Estímulo en EU, un ‘impuesto’ al consumo

El mercado espera con ansia saber cómo apoyará esta vez la Fed a la economía de Estados Unidos; los consumidores pueden verse afectados por un alza en los precios, de una ayuda sin efecto.
cnn money dolar  (Foto: Cortesía CNNMoney)
Hibah Yousuf
NUEVA YORK -

La perspectiva de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) inyecte más dinero a la economía ha entusiasmado a los inversionistas, pero la medida puede perjudicar a los consumidores.

Desde que Ben Bernanke, presidente del Banco Central, prometiera en agosto que iba a tomar "medidas no convencionales" para mantener a flote la economía, el índice S&P 500 ha escalado más de 11%.

Lo más probable es que dichas "medidas no convencionales" consistan en otra ronda de compra de activos, una política conocida como flexibilización cuantitativa (QE por sus siglas en inglés). La acción está destinada a estimular la economía y disminuir las tasas de interés, pero también añadirá más presión al ya anémico dólar.

Desde el comentario de Bernanke, el índice del dólar ha caído 7%, mientras que el precio de los commodities (que se da en dólares) ha aumentado. El crudo ha subido 14% y el oro 8%. Los precios del algodón, el maíz, el azúcar, el trigo y el café también han registrado nuevos máximos en los últimos dos meses.

Esos elevados precios, en última instancia, repercutirán sobre los consumidores bajo la forma de un alza en los precios del café, el pan, la pizza, la gasolina, la ropa y más.

"El problema con la QE es que se comporta como un impuesto sobre el consumidor. La gente cree que no cuesta, pero no es cierto. El próximo año, estaremos pagando más en la gasolinera y en la tienda" explica David Giroux, gestor de fondos en T. Rowe Price.

Los hogares estadounidenses ya están gastando 340,000 millones de dólares anuales en gasolina, según Paul Dales de Capital Economics. Y desde agosto pasado, el precio del galón ha aumentado 4.8%. Si sube otro 10%, el precio promedio del galón ascenderá a más de 3 dólares, lo que supone 51,000 millones de dólares más en el gasto de los hogares. Una modesta alza del 5% en los precios de la comida, indica Dales, obligará a una familia a añadir 350 dólares más a su presupuesto anual para alimentos.

La elevada deuda puede más que las tasas bajas

En medio de la especulación sobre la QE, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años ha descendido a 2.33%. El rendimiento, usado para determinar las tasas de hipotecas y préstamos, se recuperó a 2.5%, pero aún así sigue muy por debajo del nivel que tenía en abril, de 4%.

Las bajas tasas de interés a largo plazo deberían animar a consumidores y empresas a gastar más. Eso, a su vez, conduciría a más empleos, mejores precios en la vivienda y una reactivación económica general.

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Sin embargo, una segunda compra de activos puede no surtir ese efecto. "Los bancos tendrán más dinero para prestar, y las bajas tasas facilitan que la gente pida prestado. Pero el problema es que la gente aún está sumida en deudas y sigue pagándolas, así que no está claro cuánto dinero más estarán dispuestos a pedir" expone Mike Schenk, vicepresidente de economía y estadística de la Asociación Nacional de Uniones de Crédito.

Además, las tasas hipotecarias ya se encuentran en mínimos históricos, y a pesar de eso el mercado inmobiliario no se recupera. Asimismo, las condiciones más flexibles ayudarán a que las empresas aumenten su capital, pero éstas ya nadan en dinero y aún así no contratan personal.

"Los negocios estadounidenses no tienen clientes, e incluso una tasa de interés al 0% no inspirará a General Electric a construir fábricas y ampliar su nómina, pues las ventas de focos siguen estancadas" ejemplifica el profesor de negocios de la Universidad de Maryland, Peter Morici, ex economista en jefe de la Comisión Internacional de Comercio de Estados Unidos.

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