtenido el préstamo de 862,000 millones de dólares, y que el dinero se quedó en manos de las familias estadounidenses y gobiernos extranjeros. Recordemos que esos 862,000 millones están siendo gastados por el estímulo por el Gobierno o los consumidores. Si quienes ahorran se quedaran con el dinero, todo quedaría como ahorros. Así que esos dólares entrarían en los bancos en cuentas de ahorros  y certificados de depósito. Ese dinero luego lo podrían prestar los bancos, sobre todo a las pequeñas empresas.

Dices en tu nota que: "Para comprar nuestras notas de deuda, los inversionistas extranjeros primero deben vender mucho más de sus productos de lo que nosotros les debemos vender a ellos, lo que obligaría a EU a mantener un déficit comercial año con año." No entiendo esto. ¿No pueden las entidades extranjeras comprar notas de la Tesorería en cualquier momento?

Hoy por hoy, Estados Unidos toma prestada buena parte del estímulo de 862,000  millones de dólares de otros países, sobre todo China y Japón. En otras palabras, importamos gran parte de los ahorros necesarios para financiar todos los gastos del Gobierno y los consumidores que es la base del plan. A sus gobiernos les agradan nuestras Tesorerías, porque ven a la economía mundial como altamente volátil, y ven al dólar como la moneda más segura del mundo. Para tener los dólares para comprarles a nuestras notas de deuda, esos países nos deben vender mucho más de sus productos de lo que nosotros a ellos. Y sí, tanto tomar prestado requiere que EU reduzca sus exportaciones, aumente sus importaciones o combine las dos cosas.

Para contestar la pregunta de Chris, el Gobierno japonés puede usar yenes para comprar bonos del Gobierno de Estados Unidos en el mercado abierto, con lo que agregaría a las reservas de su Banco central. Es estrictamente una transacción monetaria, una forma de que los japoneses levanten el valor del dólar y hacer que sus exportaciones sean más competitivas. Pero esas compras no tienen un efecto inmediato en el crecimiento de ninguno de los dos países, porque no hay intercambio de bienes o servicios.

Escribiste: "Ahora, la demanda de crédito es tan débil que un billón de dólares en exceso de reservas están depositadas en la Reserva Federal." Yo pensé que las empresas pedían préstamos a gritos. ¿Por qué está débil la demanda de préstamos?

La demanda de préstamos sí está muy débil. Las empresas que "piden préstamos a gritos" están en una de dos categorías. Primero están los prestatarios que encaran fuertes problemas financieros por la recesión y ya no son solventes. Luego, las pequeñas empresas típicamente tenían un único banco que conocía su crédito y que confiaba en sus líderes. Muchos de esos bancos desaparecieron durante la crisis financiera. Por ello, una cierta cantidad de empresas sanas no pueden convencer a uno de los bancos que quedan a establecer una relación nueva y empezar a prestarles dinero.

Pero para la mayoría de las empresas, el problema no es la disponibilidad de préstamos. Es su renuencia a invertir en el futuro. Ahora la mayoría de las empresas reciben préstamos para financiar sus inventarios y reemplazar equipo viejo. Cualquier plan de expandirse queda para más adelante.

Para iniciar una fuerte recuperación, Estados Unidos necesita un aumento de gastos de los consumidores y de inversión privada. Los gastos del consumidor ya están cerca de los niveles necesarios para una buena recuperación. El problema es la inversión una vez más. Reducir los gastos del Gobierno y recibir préstamos no agregará al PIB ahora. Sólo restará la misma cantidad del consumo, dejando igual al ingreso nacional. Así que el "impacto estático " sería de cero.

Lo que importa es aumentar los gastos de los consumidores por encima de los niveles actuales y agregar una explosión de las inversiones. Para eso, necesitamos un plan fiscal que dé más confianza a las familias y las empresas. Recordemos que parte del efecto rodillo es la sacudida, llamémosle Impacto Repentino, de una mejoría dramática en los incentivos.

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Un buen plan para reducir los gastos le daría a las corporaciones del país un golpe de confianza. Quitaría los temores de que los impuestos suban de repente y absorban las ganancias.

"Si los incentivos cambian, el crecimiento puede continuar luego de unos 10 minutos," dice John Cochrane, un economista de la Escuela de Negocios Booth, en la Universidad de Chicago. La razón es simple: como acto de fe, las empresas empiezan a producir más, confiados de que podrán venderlos a consumidores que trabajan más horas y a empresas que se quedan con más de sus ganancias. Lo importante, dice Cochrane, es que las familias y las empresas sientan que los cambios no son un juego de una sola vez, sino que lleven a aumentos duraderos en sus ingresos. "Primero suben los ingresos," dice. "Luego la gente trabaja más horas. Después las familias tienen más dinero para gastar y los consumidores gastan más y las inversiones suben".

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