Los peores errores de Bernanke

El martes se cumple el quinto aniversario de Ben Bernanke tras las riendas de la Fed de EU; ya sean intentos de recuperación para el país fallidos o exitosos, Bernanke lo toma con calma.
ben bernake fed eu  (Foto: Fortune)
Colin Barr

Estos últimos años han estado llenos de acontecimientos, por decir algo. Después de un 2006 casi completamente plácido, la marea cambió en contra de Bernanke en 2007, mientras el mercado de las viviendas colapsaba y la economía de Estados Unidos también caía en picada. En 2008 azotó una crisis financiera masiva. Apenas ahora, más de dos años después, la recuperación comienza a tomar fuerza, pero aún faltan años antes de que el desempleo regrese a niveles aceptables, como bien lo sabe Bernanke. Son condiciones retadoras para cualquiera, pero a lo largo de su presidencia, Bernanke ha mostrado una infortunada tendencia a tomar con calma los enormes problemas que enfrenta Estados Unidos. Este hábito agrava el impacto de las malas noticias, por lo que para los críticos es fácil representar a Bernanke como falto de capacidades, haciendo un trabajo para el que se queda corto, y a la Fed como la pandilla que no logra controlar

La verdad es que hacer el trabajo de crear políticas monetarias era casi imposible cuando Bernanke tomó el puesto. La economía global estaba completamente arruinada, gracias, en gran medida, a las políticas que Bernanke defendió mientras estaba al lado de su predecesor, Alan Greenspan. El liderazgo político displicente de Estados Unidos, si así podemos describirlo, no facilitó las cosas.

Aún así, Bernanke pudo haberse facilitado un poco su desventurada media década si hubiera mantenido un pie en la realidad y si hubiera soltado la rienda de los mercados Kool-aid libres. Bernanke ha hablado una y otra vez sobre la necesidad de la independencia del banco central, pero la falta de pensamiento independiente ha sido su mayor debilidad en la Fed, un hecho que ha sido primordial entre los incontables críticos de Bernanke.

Estos son los errores más grandes de Bernanke:

Marzo 2007: decir que lo subprime estaba contenido.

Bernanke nunca podrá superar su discurso ante el Congreso, cuando dijo que "el impacto de los problemas de los mercados subprime en la economía general y en los mercados financieros parece estar contenido". El daño a la reputación de Bernanke, por otro lado, parece no tener límites.

Julio 2008: decir que Fannie y Freddie estaban bien. 

Este comentario está casi en el olvido porque Bernanke lo hizo la misma semana que Hank Paulson dijo que lo que realmente se necesitaba para resolver el problema de Fannie y Freddie era, mmm...una bazuca. Bernanke nunca ha sido un tonto, pero su comentario sí lo mostraba en su hábitat natural: la negación. "Las empresas financiadas por el gobierno están bien capitalizadas", dijo Bernanke al Comité de Servicios Financieros de la Cámara. "No corren riesgo de caer". La verdad es que sí corrían es riesgo, y ahora los contribuyentes saben que eso les costó 163,000 millones de dólares.

Septiembre 2008: cambiar su versión sobre Lehman.

Se dijo que dejar caer a Lehman Brothers sería un error catastrófico, pero en realidad no fue el peor malpaso. Algo iba a explotar en algún punto de la crisis, sin importar cuántas compañías rescatara la Reserva Federal. "Hubieran o no salvado a Lehman, la crisis habría tomado un rumbo distinto, pero sin duda habría ocurrido"; dijo Jamie Dimon, presidente ejecutivo de JPMorgan Chase, a la Comisión de Investigaciones de la Crisis Financiera (página 370).

Dejar caer a Lehman es una posición defendible, pero Bernanke no la defendió, al menos no consistentemente. Pudo haber hecho un gran agujero en los balances de Lehman y en el deseo de la Fed de prestar de forma prudente, pero lo que hizo fue afirmar inexplicablemente que el mercado tuvo tiempo para prepararse para la caída de Lehman, lo que sólo confundió el asunto y lo hizo sonar a pretextos inventados. Pensándolo bien, eso eran...

Marzo 2009: Eludir a AIG. 

Bernanke no se hizo ningún favor prometiendo manejar un banco central más transparente, y después retractándose ante las peticiones de exposición por parte de los partidos que obtuvieron fondos de los contribuyentes cuando la Fed rescató a AIG. El teniente de Bernanke, Don Kohn, incluso dijo al Senado que mostrar a dónde se fue el dinero podría "dañar la confianza" del sistema financiero. Ese argumento cayó una semana después, y eso definitivamente no hizo que confiáramos más en la Fed.

La resaca de ese episodio podría explicar por qué Bernanke cabildeó ante el Comité Bancario del Senado con tal fuerza antes de su re-nominación a finales de 2009. Se reunió con 18 de 23 miembros del comité entre agosto y noviembre de 2009, un nivel de alcance del que el consultor bancario, Kenneth Thomas, de Miami, jamás había escuchado.

"Mi análisis de los calendarios del presidente de la Fed desde 1996 nunca habían implicado tal contacto político en tan poco tiempo", escribió el mes pasado en un ensayo publicado en el American Banker. "Eso fue inconsistente con la promesa de Bernanke al momento de hacer su primera confirmación ante el Senado el 15 de noviembre de 2005, cuando dijo que se mantendría "completamente ajeno a todas las influencias políticas".

Marzo 2010: Buscar bruscamente la salida. 

Desde que Bernanke inundó al sistema bancario con dinero nuevo para compensar el colapso de la sombra del sistema bancario, ha sido atacado por los halcones de la inflación, que alegan que sus políticas harán que los precios en Estados Unidos salgan de control. La evidencia de que eso esté ocurriendo es poca, pero Bernanke también se ha apresurado a aplacar a los críticos, tanto, que pasó la primera parte de 2010 ingeniando la estrategia de salida de la Fed, pensando en cómo se desharía de su apoyo masivo a los mercados financieros sin desencadenar una inflación.

No fue tiempo bien aprovechado. En los meses posteriores a la planeación de salida de Bernanke, una ligera recuperación en el desempleo volvió a caer, enviando los rendimientos de los bonos a los niveles de la crisis de 2008. Con eso, Bernanke dio una vuelta en U y presentó el trabajo de su lanzamiento del pasado noviembre con la segunda ronda de la facilitación cuantitativa, o QE2: un programa de 600,000 millones de dólares en el que la Fed compra bonos del Departamento del Tesoro para aumentar la demanda de bienes y servicios.

De inmediato fue atacado en todo el mundo por supuestamente haber iniciado varias guerras, y después, por haber robado de la boca de los pobres... y no es como si los temerarios líderes de otros países fueran capaces de usar a Bernanke como chivo expiatorio de sus propias políticas desmesuradas.

Dejando eso de lado, ¿Bernanke pudo haber evitado el horrible QE2 si hubiera visto de cerca el balón a finales de la QE1, la compra de 1.75 billones de dólares en bonos de hipotecas y del Departamento del Tesoro que terminó en marzo de 2010? Thomas así lo cree. 

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"Si el QE1 hubiera continuado en esta cantidad por el resto de 2010, habría ayudado más a la economía cuando lo necesitaba y habría evitado las críticas por el QE2", escribió. 

Claro que, siendo Bernanke, también lo habrían criticado por algo más. Es triste, pero quizás nunca sabremos por qué habría podido ser criticado.

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