Firma se opone a expropiacion de Chávez

La acerera Sidetur rechazó ser nacionalizada ante las disposiciones del presidente venezolano; la compañía advierte que se perderían más de 1,800 empleos por la medida.
hornos de acero  (Foto: Especial)
CARACAS (CNN) -

La siderúrgica venezolana Sidetur rechazó el lunes la expropiación dictada por el presidente Hugo Chávez y dijo que "no existen razones objetivas que justifiquen" la medida. Chávez ordenó el domingo expropiar la Siderúrgica del Turbio (Sidetur), unidad de la firma local Sivensa, que produce un 40% de las cabillas del mercado, argumentando que comercializaban a precios superiores al promedio.

"Vemos con preocupación que se pretenda confundir a la opinión pública justificando la medida de expropiación con el argumento de que Sidetur vende las cabillas a precios elevados", dijo la firma en un comunicado.

"Lo cierto es que la empresa ha cumplido estrictamente con la regulación de precios decretada por el Ejecutivo que mantiene los precios congelados desde diciembre del 2006", agregó. 

Las cabillas (acero estructural) se utilizan como parte del acero en las cimentaciones de edificios y techos, así como también en la elaboración de columnas.

Las actividades de la firma van desde la recolección y procesamiento de chatarra ferrosa hasta la elaboración de productos terminados para la construcción, como vigas, barras de acero, alambre y palanquillas.

Sidetur ocupa a 1,857 personas de manera directa y 5,000 de forma indirecta y su producción anual de cabillas -unas 350,000 toneladas métricas- permite construir cerca de 16,000 viviendas. 

"Exhortamos al Gobierno a evaluar el impacto que esta medida de expropiación tiene sobre los planes de infraestructura y construcción; así como sobre los trabajadores y sus familias", advirtió Sidetur.

Industria en deterioro

Gran parte del sector siderúrgico pasó a manos del estado con la renacionalización de Sidor -la mayor siderúrgica de la región andina y el Caribe- en el 2008. 

Al año siguiente, Chávez expropió Venprecar y Orinoco Iron, unidades de Sivensa de briquetas metálicas para la construcción.

Sin embargo, las llamadas industrias básicas en Venezuela pasan por una crisis debido a su retraso tecnológico, frecuentes huelgas de trabajadores y, este año, una crisis eléctrica las obligó a reducir su consumo de energía y con ello su producción. 

Adversarios de Chávez reclaman que el Gobierno arruina las empresas estatizadas y pone sus recursos para financiar su proyecto político, que afirman lleva al país socio de la OPEP hacia el comunismo.

"Lo que se hace es cumplir con una decisión para fortalecer aún más el plan nacional siderúrgico", dijo la tarde del lunes el ministro de Industrias Básicas y Minería, José Khan. 

"Dicho plan tiene tres objetivos fundamentales: primero, poder establecer una producción fundamental para el país en el caso de viviendas; segundo, la soberanía productiva y tercero, impulsar el control obrero, la participación de los trabajadores en la actividad productiva", explicó.

En sus 11 años en el poder, Chávez ha nacionalizado empresas de telecomunicaciones, electricidad, petróleo, cementeras, bancos, entre otros. 

El mandatario también anunció que expropiará seis desarrollos urbanísticos de constructoras locales a las que acusó de "estafar" a sus clientes.

A la tarde del lunes, la Guardia Nacional custodiaba muchos de estos complejos y los propietarios se acercaron al lugar con incertidumbre sobre el futuro de sus viviendas. 

En Venezuela el déficit habitacional es de más de dos millones de viviendas.

 

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