La inversión de China, ansiedad de EU

El gigante asiático no solo es el mayor comprador de Bonos del Tesoro, también se enfoca a empresas; el país norteamericano prefiere la inversión en los Bonos del Tesoro que en el poderío empresarial.
china obama visita  (Foto: CNN)

Los legisladores de Washington han estado quejándose del valor del yuan de China, pero ese problema podría pasar a segundo plano en los próximos años, mientras la segunda economía más grande del mundo intenta invertir más en el extranjero.  Las inversiones externas directas de China no existían antes de de las reformas económicas que comenzaron en 1978. En 2007, el volumen anual de sus inversiones globales creció a cerca de 25,000 millones de dólares; después se duplicó a más de 50,000 millones de dólares en 2008. Las inversiones cayeron en 2009, durante el clímax de la recesión económica mundial, pero rebotaron a un estimado de 56,500 millones de dólares en 2010.

Aunque la gran mayoría de las inversiones chinas de 2010 fueron fuera de Estados Unidos, hay mucha frustración en Washington sobre el hecho de que el Tigre Asiático esté comprando compañías estadounidenses. Recientemente, en medio de las preocupaciones por la seguridad nacional, un panel estadounidense que revisa los acuerdos transfronterizos recomendó que el fabricante de telecomunicaciones chino, Huawei, se separara de 3Leaf Systems, una pequeña compañía tecnológica de Bay Area que compró en mayo por 2 millones de dólares.

El mensaje es claro: las autoridades estadounidenses están felices de tomar la inversión de 900,000 millones de dólares de China en bonos del Departamento del Tesoro, pero le temen a una compra corporativa de 2 millones de dólares. 

La oposición proveniente de los legisladores de Washington no es nada nuevo, y parece que podría crecer. Las inversiones exteriores directas de China podrían aumentar en los próximos años, mientras el país busca seguir diversificando su economía más allá de las exportaciones. En 2010, las compañías chinas gastaron 4,900 millones de dólares en adquisiciones e instalaciones nuevas en Estados Unidos, por encima de los 2,800 millones de dólares en 2009, según cálculos de Rhodium Group. Las inversiones que encabezan la lista consisten en maquinaria y equipo industrial, seguidas de equipo electrónico, servicios públicos y carbón, petróleo y gas.

"Éste es sólo el principio", dice Daniel Rosen, un director de la consultora con base en Nueva York especializada en la economía de China. "Podemos decir con certeza que el crecimiento de las inversiones chinas en compañías y activos de Estados Unidos serán una fuente de ansiedad y tensión".

Es difícil no preguntarnos si se trata del tono adecuado de hacer negocios con una economía que, al parecer, superará a Estados Unidos en 2025.

Una historia de acuerdos muertos 

En 2005, China National Offshore Oil Corporation (CNOOC), una de las tres compañías petroleras estatales más grandes del país, retiró sus planes por absorber a Unocal Corporation, con base en Estados Unidos, tras una tormenta política de preocupaciones por la seguridad nacional. Recientemente, en noviembre, Sprint Nextel excluyó a Huawei de un contrato valuado en miles de millones de dólares, básicamente por preocupaciones de seguridad nacional, informó The Wall Street Journal, citando a personales familiares con el asunto. 

Otros acuerdos entre China y Estados Unidos han tenido mayor éxito. En octubre, CNOOC pagó 1,100 millones de dólares por una participación en un proyecto de esquistos de Eagle Force de Chesapeake Energy en el sur de Texas. La compañía china Bright Food Group Co. supuestamente está cerca de cerrar un trato para comprar la cadena de ventas de vitaminas estadounidenses GNC Holdings Inc. por entre 2,500 y 3,000 millones de dólares, según el Journal.   

Huawei, la red de telecomunicaciones más grande de China, ha luchado muy duro por crecer en Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses han expresado su preocupación por la cercana relación entre la compañía y el gobierno, y por si las redes de telefonía implican algún riesgo a la seguridad nacional, pues la compañía fue fundada en 1988 por el ex oficial del ejército chino, Ren Zhengfei. Pero parece ser que Huawei no va a desaparecer, al menos no sin luchar. El lunes, la compañía soportó las llamadas del Comité Estadounidense de Inversión Extranjera para convencerlo de que se alejara de su acuerdo de 2 millones de dólares con 3Leaf, diciendo que esperarían a que el presidente Obama diera su opinión al respecto. El gobierno tiene 15 días para tomar una postura sobre la recomendación del panel.

Sea cual sea la decisión y sin importar la garantía de las preocupaciones nacionales, el acuerdo parece enviar el mensaje de que el capital chino es visto con miedo.

Este tipo de mensajes no ayuda a Estados Unidos a atraer capital de China, dice David Hofmann, director en América del Norte de InterChina Consulting, una consultora administrativa boutique especializada en estrategias y servicios de recursos humanos y corporativos para las compañías que hacen negocios en China.

"A final de cuentas, la percepción desde el lado de los chinos será la que generará mayor inversión en Estados Unidos", dice Hofmann.

Y aunque las inversiones exteriores de China hayan crecido considerablemente en los últimos años, gran parte del crecimiento se concentra en América Latina y Asia, dice Hofmann. Entre el 3% y 4% de las inversiones exteriores en China van a Estados Unidos.

Estados Unidos puede invitar un mayor capital chino, pero quizás eso requiera que haya una mejor relación. El Tigre de Asia podría tener mucho capital para invertir en el extranjero, pero dadas las carencias de experiencia legal y administrativa, China aún está aprendiendo a abrirse camino dentro del mercado estadounidense.

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