El petróleo ‘alimentará’ la crisis

El FMI advierte que los disturbios en Oriente Medio ponen en riesgo los pronósticos de crecimiento; pero los efectos, volátiles para el energético, pueden quedarse más tiempo en los alimentos.
alimentos laboratorio  (Foto: Photos to go)
WASHINGTON (CNN) -

Los disturbios en Oriente Medio y el norte de África han generado un "factor miedo" que llevó al alza los precios del petróleo, y los pronósticos de crecimiento podrían estar en riesgo si el avance se sostiene, dijo este lunes un importante funcionario del FMI.

"Si eso es sostenido, por supuesto que tendrá un mayor impacto negativo", dijo John Lipsky, primer director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), en una entrevista con Reuters Insider.

Lipsky dijo que el FMI aún no ha ajustado sus pronósticos de crecimiento debido al petróleo más caro y todavía cree que la más reciente alza en los precios será temporal.

El funcionario dijo también que el crecimiento económico en las economías más avanzadas del mundo no era lo bastante rápido como para reducir el alto desempleo y sostuvo que los países emergentes mostraban señales incipientes de recalentamiento.

Los alimentos crecen...pero en inflación

Los inversores del mercado del petróleo dan por descontado sólo un pequeño riesgo de que los problemas de Oriente Medio se extiendan al principal productor de crudo, Arabia Saudita, una situación que llevaría al instante al petróleo a encabezar la lista de riesgos económicos globales.

Asumiendo que el petróleo de Arabia Saudita fluya sin problemas, el golpe al gasto global de los consumidores se ve bastante modesto. Sin embargo, se espera que los precios de los alimentos se mantengan altos por un tiempo, lo que pone más presión sobre los presupuestos familiares.

"Por el momento, el aumento de precios de los alimentos es mucho más preocupante", dijo Thomas Helbling, asesor del departamento de investigación del Fondo Monetario Internacional, a Reuters Insider.

El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, hizo eco de esa opinión la semana pasada, al señalar que las naciones ricas podrían recurrir a las reservas estratégicas de petróleo si es necesario y que los precios de los alimentos se mantendrán altos "durante un largo periodo de tiempo".

Las cifras de ventas minoristas que se conocerán esta semana en Estados Unidos, China y Gran Bretaña arrojarán luz sobre cómo se comportaron los consumidores en febrero, cuando la violencia en Libia hizo aumentar los precios energéticos.

Los economistas encuestados por Reuters esperan otro mes de crecimiento explosivo en China, con un alza en las ventas minoristas del 19.1% a tasa anual. Para Estados Unidos, el consenso muestra un aumento de ventas mes a mes de 1%, un ritmo mucho más rápido que en enero.

Sin duda, algo de ese fuerte crecimiento refleja que se gastó más dinero en combustible en febrero, y si los precios del crudo siguen elevados van a golpear el consumo.

La recuperación del consumo en peligro

Hasta ahora, sin embargo, la confianza del consumidor de Estados Unidos ha crecido junto con los precios de la gasolina, según la encuesta de consumidores Thomson Reuters-Universidad de Michigan.

Richard Curtin, director de la encuesta, dijo que si los precios del petróleo siguen subiendo, será la confianza lo que caerá primero.

"Esa tendencia aberrante es poco probable que continúe", dijo Curtin. "O los precios de la gasolina comienzan a disminuir o, más probablemente, las expectativas caerán", agregó.

No obstante, si los inversores tienen razón, los precios del petróleo alcanzarán un máximo cercano a los 106 dólares por barril y luego irán bajando el próximo año.

El economista de Deutsche Bank Peter Hooper dijo que una "leve" crisis del petróleo, que empuje los precios no más allá de los 110 dólares por barril, reduciría en 0.4% el crecimiento económico mundial.

Eso sería un golpe relativamente modesto, teniendo en cuenta que los economistas pronosticaron en un sondeo de Reuters un crecimiento global para el 2011 del 4.2%.

Si el petróleo llega a los 150 dólares por barril (Hooper cree que sólo hay una probabilidad del 10% al 15% de que ocurra eso) recortaría en 2 puntos porcentuales el crecimiento económico global.

Por otro lado, se espera que los precios de los alimentos sigan aumentando, en parte por el reciente mal clima que dañó los cultivos y también por el aumento en el nivel de vida en todo el mundo que hizo subir la demanda de carne.

Ese costo golpeará más fuerte a los países más pobres, donde la comida representa una parte mayor del presupuesto familiar.

El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, dijo a Reuters la semana pasada que los líderes de los países ricos no siempre reconocen los retos políticos y económicos que los altos precios de los alimentos representan para los países en desarrollo.

Si los costos de los alimentos comienzan a afectar las tasas de crecimiento de las economías en desarrollo, los países ricos tendrán que darse por enterados.

Se espera que las economías emergentes y en desarrollo crezcan a un ritmo del 6.5% este año, según estimaciones del FMI. Las economías desarrolladas probablemente crecerán a un ritmo de apenas 2.5%.

La economía global necesita de la fuerza de los mercados emergentes. Pero todo el mundo tiene que comer.

Sobrecalentamiento de mercados emergentes

John Lipsky también dijo que las economías de mercados emergentes que potenciaron la recuperación global pueden estar creciendo muy rápido para su propio beneficio, mientras crean presiones inflacionarias.

China, Brasil y otros mercados de rápido crecimiento han luchado para contener la inflación y controlar los ingresos de grandes flujos de inversión.

"Para las economías emergentes, que crecen a un ritmo de un 6,5 a 7%, sus márgenes de exceso de capacidad ha sido largamente agotados, y como resultado estamos comenzado a ver signos incipientes de sobrecalentamiento", dijo Lipsky.

Luego de la crisis económica global del 2008 y 2009, la recuperación ha tomado caminos dispares, con los mercados emergentes mostrando signos positivos, mientras que las economías desarrolladas han quedado rezagadas.

Con tasas de crecimiento y de intereses aún inusualmente bajas en el mundo desarrollado, los inversores han acudido a los mercados emergentes, llevando el necesario capital pero también el riesgo de inflación.

Para los mercados emergentes, enfriar el crecimiento sin imponer demasiado daño a la economía global requerirá algunas maniobras delicadas.

Frenar la inflación es la principal prioridad para China este año. Brasil y algunos otros países emergentes han aumentado impuestos sobre los inversores extranjeros o elevado los requerimientos de reservas de los bancos para intentar desacelerar la entrada de flujos de inversión y resguardarse de las presiones inflacionarias.

Lipsky, sin embargo, ofreció sólo un tibio apoyo a tales movimientos, conocidos como control de capitales. Aseguró que las medidas podrían ser necesarias y útiles a veces, pero aquellos casos eran "pocos y distantes entre sí" y otros métodos como ajustar los tipos de cambio y las políticas monetarias o fiscales deben tener prioridad.

El FMI se encuentra en medio de su propio debate interno sobre cuándo y cómo deberían utilizarse los controles de capital.

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"En vez de dejar que cada país decida cómo va a reaccionar, es mejor comenzar a hablar sobre algunas potenciales guías o reglas de tránsito, reglas del juego, sobre cuál es la mejor forma de proceder para que un país, que pareciera actúa en su propio interés no está creando problemas para la economía global o sus vecinos", agregó el funcionario.

   

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