El dólar, fuerte como un roble

Pese a la creencia popular y a sus años en el poder, el fin del reinado del dólar no está cerca; sin embargo, el valor de la moneda estadounidense ha caído más de una tercera parte en una década.
dolar-mano-billete-bandera-JI.jpg  (Foto: Jupiter Images)
Colin Barr

Cierto, el dólar muestra los achaques de la edad. Pero es un veterano fuerte que todavía puede durar más de lo esperado.  El valor de la divisa estadounidense ha caído más de una tercera parte en la última década, lapso en el que EU peleó dos guerras y se embarcó en una juerga de consumo y endeudamiento. Ahora que la Reserva Federal del país (Fed) está comprando más deuda estadounidense para impulsar el consumo doméstico -un vicio que los llevó al aprieto en que ahora están, para empezar-, no es secreto que el dólar tuvo días mejores

"Ya no tenemos un mundo donde la hegemonía era de Estados Unidos. Es natural que el sistema financiero refleje un mundo más multipolar, donde el dólar tiene un papel menos importante", apunta Jonathan Lewis, de la firma Samson Capital Advisors. 

Pero contrario a la creencia popular, el final del reinado del dólar no está a la vista. Pese a las críticas sobre la laxitud de la Fed y el declive de EU, el resto del mundo es tan adicto al dólar barato como nosotros, un hecho que no facilitará que la economía global se encamine hacia una recuperación sostenible. 

China, por ejemplo, es mencionada con frecuencia como la potencia económica que destronará a EU. Pero el gigante asiático continúa apilando miles de millones de dólares a través de los depreciados títulos de deuda del Tesoro estadounidense. ¿Por qué? 

No ciertamente por razón de una lealtad a los estadounidenses, sino porque comprar dólares mantiene a la divisa china depreciada, hace que los bienes que China produce sean asequibles y da empleo a millones de chinos. Renunciar a ese hábito no es fácil para Beijing, como tampoco lo es para Washington. 

Es más, así de ridículo como es el sistema actual, estamos muy lejos de considerar una alternativa, ya no digamos de llevarla a cabo. Veamos... está el oro, ¿y qué? Están los derechos especiales de giro, pero no son más que alternativas apenas bosquejadas. 

En cuanto a otras divisas, el euro (como hemos visto esta semana) también tiene sus problemas. Y hablar del yuan chino es casi cómicamente prematuro. 

"No puedes reemplazar un sistema de libre mercado con uno que no lo es. Necesitas libre flujo de capital y mercados locales, para empezar. El yuan como moneda de reserva es una idea apenas dibujada sobre una pizarra", opina Lewis, a cargo de la Multicurrency Plus Strategy en Samson. 

El dólar ha muerto. Larga vida al dólar.

No digo que con el tiempo no se desarrollen alternativas al dólar. Una vez que Europa corrija su curso y afronte sus problemas de rescates, el euro podría verse como una segunda moneda de reserva viable. Los chinos se tomarán su tiempo para reformar el mercado, pero en una década pueden abrirse lo suficiente para que el yuan también se vea como una opción plausible. 

Eso puede ponernos nerviosos, pero alejarse del actual sistema podría de hecho ser benéfico para EU. Gran parte de la preocupación que conlleva apartarse de un mundo centrado en el dólar radica en el temor de que los costos de endeudamiento aumenten para EU.

Sin embargo, Fred Bergsten, funcionario del Departamento del Tesoro en la administración Carter, afirma que ese cambio podría resultar una bendición disfrazada, pues obligaría a las autoridades políticas a ser más estrictas, una virtud de la que han carecido. Al reducir el endeudamiento, podríamos forzar a otros exportadores como China, a que también impongan disciplina y reequilibren sus propias economías. Esto podría ayudar a reducir los desequilibrios globales que han impactado la economía mundial en años recientes. 

Desde luego, esta visión optimista depende de que el Congreso estadounidense rompa con su adicción al gasto cada vez mayor, algo nada fácil. Pero quizás podamos despertar del error antes de que sea demasiado tarde. Se vale soñar

"Si Estados Unidos deja de operar con grandes déficit comerciales y deja de actuar como el consumidor de última instancia (consumer of last resort'), muchos países se verían obligados a reequilibrar sus estrategias de crecimiento para ampliar el consumo doméstico en lugar de depender de las exportaciones", escribió Bergsten en 2009. "Otros países deberían ser cuidadosos con lo que desean cuando propongan destronar al dólar".

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