Evo Morales anula el ‘gasolinazo’

El mandatario canceló el incremento del precio del combustible que desató una ola de protestas; el Gobierno pretendía eliminar el subsidio al energético que costaba al país 380 mdd.
LA PAZ (CNN) -

El presidente boliviano Evo Morales, abrumado por una ola de violentas protestas sociales, dijo en la noche del viernes 31 de diciembre que anuló la fuerte alza de combustibles que había resuelto y que desató un caos de precios en el transporte y el comercio de productos básicos. La marcha atrás del mandatario izquierdista también alcanzó a un aumento salarial del 20% que había dispuesto a modo de compensación para sectores claves de la economía del empobrecido país.

Enfrentando la mayor ola de desaprobación de sus casi 5 años de Gobierno, Morales hizo el anuncio por la televisión estatal luego de cuatro jornadas de huelgas y manifestaciones, que incluyeron a grupos afines al Gobierno y en las que no faltaron pedidos de renuncia.

"Prometí gobernar obedeciendo al pueblo, he escuchado y entendido a mis compañeros que me decían que (el reajuste) es importante, necesario, pero no oportuno (.. .), por eso, en esa conducta de mandar obedeciendo al pueblo, abrogar el decreto supremo 748 y los demás decretos que acompañan esta medida", dijo.

Morales se anticipó así a nuevas protestas en demanda de anulación del llamado "gasolinazo", anunciadas para la próxima semana por sindicatos y movimientos sociales, la mayoría afines a su Gobierno, con planes que incluían manifestaciones y al menos dos marchas de centenares de kilómetros hasta La Paz.

Hasta entrada la noche del viernes, el Gobierno había defendido su decisión de incrementar los precios de los combustibles en cerca de un 80% en la necesidad de eliminar un subsidio que costaba al Estado 380 millones de dólares y que alentaba el contrabando.

El mandatario indígena apuntó que la decisión fue tomada en consulta con el vicepresidente Álvaro García, los ministros y diversos movimientos sociales, entre ellos los sindicatos de productores de coca de la región central de Chapare, su cuna política, con los que se reunió más temprano el viernes.

"Esto quiere decir que todas las medidas quedan sin efecto, no existe justificación para subir pasajes, ni aumentar precios de alimentos, ni especulación, todo vuelve a la situación anterior", agregó.

Los bloqueos de carreteras en diversas vías entre La Paz y la vecina ciudad altiplánica de El Alto habían sido levantados en la madrugada del viernes y el transporte reanudó servicios, dando a ambas ciudades la apariencia de total normalidad.

Panorama similar transmitió la televisión desde otras ciudades importantes, en contraste con la violencia del día anterior que tuvo su clímax en la quema de una estación de peaje y de la sede de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve), además del apedreamiento de la Vicepresidencia.

"Tendremos un año 2011 muy difícil, principalmente porque la vida nacional vuelve a politizarse en extremo", dijo horas antes del retroceso presidencial el analista Jorge Lazarte, un catedrático universitario de línea centrista.

Boomerang político

Gritos como "¡Que se vaya Evo!" o "¡Evo, cuidado, el pueblo está enojado!" se escucharon en las manifestaciones por primera vez desde que el dirigente cocalero emergiera en el 2005 como tabla de salvación para un país sumido en un caos político.

Su discurso indigenista y "anti neoliberal" lo llevó a tener una cadena de triunfos electorales, incluida su reelección en diciembre del 2009, que le dieron un poder político que se puso a prueba con la impopular medida sobre los combustibles, según analistas.

Pero esta semana fue cuestionado hasta con demandas de renuncia surgidas de los mismos sectores que ayudaron a encumbrarlo.

"Morales está sufriendo las consecuencias de los excesos de su propio discurso, que sus bases le exigen que cumpla", dijo Lazarte.

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El Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral (CEDLA), una antigua organización no gubernamental que dirige un centro de estudios petroleros, afirmó tras las protestas del jueves que "Evo pierde base social, miles repudian su política petrolera".

Los manifestantes, según el CEDLA, cuestionaban principalmente la decisión "neoliberal" de Morales de romper un quinquenio de estabilidad económica para beneficiar a las transnacionales petroleras que en la última década concentraron su negocio en la exportación de gas a Argentina y Brasil.

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